Tengo un dolorcito

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Me parecía extraordinario como las cosas habían cambiado, a estas alturas estaba feliz y segura de mi misma, el catálogo era un éxito y me fascinaba mi nueva apariencia. Incluso me había encontrado con mi primer amor y estaba satisfecha por haberlo hecho, todo estaba perfecto.

Estaba en mi día de descanso y Julieta vino a casa, era el cumpleaños de sus esposo pero estaría trabajando así que quedamos para almorzar, luego iríamos de compras, y nos veríamos para cenar con toda la familia y celebrar. 

Estábamos en el café cuando llamaron a la puerta y Lucho salió disparado a cumplir con su labor de protector del hogar, lo levanté y sentí un ligero rasguño, así que se lo pasé a Julieta y salí a atender la puerta, era una enfermera que pasaba a hacer un censo de salud en la zona.

Al entrar a casa, Julieta que seguía en el desayunador me sirvió una taza de té y me senté frente a ella;

-Era una encuesta de salud, justo mañana tengo cita con el ginecólogo, Gaby se empeñó en que fuera antes pero mañana me queda bien, ¿tu ya fuiste a tu revisión anual Julieta?-

De pronto me miró y dijo: -¿Tienes sangre en la playera, te rasguñó tan fuerte Lucho?-

Observé la mancha y me pareció que era demasiado oscura para ser sangre, me revisé y sentí un escalofrío cuando me dí cuenta de lo que era -No es sangre, es algo que sale de mi pezón-

Corrí al baño y me palpé con cuidado, tenía una bolita en el seno izquierdo y me dolía, hace días había notado una molestia mientras estaba en la tienda, le comenté a Gaby sin darle mucha importancia

-Tengo un dolorcito, se me hace que son los cambios hormonales por la menopausia, parezco adolescente-

Gaby me miró seria -pues no deberías tomarlo tan a la ligera, ya fuiste a ver al médico?-

-No, tengo varios síntomas que son inconfundibles, seguro es la menopausia, ya tengo incluso bochornos; iría al médico pero luego enloquecen recetando hormonas y medicamentos, yo estoy muy saludable; en mis últimos análisis no tengo anemia ni diabetes y mi presión está muy bien. Si las mujeres hace un siglo pasaban por esta etapa al natural, no veo porque yo no puedo hacerlo-.

Gabriela se acercó a mí como si me fuera a retar a duelo, 

-Porque las mujeres de hace un siglo morían antes de los setenta zopenca, no entiendo cómo es que eres tan obsesiva para otras cosas y con tu salud actúas como si tuvieras garantizada la inmortalidad, desde que te conozco creo que has hecho tu revisión ginecológica cada que te obliga alguien, me desespera el riesgo que corres y andas por la vida como si fueras una ignorante-

El tono de Gaby era de indignación profunda, me percaté de la seriedad de la situación y no discutí más con ella -Tienes razón Gaby, no me agrada ir al médico y pongo pretextos muy idiotas, te prometo que en mi siguiente descanso voy a revisión-

-¡Pero por supuesto que no! vas ahora mismo a sacar cita y te me vas a revisar a la brevedad-.

Mientras me revisaba en el baño, me arrepentí de no pedir la cita tan pronto como me dijo Gaby; Julieta se veía muy angustiada.

-No mamá, no puedes esperar a mañana, vamos a ver a mi doctora, es mejor que te revise de inmediato-

Mientras Julieta llamaba a la clínica para pedir la consulta me vestí y salimos corriendo, en verdad estaba muy asustada.

Después de la revisión y varias preguntas la doctora me dió una orden para estudios de laboratorio;

-Necesito éstos análisis lo más pronto posible, ésta muestra se toma en ayunas así que será para mañana pero el ultrasonido te lo van a hacer en este momento, pasa al laboratorio para que te saquen una muestra-

Julieta estaba tan ansiosa como yo -¿Doctora, cree que sea algo grave?-

-No podemos saberlo en este momento con seguridad, pero no se asusten, esperemos los resultados-

Cuando salí del ultrasonido mis otros dos hijos ya estaban en la sala de espera, sus caritas de angustia me rompían el corazón, pude evitar esto siendo más responsable, debí atenderme y asistir a mis revisiones periódicas.

-¿Por qué están todos aquí que no me muero eh? tranquilos debe ser alguna cosa sin importancia-

Martín podía fácilmente explotar pero entendió que yo estaba muerta de miedo y solo quería calmarlos.

Lizzy me abrazó y nos fuimos a casa, ese día los tres se quedaron para dormir conmigo y por la noche me llamó Santiago.

-Me dijeron mis hijos lo que pasó, nunca escuchas, te dije que cuidaras de ti. Mañana yo paso por ti para la consulta-

En su voz se notaba el nerviosismo y traté de parecer confiada al responder -No, estoy bien, fuera de la bolita no me estoy desmayando ni me siento mal, así que no es necesario que vengas; igual eso ya no es tu asunto, tu ya no...-

-¿Me estas jodiendo? posiblemente todo lo que te pasa es por culpa mía, a mi no me interesa que seas una mujer independiente, tampoco te voy a a tratar como una desahuciada pero me importas y no me vas a impedir acompañarte, además tus hijos están muy preocupados y también es mi responsabilidad su tranquilidad-

Estaba muerta de miedo por el diagnóstico y me di cuenta de que prefería escucharlo con Santiago que con mis hijos, la Beba y Gaby no podían acompañarme. 

-Está bien, gracias por tu apoyo, mañana te veo a las siete-

Hoy amanecí cansadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora