Era media semana y estaba en mi día de descanso, por eso me extrañó que Gaby me llamara- ¡No vas a adivinar quién acaba de llamar a la tienda!-
No tenía la menor intención de adivinar, así que sólo me reí y ella continuó -¡Adriana Fuentes! ¿La recuerdas? era la chica que siempre organizaba todo cuando estábamos en la prepa, las salidas, fiestas y demás-
Llegó a mí un vago recuerdo de ella; -Ah sí, pero yo no era muy de asistir a sus reuniones así que más o menos me acuerdo ¡qué casualidad! ¿y qué cuenta?-.
-Nada de casualidad, es la prueba de que vamos camino al éxito. Vió nuestro catálogo en línea y te reconoció, por eso llamó a la tienda preguntando por ti y luego se dió cuenta de que yo estaba en el mismo negocio-.
Sentí un ahogo y creo que me subió un poco la presión; el hecho de que mis ex compañeros vieran mi faceta de modelo con mi sobrepeso no me era muy agradable, me cohibió un poco,
-Mmm, vale, qué emocionante je je ¿y qué quería, va hacer cita para cambio de imágen?- Un cliente es un cliente y más dinerito para mí, eso me agradaba.
-No, no, bueno sí, conseguí que lo contemple pero está organizando una reunión de reencuentro y quiere que vayamos, ¿te imaginas ver de nuevo a todos? y además son clientes potenciales-
Gaby sonaba tan emocionada como yo me sentía contrariada, su entusiasmo por ver a los amigos de antaño era completamente opuesto a mi angustia porque me vieran a mí. En aquella época yo era segura, atlética y muy relajada; ahora estaba obesa, insegura y mi carácter era muy prudente, además mis reuniones de los últimos años realmente se limitaban al ámbito familiar y me parecía que tampoco era tan cercana a los ex compañeros como para estar cómoda con ellos, hallé rápidamente la solución perfecta, tenía práctica esquivando invitaciones en los últimos años; preguntar la fecha primero y decir luego que tenía un compromiso para ese mismo día era una estrategia infalible.
-Vaya, vaya qué bien, ¿y cuándo será el esperado evento?-
-Eso es lo mejor, ¡este fin de semana! ¿Lo ves? no tenemos citas agendadas más que para entregar pedidos y eso lo pueden hacer las chicas, además Santi se fué de vacaciones con tus hijos; no hay apuro de que te necesiten de pronto, en vez de venir a trabajar nos daremos un día de spa y a la tarde caemos en la reunión-
¡Rayos! qué rápida era esa Adriana para organizar cosas, un pretexto, un pretexto pronto...¡Ah! ¡La Beba! Estaba por enfermar repentinamente a mi pobre hermana cuando Gaby comentó; -Ah se me olvidaba, cuando llamó Adriana estaba aquí la Beba y también va a ir, ¿no es increíble? las tres de juerga, ya nos hacía falta-.
Mis esperanzas de proteger mi ermitaña vida se esfumaron -¡Yuju! Qué divertido sí ¿a qué hora debo estar lista?-
-Nos veremos a la hora de abrir la tienda y de ahi nos vamos a mi club, a la salida comemos y cada quien a su casa para arreglarnos, después nos vemos en el bar, la Beba dijo que pasa por ti-.
El sábado siguiente estaba en la puerta del bar donde nos citaron, a las nueve en punto como reloj suizo.
A pesar de mi intranquilidad inicial, todo transcurrió de manera muy agradable; como toda novata en salidas, llegué antes que todos con la Beba y escogimos el lugar que me pareció más "seguro" y menos ruidoso. Uno a uno iban llegando los compañeros, comenzando por un "chico" llamado Raúl y su esposa, aunque durante la época escolar no fuimos muy cercanos, al saludarnos nos dimos un abrazo; la verdadera y franca emoción que sentimos al reencontrarnos fué tan grata, que se me olvidaron todas mis objeciones, fué una revelación para mí la gran familiaridad que se percibía entre todos nosotros, era como recibir a un pariente muy querido después de mucho tiempo sin vernos. Platicamos, reímos, recordamos y nos divertimos como cuando éramos jóvenes.
Hoy era muy diferente a la Rebeca que conocieron pero ellos también habian cambiado, tras separarnos nuestras historias eran tan diversas como nuestros caracteres y nuestras circunstancias, pero el origen era el mismo, cada uno comprendía que los sucesos que vivimos juntos nos acercaban y aunque la vida nos había llevado por distintos caminos, pertenecíamos al mismo universo, cada uno era el personaje principal y el resto era indispensable para contar bien nuestra novela personal.
Mientras escuchábamos la playlist de clásicos noventeros que pedimos, nos poníamos al corriente de los ires y venires de cada uno, intercambiamos tarjetas y contactos, recordábamos las anécdotas que nos involucraban con los demás y nos divertíamos como enanos.
Varios echaron de menos a Daniel, era muy popular y sabiendo que yo estaba divorciada me preguntaron sin reserva sobre nuestra relación durante la preparatoria, lamentaron que no coincidiéramos porque querían ver nuestras reacciones al reencuentro, aparentemente quedó una memoria de ensueño acerca de nuestro noviazgo, aunque éramos muy jóvenes, parece que todos esperaban que termináramos juntos.
Fué una noche muy divertida y me alegré de no encontrar pretextos para no ir.
En un momento de la velada que pusieron música para bailar, me sorprendió cuando un hombre que había estado en el otro extremo del bar con sus acompañantes, me sacó a bailar un par de veces, se veía bastante interesante y no era feo, no dejaba de mirarme y mis amigas y La Beba, me hicieron bromas al respecto pero yo decidí optar por hacerme la desentendida.
Al final de la noche nos tomamos fotos para subir a redes sociales, éramos los mismos chiquillos alegres y audaces que acumularon, entre las arrugas, unas cuantas experiencias.
Fué memorable para todos.
Quedamos en organizarnos para la siguiente salida y ellos prometieron mover mar y tierra para encontrar a Daniel.
Esa noche la parte joven y alegre de mí regresó y se quedó conmigo en adelante.
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Hoy amanecí cansada
RomansaRebeca es una mujer que tras su divorcio no sabe el rumbo que tomará su vida, se enfrenta a los obstaculos de su día a día sintiendose abrumada y los eventos cotidianos la remontan a sus recuerdos de juventud.
