2

181 39 20
                                        

―¿No pasó ni un minuto que estamos en esta casa que huele a viejo que ya te hiciste un amigo? ―Mi hermana Josefina no es para nada simpática

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

―¿No pasó ni un minuto que estamos en esta casa que huele a viejo que ya te hiciste un amigo? ―Mi hermana Josefina no es para nada simpática. Mamá dice que está en la edad del pavo. Yo no veo que tenga plumas o le haya salido ese coso que les cuelga del cuello así que no sé exactamente a qué se refiere.

―Vos lo decís de envidiosa ―le saco la lengua.

―¡Constanza! No molestes a tu hermana ―Mamá me reta.

―Ella fue la que empezó ―Frunzo mi ceño, ofuscada. Nunca gano.

―No me importa quién empezó, ¿pueden dejar de discutir por un segundo? Ya se la pasaron gritando en el auto durante todo el maldito viaje ―corre de mala gana el plato hacia un lado y se frota los laterales de su cabeza, allí donde le están naciendo unas canas ―. Jose, ¿dónde metiste las aspirinas? ―mi hermana pone los ojos en blanco y echa la silla hacia atrás en dirección a nuestra habitación, donde mi nuevo amigo Ezequiel había apilado nuestras cajas con libros, ropas y juegos de mesa, junto al botiquín.

Lamenté no haber traído a todas mis muñecas conmigo, pero por tener tan poco tiempo de preparación, junté las suficientes.

Josefina regresa en menos de un minuto, le da la tableta y mamá se traga dos sin agua.

Frunzo toda mi cara porque ¿quién toma una aspirina sin agua?

Puaj.

―Josefina, lavá los platos. Constanza, vos secálos y dejálos sobre un repasador así mañana los acomodamos en las alacenas. Estoy cansada.

Se levanta sin decir ni una palabra más y el fuerte estruendo de la puerta de su dormitorio hace traquetear los vidrios de la vitrina de la abuela Consuelo.

―Vamos, todavía tenemos que ponerles sábanas limpias a las camas ―recuerda Jose. No tengo otra alternativa más que hacerle caso.

***

Por suerte captamos una señal de radio en el viejo aparato que mi abuela había dejado en la cocina. Al menos pasan canciones modernas como las de Roxette o Ace of Base.

Josefina y yo tarareamos las letras; ella domina el inglés mejor que yo así que, como es de esperar, su pronunciación se acerca más al original.

―Lindo nene tu amiguito, ¿no? ―Josefina podía ser un ogro todo el día y le encanta fastidiarme. Esta vez, no es la excepción.

―No sé, no lo vi bien ―miento. Lo había visto muy bien cuando bajé del auto de mamá y los descubrí a él y a su amigo mirando hacia nuestra casa. Era bonito, sí. Y en este momento me toco las mejillas porque me había subido un calor desagradable por la piel.

―No me engañes a mí. ―Clava sus ojos castaños en los míos ― : ¡Te pusiste colorada!¡Te gustó el chico sudoroso!

―No, no, no digas eso...shhh...―Mientras más le pego en el brazo, más se burla la tarada ―. ¡Es mi amigo! No me puede gustar mi amigo. 

"Algo más" -Completa-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora