El ambiente está cargado de risas, alegría y un grado considerable de embriaguez. Después de haber cantado todas las canciones posibles en el karaoke y de haber liberado la energía festiva, el grupo decide adentrarse en un juego para niños: "Verdad o reto".
—¿Os habéis quedado en la adolescencia o qué? —Kayden se queja entre risas
—Por los viejos tiempos. —Adriana me guiña un ojo recordando el final de partidas anteriores.
Sentados alrededor de una mesa, las risas y las conversaciones animadas llenan el aire mientras todos toman sus copas, algunas más vacías que otras. El juego comienza. Siento que mis amigos se miran cómplices y no entiendo el porqué hasta que avasallan contra Aida en cada turno.
—Aida, ¿verdad o reto?
—Verdad. —Los demás se quejan entre risas.
—¿Te liarías con alguien de aquí?
—Sí.
Kayden y Guille se miran aguantando una sonrisa. Es Chack quien se ríe escandalosa y abiertamente. Pasada la ronda, Aida vuelve a elegir verdad.
—¿La persona con la que te liarías aquí es hombre o mujer? —Guille le pregunta serio mientras los demás están expectantes. La pregunta ha conseguido silenciar a las veinte personas que estamos aquí hoy.
—Creo que respondo perfectamente si digo que soy bisexual. —Una sonrisa atrevida se posa en sus labios justo antes de mirar a Héctor y que este le guiñe un ojo.
La ronda pasa más rápido de lo normal, como si estuvieran deseando que termine para poder volver a dirigirse a ella, como buitres.
—Aida, después de dos verdades seguidas va un reto. —Egia, una amiga de Chack le explica intentando no trabarse. —Te retamos a que te líes con alguien de este grupo. —El silencio vuelve a reinar en la sala, Aida no se había atrevido a mover ni un músculo. Y justo cuando veo que ha tomado una decisión me atrevo a interrumpir.
—¿Podemos considerar que es menor de edad y que es un poco ilegal? —Todos me abuchean por cortar el rollo.
—Aquí hay de todo un poco. Ella tiene diecisiete, su amigo dieciocho, Egia tiene veinte, Mario tiene veinte. Es algo sin importancia. —Chack empieza a balbucear, pues entre el acento y la borrachera, todos tenemos que hacer un gran esfuerzo para entenderle.
—Podría haberse negado bebiendo y no ha querido. —Adriana se encoge de hombros apoyando al grupo, que vuelve a emocionarse gritando como locos.
Aida, con una sonrisa traviesa en los labios, me mira. Mi corazón late con fuerza en mi pecho, mientras me siento nerviosa por lo que está a punto de suceder.
Se acerca con una mirada cargada de seducción. Las miradas se encuentran, y en ese instante, todo el entorno parece desvanecerse, quedándonos solas en un universo propio.
El primer roce de los labios trae una mezcla de ternura y pasión, y el tiempo parece detenerse mientras nos sumergimos en un beso intenso. La suavidad y el calor de nuestros labios se fusionan, y poco a poco, la intensidad aumenta.
Las manos se entrelazan, buscando un contacto más cercano y desencadenando una electricidad palpable. Cada segundo que pasa, el ritmo acelerado del beso parece sincronizarse con los latidos de nuestros corazones, creando una sinfonía de pasión y deseo.
La sensación de nerviosismo inicial se desvanece en medio del éxtasis. Cada movimiento de los labios y cada suspiro me incita a acercarme cada vez más a ella.
—Bri. —Escucho la voz de Chack pero prefiero ignorarla. —¡Bri! —Me despierto por la brusquedad que tiene al sacudirme.
Miro a mi alrededor. Estamos durmiendo en el sofá Héctor y yo. Kayden y Guille ya no están. Las tres amigas de Chack están durmiendo en el suelo. La pareja del grupo se está besando en el otro lado del sofá. Veo a través de la ventana que hay dos chicos durmiendo en una hamaca en la terraza, uno encima del otro. Tres más están fumando junto a ellos dos. El resto, está sentado en la mesa, jugando al póker mientras siguen bebiendo, menos Aida y Adriana, que por lo serias que están, parecen más sobrias que ninguno.
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Quererte en silencio
RomanceGabriela, una exitosa empresaria de espíritu independiente y dedicada por completo a su carrera, se ve enfrentada a un inesperado giro en su vida cuando su hermano mayor le pide un favor inmenso. Ante una urgencia, Gabri debe hacerse cargo de su hij...
