EMMA
Tras tres días de convalecencia y momentos increíbles con Ángel, el jueves me reincorporé a las clases de nuevo.
Lo cierto es que tenía ganas de un poco de normalidad, además en el instituto rodeada de mis compañeros y profesores, me sentía segura.
Me moría por compartir el momento de patio de Lian y Ángel, las cosas habían cambiado mucho para ambas.
Lian había empezado a salir con Leonardo desde el día de la fiesta, por lo que había logrado cumplir uno de sus deseos de adolescente esclava de las hormonas.
Por otro lado, mi relación con Ángel se había gestado de forma bastante extraña, entre cada caricia y mirada de complicidad, ambos sabíamos que un peligroso loco sobrevolaba nuestra felicidad. Aunque en contraposición por primera vez tenía la sensación de que empezaba a conocerle y a entenderle. Sabía que en realidad tenía veinte años recién cumplidos, que había dejado el instituto justo al comenzar segundo de bachillerato, aunque no era repetidor en toda regla, era la segunda vez que comenzaba este curso. También había descubierto que era un chico mucho más dulce de lo que podía aparentar en un primer momento y que la persona más normal y cercana de su familia era su prima Miranda.
A pesar de todas las cosas inquietantes que sabía de la vida de Ángel, no podía evitar que el corazón pareciera a punto de estallarme en el pecho cuando lo volvía a ver. No sabía si esto era amor, pero tenía claro que era lo más cercano que había experimentado.
Reemprendí las clases con normalidad, los ensayos de la obra eran algo divertido y por suerte era una asignatura de la que disfrutaba realmente.
— Bien chicos — llamó nuestra atención la profesora Soroya — para que el ensayo de hoy sea más real, vamos a ir a buscar algo de atrezzo al almacén de la escuela, cada uno ya sabe las necesidades de su personaje, así que ruego que vayáis en grupos pequeños y no arméis mucho escándalo por los pasillos.
Ángel y yo nos pusimos a practicar algunos diálogos hasta que fuera nuestro turno para ir a buscar el atrezzo.
El almacén era una sala grande en la planta más alta del instituto, allí se amontonaban desde pizarras polvorientas, a mesas y sillas antiguas. Me paseé entre unos caballetes medio rotos y rebusqué en una de las cajas de material.
Se suponía que el personaje de Noelia era rubia y de cabello largo, así que tendría que buscar una peluca más o menos decente que pudiera ponerme.
—Emma —me llamó una de mis compañeras —Raquel y yo ya estamos de todo, vamos a volver a clase, ahora vendrá alguien del próximo grupo a buscar más cosas.
—Marchad tranquilas, yo voy a seguir buscando un poco más a ver si veo una peluca entre todo este desorden.
Raquel y Lucía se marcharon. Sentí los pasos de mis compañeras descender por las escaleras de regreso a clase. Continué enfrascada en la búsqueda de la peluca rubia que necesitaba.
Tenía el cuerpo casi metido en una gran caja polvorienta cuando escuché un ruido leve como de tela rozando contra la pared. Tenía la certeza de que había alguien en el almacén, seguramente el siguiente grupo ya estaba a la búsqueda del material necesario para su papel.
El ruido se prolongó pero no sentí los comentarios, ni las risas de mis compañeros. Me tensé nerviosa, me giré a tiempo de ver a un extraño que se acercaba a mí con decisión. Llevaba media cara tapada con la capucha de una sudadera azul.
Empecé a correr alarmada, pero entre tanta basura de instituto mi huida estaba resultando una carrera de obstáculos.
Sentí cómo el extraño me agarraba del brazo con fuerza, me tapó la boca y me arrastró hacia el exterior del almacén.
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Oscura seducción
Romance🖤 Romance. 🖤 Intriga. 🖤 Ambiente de instituto. 🖤 Sucede en Barcelona. 🖤 Tensión sexual. 🖤 Un asesino en serie. 🖤 Una hermana desaparecida. Nora, la hermana de Emma desapareció cinco años atrás. Este acontecimiento cambia su vida para siempre...
