Santiago estuvo listo en mi casa desde las seis de la mañana; se encargó de preparar un almuerzo para después de los análisis y de despedir nuestros hijos, con la promesa de cuidar de mí y avisar de los pormenores de la visita médica al chat.
Salimos con calma y después de que me tomaran todas las muestras, asistimos al médico con el ultrasonido del día anterior y los estudios que ya tenían resultado.
Me sentía muy nerviosa en la sala de espera, por mi mente pasaban escenarios desoladores que no me ayudaban a mantener la calma. Movía las rodillas repetidamente y tenía las manos heladas, Santiago las envolvió con las suyas que siempre eran muy cálidas y me dijo que estuviera tranquila.
-Todo va a estar bien-, y me abrazó.
-¿Cómo lo sabes, puede pasar cualquier cosa?- Con él no necesitaba ocultar mi miedo.
-No lo sé pero lo espero, ten fe en Dios, no nos va a abandonar, hay mucho todavía por delante, no puede dejar que las cosas terminen así para nosotros-
Su afirmación de confianza parecía mas bien una súplica.
En ese momento nos llamaron a consulta. Pasaron unos minutos que se me hicieron eternos mientras la doctora leía los resultados y me revisaba de nuevo; después de unas anotaciones en el expediente se dirigió a nosotros.
-Mire Rebeca, no hay evidencia de alguna tumoración o anormalidad en ninguno de los dos senos, es posible que el líquido que secretaba fuera producto de una lesión, algún golpe que creó un coágulo y que formaba la bolita que sentía, repita la autoexploración de la zona que presentaba la bolita ¿ya no está ahí verdad? Tampoco hay más secreción ni dolor, de cualquier manera esperaremos a los resultados de los análisis hormonales para confirmar que todo sea normal y después daremos inicio al cuidado de su menopausia, aunque sea una mujer saludable no debe dejar de lado su revisión anual y su autoexploración mensual, recuerde que toda enfermedad detectada a tiempo es menos susceptible de tornarse grave. Por ahora usted y su esposo pueden sentirse tranquilos, nos vemos para la revisión de sus resultados ¿tienen alguna duda?-
Aquella fué la mejor noticia que recibí en los últimos años, estaba muy agradecida de que sólo fuera una falsa alarma.
Se notaba la felicidad en el rostro de Santiago, terminando la consulta no soltaba mi mano, cómo si cuidara a un chiquillo de no alejarse para que no se pierda. Cuando subimos al auto nos abrazamos y lloramos un poco, el susto que pasamos era real y estábamos aliviados de que no fuera nada.
La tranquilidad que sentí me puso en perspectiva, fuí muy inconsciente al dejar pasar mis revisiones y afortunadamente a pesar de todo estaba bien, pero las cosas cambian en un segundo, el resultado podría haber sido muy distinto y entonces me sentiría culpable por mi negligencia.
Mis hijos se quedaron más serenos y mas tarde en casa, me reconvinieron por ser tan descuidada haciéndome prometer que no dejaría pasar mis exámenes en lo sucesivo, Santiago se comprometió a llevarme a cada cita mientras le quedara vida, de las orejas si fuera necesario. Gaby sacó cita junto con la Beba para hacerse una revisión general de inmediato, después de semejante angustia nadie quería dejar la llamada de atención a la suerte.
Habiendo pasado lo peor, lamenté mucho el haber arruinado la cena de festejo de cumpleaños de mi querido yerno, así que como celebración atrasada y agradecimiento por la salud, mis hijos Santiago y yo, acordamos salir a comer al día siguiente.
Fué un gran momento, reímos, compartimos y nos sentimos tan afortunados de estar bien, que regresamos juntos a mi casa para seguir celebrando, hacía mucho que no trasnochábamos aunque nos reuníamos seguido.
Últimamente las salidas familiares eran recurrentes y nos juntábamos para las celebraciones del año que planeábamos con expectación, era como si nuestra familia estuviera más unida que nunca a pesar de que cada quien tenía una vida aparte; solucionar nuestras diferencias, entender nuestras perspectivas y demostrar nuestro cariño sin desconfianza nos había brindado un verdadero vínculo familiar.
Me extrañaba bastante que Santiago estuviera siempre tan dispuesto, aparentemente no era muy dependiente de su pareja porque nunca la mencionaba, había crecido mucho personalmente, era más seguro, desenvuelto y me trataba con respeto y confianza, muy atento pero no hablábamos nunca de nuestras respectivas relaciones sentimentales; no era que yo saliera con alguien pero tampoco le comentaba cuando por ejemplo, Daniel venía a la ciudad y nos veíamos.
Me sentía muy cómoda con Santi y no podía evitar sentir que mi vida estaba solucionada cuando llegaba a casa, aunque no necesitara de su ayuda, siempre era como una sombra protectora para mí y me tenía que recordar contínuamente que no debía dejar que su influencia me confundiera, sobre todo después de que me sentí tan desvalida mientras no supe si tenía una enfermedad grave.
Pero aquella noche dejé mis escrúpulos de lado, estaba muy feliz por la vida y la salud.
-¿Quieres quedarte Santi? Si no tienes apuro está el sofá cama del estudio, los chicos se quedan en sus habitaciones como siempre, así ya no manejas tan tarde y desayunamos todos-.
Él aceptó y agradeció el ofrecimiento.
Eran como las dos de la mañana cuando decidimos todos irnos a descansar, sin embargo, en ese momento sonó el teléfono y nos tomó por sorpresa, era extraño a esa hora así que respondí con cautela, los demás quedaron expectantes, del otro lado estaba Gaby que sonaba agitada.
-Rebe, tienes que ir al local, llama a Santiago o a alguno de los chicos y pide que te acompañen; hubo un incendio, parece que ya lo controlaron pero no sé qué tan afectada está la tienda, ya llamé al seguro, nos vemos allá para ver que hay-.
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Hoy amanecí cansada
RomansaRebeca es una mujer que tras su divorcio no sabe el rumbo que tomará su vida, se enfrenta a los obstaculos de su día a día sintiendose abrumada y los eventos cotidianos la remontan a sus recuerdos de juventud.
