03. La tutela

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Llegamos a mi casa tras un largo viaje. Se encuentra frente a la casa, con los ojos abiertos de par en par y una expresión de asombro en su rostro. Mira hacia arriba, admirando el imponente edificio de dos plantas.

—Con que te pillaba de paso eh... Ojalá vivir aquí.

—Si quieres te hago un tour, como el que me hicieron a mí los de la inmobiliaria cuando quise comprarla.

Ubicada majestuosamente en un extenso terreno, se encuentra una espléndida casa de dos pisos que evoca una sensación de lujo y elegancia en cada rincón. Con una arquitectura imponente y detalles meticulosamente diseñados, esta residencia es un verdadero paraíso para aquellos que buscan el máximo confort y sofisticación. —La miro a los ojos y sonrío, parece sorprendida por mis palabras.

—Empezaron con algo así y siguieron con su increíble discurso: Al acercarse a la casa, se ve una imponente fachada revestida de piedra y grandes ventanales que permiten la entrada de luz natural, iluminando delicadamente el interior. La entrada principal está adornada con una puerta doble de madera maciza tallada a mano, que da la bienvenida a los invitados con su imponente presencia. Así es cómo me vendieron el exterior, Aida. —Me mira fascinada, encantada con mi monólogo.

—Después me abrieron la puerta para enseñarme el interior tal y como estoy haciendo yo ahora, y siguió hablando sin parar. Al traspasar el umbral, se revela un vestíbulo impresionante con un elegante piso de mármol que conduce hacia las diferentes áreas de la casa. Las paredes están decoradas con obras de arte enmarcadas, añadiendo un toque de distinción al ambiente. Un majestuoso candelabro cuelga del techo alto, iluminando con su brillo cada rincón. —Hago una pausa para que satisfaga su curiosidad detallando todo. —A saber para qué quería yo un candelabro, así que cambié la lámpara porque era fea con ganas.

La planta baja cuenta con amplios espacios para el entretenimiento y el lujo. Un salón principal con techos altos ofrece un ambiente cálido y acogedor, con cómodos sofás tapizados en tela suave y una chimenea de mármol que agrega un toque de calidez. Una biblioteca lujosamente decorada invita a relajarse y disfrutar de una buena lectura. —Suspiro para detenerme en la biblioteca. —Tuve que tirar casi toda la biblioteca, llena de diccionarios y cosas del siglo pasado.

La cocina, un santuario para los amantes de la gastronomía. —Me paro a la mitad para ir a la nevera, coger una cerveza y ofrecerle otra.

—Tengo diecisiete.

—¿Y no bebes? Yo bebía a tu edad. —Me encojo de hombros y se la ofrezco. Pone cara de asco por lo que intuyo que ya la ha probado antes y no le ha gustado nada. —También tengo con limón. —Esta vez, con una sonrisa traviesa y los ojos brillantes coge el botellín verde.

—Esto me gusta. ¿No estabas describiendo la cocina? —Nuestras miradas se cruzan de manera espontánea, revelando una complicidad innegable. Su sonrisa se amplía.

—Claro, disculpe señorita. Cuenta con encimeras de granito, electrodomésticos de acero inoxidable de última generación y una isla central con taburetes de diseño. Un comedor formal con una elegante mesa y sillas de lujo es el escenario perfecto para cenas refinadas y celebraciones especiales.

Al subir por una majestuosa escalera de mármol que reformé porque no me gustaba el color, se accede al segundo piso donde se encuentran los dormitorios principales. La principal es una obra maestra en sí misma, con una más que comodísima cama king-size rodeada de cortinas de seda que quité de inmediato, qué feas eran. Un espacioso vestidor y un baño de mármol con una bañera de hidromasaje y una ducha a medida. Otros dormitorios cuentan con lujosas camas, muebles de diseño y baños en suite, proporcionando un oasis de confort y privacidad para los residentes y sus invitados. Mentira porque nadie ha dormido aquí.

Quererte en silencio Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora