Santiago, estaba haciendo una remembranza de los hechos como él los vivió, pero no parecía estar en paz con lo que había pasado, se revolvía en el asiento y constantemente negaba con la cabeza, parecía que sus emociones estaban a punto de desbordarse, para evitarlo, se levantó a servirse una taza de café pero alcancé a ver sus ojos vidriosos.
Me quedé pensando en esos días y mi lado de la historia; yo lo despedí de la casa pero tampoco creí que fuera a ser definitivo, fué hasta que Gabriela me mostró las fotografías de ellos en redes, que me dí cuenta que vivían juntos, o eso parecía, y me decidí a pedir el divorcio.
Después en el juzgado, yo esperaba el milagro de que dijera que no firmaba, esa relación no era buena pero estaba aferrada a ella.
Antes de firmar los documentos estaba enfadada, el juez preguntó por última vez si estabamos seguros del paso que daríamos, Santiago no respondió y volteó a verme, yo sin dejar de mirar al juez, dije que estaba decidida. Después me sentí incómoda mientras esperábamos las constancias y quiería tener un acercamiento amigable, pero me retiré furiosa cuando supe que tramitaba su matrimonio.
Mas tarde, cuando me di cuenta que él me estaba siguiendo y vino a casa, casi le pido que se quedara de nuevo, me dolía profundamente que todo terminara.
Parece que ninguno de los dos lo pasó bien.
Me pasó mi taza y al fin pude preguntar;
-¿Pero si ya estabas resignado a ella, por qué la dejaste?-
-Fué por ti. No quiero decir que te hago responsable de eso, me refiero a que tu me diste las armas para poder hacerlo ¿recuerdas cuando dijiste que eras un roble? pues es cierto, me protegiste de cometer otro estúpido error-
Me parecía como si estuviera en un bucle donde todo pasaba otra vez pero en un mundo alterno.
-Lamento algo de lo que dije ese día, estaba molesta todavía-
-¿Molesta? eres un dragón que escupe fuego molesta, no te quiero ver enojada ha ha ha-
-Ay Santi, es verdad que no nos comunicábamos ¿no?-
-No, en las terapias y trabajo que he hecho, me di cuenta de que, no sólo tenía problemas internos por asuntos que no te tocaba sufrir, también teníamos problemas de pareja que no se solucionaron porque ni siquiera los vimos, o mas bien, yo no los ví-
-¿Ya pudiste con ello?-
-Eso creo, ¿estamos hablando no?-
-Es cierto, y no te he interrumpido-
Nos reímos y eso relajó el momento. Conforme la noche avanzaba, bajaba la temperatura y comenzaba a percibirse el sereno, Santiago preguntó si podía continuar y nos metimos en las bolsas para dormir. Cuando nos acomodamos, seguimos platicando.
-Oye Santi, ¿podemos hablar como dos chicas contando un chisme?-
-¡Claro, es la mejor clase de charla!-
-Pues cuenta-
-El día que nos citamos yo iba molesto, en realidad quería reclamarte por abandonarme. Sí, reconocía que tuve errores pero no comprendía la gravedad de ellos, lo cual hacía que me pareciera injusta tu actitud. Ya sé, era un idiota pero así lo veía yo. Además te veías tan linda, me daba rabia pensar que estuvieras tan feliz por alejarte de mí. Antes, el día del divorcio ni me volteaste a ver y después cuando te diste cuenta de que me casaba, todavía te fuiste a celebrar con helado y un spa...o lo que se hagan en las manos, y el día de la cita me di cuenta claramente que no me necesitabas para nada, los demás te miraban al pasar y me daban celos-
-Pero yo todavía estaba muy gordita entonces, no es como que ya no tengo sobrepeso pero ya es una medida más saludable- Dije mientras me agarraba los rollitos de la panza.
-Ay señora, si usted supiera que a los hombres no nos importa eso, al menos no a la mayoría de los que conozco, por supuesto que sé que la autopercepción y los estándares de belleza de las mujeres no están para gustarnos o complacernos a nosotros, pero si se vieran desde nuestra perspectiva entenderían y estarían más felices con sus cuerpos. Hermosa ya eras-
Fijó sus enormes ojos en los míos con la ternura de toda la vida y sentí algo, tuve que fingir toser para gobernarme.
-Con razón estabas tan volátil ese día, pero te salió el tiro por la culata-
-Creo que en realidad, era eso lo que quería, desde que nos separamos nunca me mostraste que lo lamentaras; te aparecías a las juntas de avenencia bien arreglada y te veías serena, nunca trataste de arrancarme la piel a rasguños loca de celos, uno tiene ideas tan retrógradas sobre las relaciones que...- Una idea pareció iluminar su mente -posiblemente no lo sepas y creas que no viene al caso, pero en terapia me di cuenta de que una de las razones por las que yo esperaba reacciones tan tóxicas de tu parte, era porque antes de conocerte estuve en una relación horrible, esa niña necesitaba urgente una intervención, me dejó una idea muy cavernícola de las relaciones de pareja-.
-Querías ver a una mujer en ruinas llorando y rogando para convertirte en su salvador-
-Algo así, pensé que los celos eran muestra de interés, no entendía que sólo arruinan la confianza de tu pareja y no son para nada románticos- Se quedó un momento reflexionando.
-Lo que dijiste me sacó de mi miseria, estabas molesta y por fin sentí que de alguna manera me querías todavía. Estaba contento, yo sabía que no confiaba en ella y que no tenía intención de que formaramos una familia pero cuando dijiste lo de sus hijos me dió miedo, ya lo había sentido antes, ella no tuvo reparo en hablarles de mí y dejarme entrar en su casa, su hija tiene catorce años y me miraba de una forma extraña, no me sentía cómodo y cuando le dije que no estaba a gusto con eso, simplemete la mandó con sus abuelos. Yo no hubiera podido dormir de sólo pensar que expusieras a Lizzy a otros hombres, ni imaginar que los desplazaras de tu vida por alguien más, nuestros hijos siempre estuvieron en primer lugar para ti y solo por eso ya eras mi máximo-
-¡Wow! Y yo que pensé que nunca escuchabas nada-
-Pues si que te oí, esa misma tarde hablé con ella y le dije que no quería continuar con eso, hizo exactamente lo que tú no; se puso rabiosa y me amenazó con mil cosas, desde presentarse en mi trabajo para avergonzarme, molestarte a ti e incluso me insinuó ser orillada al suicidio, toda una mala novela. La logré tranquilizar y después le compré algunas cosas costosas, misteriosamente, se aplacó su furia lo suficiente para dar por terminadas nuestras relaciones; creo que con eso pudo decir que ella había terminado y yo estaba suplicándole, no me interesaba, estaba feliz y no la quiero volver a ver en mi vida-
-Vaya, pues que relaciones tan intensas te consigues-
-Ya no, desde entonces ya te dije, mi meta es ser mejor persona y ser un adulto funcional-
-Qué increíble, en serio ¿cómo he podido estar tan ajena a ti? aunque claro de eso se trataba la separación pero, ni siquiera sé dónde vives...mmm no, aquí hay algo que no cuadra-
Entrecerré los ojos y lo miré con suspicacia
-Cuando al fin pude superar todo eso te invité a cenar ¿recuerdas? la primera vez que me dejaste manejar tu auto, y ese día pedí un taxí porque sabía que ella vivía por ahí cerca, tu no dijiste que no vivías ahí-
-Tampoco dije que sí-
-No, no, ¡te atrapé!, durante la cena dijiste algo así como que querías que esa relación comenzara bien, que te importaba mucho-
-No era esa relación a la que me refería sino...a ésta-.
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Hoy amanecí cansada
RomanceRebeca es una mujer que tras su divorcio no sabe el rumbo que tomará su vida, se enfrenta a los obstaculos de su día a día sintiendose abrumada y los eventos cotidianos la remontan a sus recuerdos de juventud.
