Mis pensamientos viajaron hasta el ingreso a la universidad, iniciaba la ingeniería en computación y no conocía a nadie en el salón; algunos compañeros de la preparatoria asistían a la misma facultad pero en otros grados o grupos; eso me venía bien, con mi trabajo de media jornada, no me daba tiempo para nada y no tenía ganas de entablar amistad con nadie.
Sin embargo, había un conjunto de amigos, ubicados en la esquina del fondo del salón, conversaban animadamente y se veían interesantes; eran tres chicos muy simpáticos, y cuatro chicas igual de agradables.
Fué entonces cuando lo ví entrar en el salón, yo ya había visto a Santiago de lejos porque vivíamos a unas calles de distancia pero nunca habíamos cruzado palabra, sabía que era muy popular en la zona, tanto mi hermana como algunas amigas de la cuadra no paraban de hablar sobre él; qué era muy guapo, que tenía una hermana muy mona y que sus padres tenían suficiente dinero como para que, quien se casara con él no sufriera en la vida. Puras tonterías.
Las pocas veces que lo ví, o tenía un séquito de niñas babosas brincando a su alrededor sonriendo como taradas o estaba con sus padres; todo un cliché el "niño". Siempre creí que su edad era menor a la mía, por eso me asombró verlo entrar de repente en el aula.
En seguida el grupo de compañeros que estaba en la esquina del fondo lo llamó, -¡Hey Santi, acá!- Se veían emocionados y parecían conocerlo bien.
Estaba mirando la escena cuando una compañera llegó como una ráfaga y se sentó a mi lado, -Hola, me llamo Noemí ¿y tú?- se veía acalorada, -Hola, soy Rebeca, ¿estás bien?-
Resopló con alivio -sí, no hagas caso, venía corriendo porque se me hizo tarde pero parece que el maestro viene más retrasado, ¿conoces a alguien ya?-.
Pensé que igual iba a tener que hacer algunos trabajos en equipo y ella parecía agradable para trabajar -No, no me tocó con nadie conocido-; mientras sacaba su libreta me respondió complacida, -Ah bueno, pues no te preocupes ya me conoces a mí y poco a poco iremos socializando, es necesario tener un buen equipo de trabajo ¿sabes?, bueno me imagino que sabes o no estarías en esta carrera, se requiere un puntaje alto para entrar, nos vamos a llevar bien ¿eh?-.
-Ella era realmente muy simpática y hablaba con mucha fluidez, seguro que iba a socializar, me sentí a gusto. De pronto una de las chicas del grupo del fondo levantó la mano y gritó -¡NoemÍ, despistada, acá estamos loca!- Noemí volteó y gritó al mismo volúmen -¡Ah chicos, qué alegría pensé que me había quedado sin ustedes!-.
Me pareció curioso, pero en vez de que ella fuera hacia el fondo, fueron ellos, todo el conjunto, los que se acercaron, incluido Santiago. Noemí comenzó los saludos y abrazos -¿Ya conocen a mi amiga Rebeca?-
Entre holas y besos se saludaron y de refilón me dieron mi dotación de bienvenida, justo cuando era el turno de Santiago de saludarme, el maestro entró en el aula. Todos corrieron a sus asientos y lo único que recuerdo es el rostro sonriente de Santi, él con los brazos extendidos a punto de abrazarme, era jalado por otro de los chicos como, si de repente, la tierra se abriera entre los dos y nos alejara a la otra orilla, fué muy gracioso.
Esa fué la primera vez que miré sus ojos, sus enormes ojos profundos y hermosos. Nunca lo había visto a detalle y tan cerca; era alto de alrededor de 1.80 de estatura, cabello castaño claro, ojos aceitunados y fornido, sus facciones eran muy armoniosas y se le formaban hoyuelos cuando sonreía. Físicamente, era muy atractivo en verdad pero, a diferencia de las ocasiones en que lo ví con sus padres y por los alrededores, tenía una actitud muy diferente; afable, risueño y para nada pretencioso, toda una revelación.
En el siguiente tiempo libre nos tocaba en clases distintas y por una u otra razón no pudimos "saludarnos" durante todo el día.
Noemí se quedó conmigo y me daba los pormenores de los demás.
Fueron a la misma preparatoria; tres venían de clases recursantes, por lo que eran mayores, entre ellos Santiago. Estaba asombrada, no sólo no era más joven que yo, incluso era más de un año mayor.
Noemí aseguraba que Santi, además de estar entre los más inteligentes de su grupo, era inalcanzable; según ella, él no era del tipo que salía con muchas chicas, más aún, desde que terminó con su antigua novia, ella lo había engañado un par de veces antes de que por fin la soltara definitivamente y era bastante tóxica su relación, -Esa persona no era buena para él-, dijo mientras lo miraba como aliviada de que hubieran terminado; había por ahí alguna otra historia pero, era dar demasiada información hasta para una parlanchina como Noemí.
Así transcurrió el primer día de clases. Para finalizar, me despedí de Noemí, me dirigí a tramitar mis credenciales y demás accesos universitarios, saqué un par de libros de la biblioteca e hice algunas compras de folletos y papelería, eso me evitaría correr durante la semana entre clases y mi trabajo; estaba por salir de la facultad tratando de guardar todo en mi mochila, cuando tropecé y caí de rodillas en la acera, mi reacción al caerme siempre era la misma, levantarme lentamente mientras reía.
Estaba recogiendo mis cuadernos y mi orgullo cuando Santiago tomó mis cosas y me sujetó el brazo, -Vamos, te acompaño a casa a ver si llegas viva- pensé, "ush todo un galán ¿no? "
Aparté su mano de mi brazo y me sacudí los pantalones, le quité mi mochila y me paré erguida con la mano en la cintura, en tono de superhéroe le respondí, -Gracias por la ayuda, en agradecimiento te llevo a tu casa para que no te pierdas-
Parecía desconcertado pero sonrió, levantó los hombros y caminamos juntos a la avenida.
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Hoy amanecí cansada
RomantizmRebeca es una mujer que tras su divorcio no sabe el rumbo que tomará su vida, se enfrenta a los obstaculos de su día a día sintiendose abrumada y los eventos cotidianos la remontan a sus recuerdos de juventud.
