29. ¿Tu hermana mayor?

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—¿Qué tengo de qué? —Miro a Joha y a Muri que niegan con la cabeza frenéticamente.

—Fuimos Marín y yo a tu coche porque este tenía que coger una cosa de tu maletero. —Hernes continúa hablando. —Y te vimos... bueno... ehm... besar a Aida. —Mis mejillas empiezan a arder.

—Joder, se suponía que iba a ser un secreto, no que todos mis amigos lo sepan.

—Quizás podría funcionar si no os estuviéseis besando por todos lados. —Miro a Muri con la ceja levantada y enseguida se arrepiente de haber abierto la boca.

—¿Podrías darme algún consejo? —Veo que se queda en blanco mientras que la boca de Joha forma una "o" perfecta. Los otros tres no se enteran de nada.

—No sabría decirte. Cua-cuándo tenga una relación a escondidas te podría-te aconsejo. —Tartamudea algo nerviosa. Joha lleva la mano a su frente.

—Bueno, la cosa es que no tenemos nada definido. Cómo ya os dije no voy a hacer nada hasta que cumpla los dieciocho.

—¿Seguro? Porque parecía que estábais a punto de hacerlo en el coche. —Empiezan todos a reírse de la ocurrencia de Marín, todos menos Hernes, que está ocupado buscando algo en el móvil.

De un momento a otro se levanta para encender la tele y conectarla a su teléfono, de manera que todo lo que se ve en su móvil se retransmite en la pantalla.

Cuándo el vídeo comienza rápido identifico mi coche. A medida que el móvil enfoca cada vez más cerca yo me voy tapando más la cara con las manos, totalmente avergonzada.

—Joder, te pasas, Juve. —Marta suelta el primer comentario.

—Era besaros, no comeros, por dios. —Joha sigue impactada por el vídeo que se reproduce en bucle en la tele.

—¿Y dices que no te acostaste con ella? Después de ver esto no sé si es muy creíble lo que dices. —Muri está igual de enfocada que Joha. —Nos vamos a enterar igual aunque no nos lo cuentes.

Consigo apagar la tele para evitar que lo sigan viendo. —No estáis bien. —Niego con la cabeza sin poder creer que me han grabado en mi coche, sin mi permiso. —¿Te consigo trabajo de paparazzi? —Miro acusadoramente a Hernes.

—Me va bastante bien siendo DJ.

—No cambies de tema. ¿Vas a aguantar hasta el cinco de junio?

—Cien pavos a que no aguanta. —Joha saca dos billetes de cincuenta. Empiezan a discutir ignorando mi presencia. La apuesta acaba con Joha, Marín y Marta apostando en contra de mi autocontrol, mientras que los otros dos confían algo más en mí.

—¿Hola? Sigo aquí. No me puedo creer que sea motivo de vuestras apuestas.

—Oh, sí. —Marta asiente con la cabeza. —Hay otra de mil en la que esperamos que Joha y Muri nos digan que están saliendo a escondidas. —Ahora es mi turno para reírme de las caras de sorpresa de las dos chicas que tengo en frente.

—¿Pensáis que no se nota? Si Gabriela os ha visto tres veces y ya se ha dado cuenta.

—En su defensa diré que las pillé juntas en el baño después de que me pillaran con Aida. —Levanto las manos en señal de inocencia.

La tarde avanza en medio de risas, cotilleos y confidencias compartidas entre todos nosotros. Nos aseguramos de no olvidarnos de ningún secreto que podamos tener.

Sin embargo, a medida que la tarde avanza, mi mente empieza a divagar hacia el momento en que tendré que ir a buscar a Aida. Miro de reojo el reloj en mi muñeca y veo que ya es hora de irme. Me disculpo ante el grupo y me pongo de pie.

Quererte en silencio Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora