ÁNGEL
Emma se removía nerviosa en la cama. Le puse el termómetro con cuidado estaba ardiendo. Refresqué la frente de Emma con una toalla que había humedecido con un poco de agua.
—Confío en ti— susurró Emma con voz entrecortada. Alargó los brazos buscando algo, pero no sabía lo que era.
—Emma, Emma— la zarandeé ligeramente— despierta Emma.
Estaba febril y delirante, me tenía muy preocupado.
Emma abrió los ojos confundida.
—¿Dónde estoy? ¿Qué haces aquí?
—Toma esto—le introduje un paracetamol en la boca y le di un poco de agua— tienes la fiebre muy alta y es necesario bajarla.
Emma asintió y tragó con dificultad.
—Abrázame— me pidió Emma con una fuerte tiritera —tengo mucho frío.
—Es normal, no te preocupes en poco rato pasará y te encontrarás mejor.
Me limité en arroparla bien.
—Pero abrázame...
—Estás delirando— le informe en el tono más paternal que pude articular— no sabes lo que dices.
Me moría por abrazarla, pero no estando enferma y delirante.
—No deliro—se defendió Emma con voz bastante más clara que segundos antes. —Quiero que me abraces, tengo mucho frío.
—No sabes lo que dices.
—Joder, que sí, que quiero que me abraces, ¿no me ibas a cuidar?
—Sí.
—Pues abrázame ya.
—Está bien, pero que conste que lo hago por tu insistencia, espero que cuando te recuperes no me acuses de nada raro.
Emma asintió y me sonrió.
Me tumbé junto a ella y la abracé, permanecimos así durante largo rato hasta que empecé a notar que los tiritones habían cesado. Estaba empapada de sudor y terminó por mojar también mi camiseta por todo el calor que Emma me transmitía.
Tenerla dormida entre mis brazos era la cosa más bonita que me había pasado en mucho tiempo. De una forma poco usual, pero estaba loco por ella, hasta enferma me parecía preciosa.
Perdí por completo la noción del tiempo, no estaba seguro de si había cabeceado en algún momento. Parecía que comenzaba a atardecer, hilos finos de luz se filtraban a través de la persiana y algunas motitas de polvo bailaban por la habitación con impunidad.
Emma se movió ligeramente, acomodó su cabeza sobre mi pecho, los parpados le temblaron un poco antes de dejar libres sus bonitos ojos verdes que se enfocaban en mí y me observaban,
—Me encuentro mucho mejor — anunció jubilosa.
—No me cabe duda, tu voz vuelve a sonar humana y creo que has sudado lo suficiente como para expulsar todas las toxinas de tu cuerpo.
Las mejillas de Emma se enrojecieron aún más de lo que las décimas de fiebre las había teñido ya.
—¿Sabes?
—¿Qué?
—Esto.
Emma acercó su rostro al mio y me besó en los labios, fue solo un roce fugaz, pero fue suficiente para dejarme tan febril como ella misma estaba.
—Gracias por todo.
—Si cada vez que haga algo por ti, me lo vas a gradecer con un beso, creo que haré muchas más cosas a partir de ahora.
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Oscura seducción
Romance🖤 Romance. 🖤 Intriga. 🖤 Ambiente de instituto. 🖤 Sucede en Barcelona. 🖤 Tensión sexual. 🖤 Un asesino en serie. 🖤 Una hermana desaparecida. Nora, la hermana de Emma desapareció cinco años atrás. Este acontecimiento cambia su vida para siempre...
