Al fin llegó el día de la apertura de la boutique, Gaby y yo estábamos emocionadas y nerviosas; pusimos todo a punto y abrimos.
Pensamos que nadie asistiría porque durante la mañana la calle estaba desierta, parecía una película del oeste donde lo único que pasa son las bolas de zacate y el polvo. Para el mediodía se habían acercado unas cuantas personas al aparador pero, a pesar de la invitación, ninguna se animó a entrar. Veía la ansiedad de Gaby, así que la conduje y me senté con ella en una de las bancas que pusimos afuera, para hacer como que había vida en ese lugar, ella estaba más inquieta que yo.
-¿Crees que es normal que nadie haya entrado siquiera? es el primer día y por lo menos alguien debería sentir curiosidad ¿No crees?-.
-No te desesperes, es algo común que un negocio tarde en recibir clientes los primeros días, pero claro, siempre es bueno planear algo para atraer más clientes en el futuro-
Gaby observó el aparador y opinó; -Puede ser que sea una tienda muy estándar o que eso parezca, posiblemente si colocamos los precios vean que es accesible, pero no estoy muy segura de eso-.
Creí ver una idea rondando por su mente, después de todo, esa tienda era el sueño de ella, yo solamente me asocié. -¿Tienes algo en mente que quisieras sugerir?-
Pareció agradecer la pregunta, -Pues fíjate que sí, quisiera que no sólo fuera una boutique que ofreciera ropa y accesorios, esperaba a que ya estuviera montada para sugerir algo más-.
-Pues no debías, era mucho mejor que desde un principio tuviéramos el enfoque que estabas buscando, pero ya estamos aquí, dime qué es eso extra que quieres hacer-
Se veía entusiasmada cuando respondió; -Quiero vender seguridad, no ropa-, mi gesto de duda la animó a seguir, -No te ofendas pero, estoy cansada de ver mujeres con pants y playera, no porque no esté bien sentirse cómoda, no sé en tu caso pero creo que lo hacen por inseguridad o vergüenza y no por elección, es un reto personal, que todas se vean bien a sí mismas, sin importar su tipo de cuerpo o edad, tu sabes que siempre me ha gustado experimentar con la moda-.
Cuando alguien dice que no te ofendas, generalmente va a decir algo que te incomoda. Hacía tiempo que dejé la ropa sport y vestía "casual"; aunque no me esmeraba mucho, estaba muy por encima de mi pants y playera de todos los días en casa, efectivamente, lo hacía por comodidad pero más, porque me frustraba mucho tratar de vestirme y sentir que nada me quedaba bien, mi figura era espantosa. Me agradaba la idea de Gaby, seguramente había por ahí almas en pena como la mía tratando de verse bien.
-Entiendo, pero cómo sugieres lograr eso- Me imaginaba a Madonna cantando Dress you up mientras Gaby me probaba mil outfits.
La respuesta de ella me sorprendió un poco.
-El secreto de verse bien, es la seguridad y autoestima, no es como te ves, sino cómo te sientes-
Gaby había sido muy honesta innecesariamente casi siempre pero esta vez quiso ser delicada
-Mira hermosa, te ves muy bien y has mejorado mucho desde que te divorciaste, me dá mucho gusto por ti porque sé que supone un esfuerzo muy grande, pero creo que, como la mayoría de las personas, no ves tu propio potencial, te limitas mucho, no es que tu atuendo sea malo, está muy bien pero no para tu edad, siempre usas ropa que te hace ver mayor, tu estilo está adelantado por lo menos diez años-.
Tenía toda la razón, siempre lo supe pero me costaba trabajo modificar mi estilo por mi talla y la inseguridad que me generaba, además no podía tolerar la incomodidad de algunas prendas.
-Lo sé, puede ser molesto, pero ese es precisamente mi reto, dar al cliente lo que quiere y necesita para que luzca como debe y puede, ¿me explico?-
-Pues claro, me agrada mucho el concepto, y entonces qué quieres que haga, me pruebo mil cosas en lo que vienen los clientes o me salgo a modelar a la calle- no iba a hacer tal cosa pero contemplaba que algo así iba a sugerirme
Lo pensó un poco, -Pues por principio, tendríamos que vernos como lo que ofrecemos ¿verdad?-
Sentí una pizca de arrepentimiento por haber preguntado; ella estaba siempre impecablemente producida, yo estaba bien, a secas.
-Tengo miedo de saber a qué te refieres, pero continúa-
-No cielo, será complicado pero después verás, vas a ir a verte al espejo- me levanté para ir al probador y ella me detuvo -No, al rato cuando llegues a tu casa, o mejor mañana por la mañana. Primero te desnudas toda y vas a buscar un espejo de cuerpo entero, te miras un buen rato, necesito que te conozcas, que te aceptes y que vengas de nuevo consciente de quién y cómo eres-
Me quedé con los ojos como platos, me senté de nuevo y suspiré, - pues está fácil- ya me imaginaba yo, como Dios me trajo al mundo, mirándome con incomodidad y decepción. Mi rutina de ejercicio me había dado una mejor resistencia física y me sentía más saludable y activa, pero definitivamente, no me había modificado como para ver un cambio de talla o figura, seguía siendo el mismo tamalito mal envuelto de siempre.
Gaby se rió con esa mirada condescendiente que me dirigía siempre, -Serás la modelo de la boutique, fácil no es la vida de una modelo cariño-.
-¿Qué? ¿La modelo? ¡Creo que por fin te volviste loca!-
-Posiblemente te lleve más de una mañana pero a medida que te conozcas bien verás que es más sencillo, ya que aceptes lo que hay debajo, veremos cómo cubrirlo con las prendas que mejor vayan con eso-
Quien ha experimentado el sueño de correr desnudo por las calles podrá saber lo que sentí en ese momento.
Estaba a punto de negarme rotundamente a la idea de Gaby cuando ingresó el primer cliente, las dos como soldaditos a la orden, nos apresuramos a atender a nuestra víctima y sellamos nuestra primera venta.
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Hoy amanecí cansada
RomanceRebeca es una mujer que tras su divorcio no sabe el rumbo que tomará su vida, se enfrenta a los obstaculos de su día a día sintiendose abrumada y los eventos cotidianos la remontan a sus recuerdos de juventud.
