—¿La has convencido tú? —Todas las miradas se dirigen hacia Aida, que empieza a ruborizarse sin poder evitarlo.
—No. Yo no he hecho nada. —Se encoge de hombros mientras acepta la copa de la bandeja de un camarero.
—¿Tiene edad para beber? —Ahora Kayden se dirige a mí.
—No, le queda poco, mientras sea responsable, que haga lo que quiera. —A pesar del rumbo que ha tomado la conversación, Aida evita mi mirada constantemente, cosa que me desespera.
—La fiesta es de seis a seis, espero que tenga aguante. —Neva interviene en la conversación colgándose de Kayden.
Neva y Kay están de pie, agarrados del brazo mientras conversan animadamente. Todos reímos y disfrutamos de la compañía como buenos amigos. El cumpleaños de Neva es uno de los pocos eventos en los que logramos reunirnos todos.
De repente, vemos acercarse a Guille, el novio de Kay, con una sonrisa amplia en su rostro.
La expresión de Neva se ilumina al ver a Guille, su amigo de la infancia. Cuando Guille se acerca, Kay suelta el brazo de Neva y le da un beso de bienvenida, dejando claro lo mucho que le echaba de menos tras una semana sin verse. Después Guille abraza con ilusión a Neva y le da un beso en la mejilla antes de soltarla.
—Vengo acompañado. —Adriana aparece subiendo las escaleras.
Mis ojos brillan con emoción mientras sigo a Adriana con la mirada. La nostalgia y el deseo se mezclan en mi corazón, recordándome lo especial de nuestra relación.
Sin embargo, a medida que mi expresión se ilumina, percibo un cambio en el ambiente a mi alrededor. Observo a Aida, quien ha notado mi reacción y refleja en su rostro algo que todavía no sé identificar. Sus cejas se fruncen levemente y sus labios se tensan, evidenciando su incomodidad al ver a Adriana.
Aida hace un esfuerzo por sonreír, aunque aún se percibe un rastro de incomodidad en su expresión. Me mantengo a su lado mientras espero a que Adriana se acerque.
Cuando finalmente llega, me abraza con efusividad y compartimos una sonrisa cómplice. Intento involucrar a Aida en nuestra interacción, presentándola a Adriana pero esta solo saluda y se va en busca de más bebida.
La fiesta sigue su curso en un ambiente animado y alegre. La música suena de fondo y las risas llenan el espacio, mientras las personas disfrutan de la compañía de amigos y conocidos.
Unos minutos después noto que Aida ha desaparecido. Me vuelvo inquieta y comienzo a buscarla por toda la casa, preocupada por su bienestar. Recorro las habitaciones y los rincones, buscando cualquier indicio de su paradero.
Finalmente, llego a una puerta entreabierta y mi corazón se detiene cuando veo a Aida besándose apasionadamente con un chico que reconozco perfectamente. Un sentimiento de shock y confusión se apodera de mí, y mi mente lucha por procesar lo que estoy presenciando. Me acerco con cautela. Aida se separa rápidamente del chico, su rostro se llena de sorpresa y vergüenza al verme.
Rubén, al mirarme a la cara, se disculpa rápidamente y se aleja de la escena. Ahora, frente a frente, Aida y yo nos miramos en silencio.
Tratando de mantener la calma, le pregunto. —¿Qué está sucediendo y por qué te has besado con alguien que no conoces? —Ella intenta encontrar las palabras adecuadas, pero se le dificulta expresarse en medio de su embriaguez. Las palabras se le complican y no consigue articular nada decente.
—Y te quejabas de mí anoche. Estás peor, ¡joder! Son las once de la noche, ¿cómo puedes ir así?
—Es tu culpa. —Habla con dificultad pero consigo entenderla.
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Quererte en silencio
RomanceGabriela, una exitosa empresaria de espíritu independiente y dedicada por completo a su carrera, se ve enfrentada a un inesperado giro en su vida cuando su hermano mayor le pide un favor inmenso. Ante una urgencia, Gabri debe hacerse cargo de su hij...
