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ÁNGEL

—¿Estás segura de que no había nadie? —alargué un brazo para empujar la puerta que estaba entreabierta. Chocó contra la pared haciendo un ruido que me puso un poco los pelos de punta.

—No lo sé, no me he parado a registrar la casa con un cuchillo en la mano, ya sabes lo que pasa en las pelis cuando alguien hace tales inconsciencias.

No pude reprimir una sonrisa, Emma me resultaba graciosa incluso en un momento como este.

—En serio, vamos a tener que revisar el cine que ves.

—No creo que sea el momento de meterse con el cine que me gusta —protestó Emma muy indignada —estoy cagada, esta es la segunda vez que alguien, o mejor dicho, que tu hermano entra en mi puñetera casa, la cosa se empieza a poner seria.

Terminé de revisar toda la casa.

—La cosa ha sido seria desde el principio.

—Pues parece que a ti se te empieza a olvidar.

—No, no me olvido, aunque sé que Aarón no me haría daño, así que mientras estés conmigo estás a salvo.

—Me gustaría sentirme a salvo también cuando no esté contigo —se quejó Emma enfadada.

Avancé por el pasillo, las luces estaban encendidas tal y como Emma las debía haber dejado al salir a todo correr. Entré en el baño y observé el mensaje pintado sobre el espejo.

—La verdad es que no sabría decir si es o no la letra de Aarón —Por más que me esforzara esas mayúsculas que había sobre el espejo no me recordaban especialmente a la letra de mi hermano.

—¿Y de quién va a ser si no? ¿Crees que hay una cohorte de psicópatas intentado aterrorizarme?

Negué con la cabeza intentado contener una sonrisa, no quería que volviera a enfadarse y a sentir que no me estaba tomando las cosas en serio.

—Supongo que no, aunque eres una chica muy solicitada.

Emma me clavó un codazo en las costillas, me dio la sensación de que estaba algo más relajada.

—De todas formas, preferiría que pasaras la noche en mi casa, deja una nota a tus padres y...

—¿Por qué no te quedas tú aquí? —me interrumpió —hay camas de sobras y al menos mis padres no se preocuparán.

—Tus padres nunca se preocupan y prefiero estar en mi terreno, en mi casa conozco todos los escondrijos posibles, pero aquí no.

—Me da igual, no me pienso mover de aquí, estés tú o no. No voy a seguir discutiendo sobre este tema.

—Vale —claudiqué ante su cabezonería —esta noche me vas a tener como invitado en tu casa... ya buscarás la manera de explicarles a tus padres qué hago aquí...

—No tengo nada que explicar, eres un amigo que se queda a pasar la noche, Lian lo ha hecho cientos de veces —Emma salió del baño y se dirigió al sofá del comedor, se sentó con los hombros caídos y cara de estar bastante cansada.

—¿Solo soy un amigo?

—¿Qué si no?

—No sé... nunca he tenido amigas como tú, nos hemos besado, hemos estado a punto de...

—¡Calla! Ya sé de lo que hemos estado a punto —Emma agarró uno de los cojines del sofá y escondió su cara tras él. —Creo que no nos hemos conocido en el mejor de los momentos —continuó tras sacar la cabeza de su escondite— mi vida es demasiado compleja en este momento, me gustas mucho, pero...

—¿Pero?

—Después de lo que me ha pasado con Joel... no sé si estoy preparada para empezar una relación.

—Lo entiendo —reconocí con seriedad —aunque resulta que yo sí que quiero que etiquetemos esta relación, un solo amigos no me hace feliz del todo.

—Pues lo siento, pero de momento es lo que somos, dame tiempo, ambos sabemos que me gustas mucho...

Tenía claro que no me estaba diciendo toda la verdad, me resultaba increíble que le gustara pero que no quisiera nada conmigo, era incongruente.

—¿Es por mi hermano?

—En parte, no me puedo centrar en cosas mundanas cuando puede que esté muerta dentro de tres meses ¿No ves la magnitud de todo esto?

—¡Joder! Claro que lo veo, por eso estoy aquí. Ese es el motivo por el que nos hemos conocido, por el que me he enamorado perdidamente de ti.

—Tal vez tú llevas muy bien lo de tener un hermano psicópata y asesino en serie, pero yo no estoy acostumbrada a vivir con esta tensión —Emma se levantó del sofá y se encaminó a su cuarto.

Me dejé caer sobre el sofá abatido, realmente tenía razón, aunque no por ello estaba menos dolido.

Oscura seducciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora