El juicio de la mamá

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-Tú y tu hermana deben estar locas, ¿acaso quieren que me muera de la agonía?, ¡qué espectáculos andan dando! No van a hablar de ustedes sino de mí, ya no están jóvenes y andan en esas salidas desordenadas, divorciadas y solas por ahí, le hubieran dicho a Santiago que las acompañara-.

-Mamá, ¿qué no piensas superarlo nunca?, Santiago ya no es mi esposo, hace un año que nos divorciamos y tiene otra familia, yo estoy bien con eso, ¿quieres por favor estar bien tú también?-

-Es que nunca voy a entender que actuaras tan apresuradamente, las parejas de hoy ya no duran porque al primer problema renuncian-.

Era el inicio de una letanía de dos horas, tan repetitivo que lo sabía de memoria, mamá se había quedado circulando infinitamente entre la idea de mi divorcio y lo desgraciada que eso la estaba haciendo, ya había llegado al punto de obtener placer en deprimirse por eso.

En una pequeña pausa que hizo para respirar, aproveché para cortar su lamento; 

-Mira mamá, si sientes felicidad pensando que mi vida te afecta tanto que tu infelicidad se debe a mis decisiones, está bien, te doy permiso de sentirte todo lo miserable que desees, pero déjame aclararte esto; yo si he avanzado en mi vida, lo estoy superando con éxito y me siento cada vez más satisfecha de las decisiones que he tomado y una de las razones por las que ya no me siento tan mal como antes es porque dejé de escuchar opiniones que no sean constructivas, si quieres seguir anclada al pasado, ya te digo, adelante, pero no cuentes conmigo para seguirte escuchando-

Su actitud tornó de manera asombrosamente rápida, pasó de estar afligida y desdichada a mostrarse molesta e iracunda, 

-Pues si tanto te molesta que te diga tus errores es porque son la verdad, fracasaste en tu matrimonio y ahora andas por ahí viéndote con hombres en lugares de mala muerte, yo no pienso dejar pasar tus actividades de prostituta, así no me quieras oir-

Me sorprendió que aquellas palabras tan desatinadas y con el claro propósito de herir, no me causaran la irritación que normalmente conseguía mamá, pude responder con tranquilidad a sus dardos.

-Que no discuta contigo tus opiniones no quiere decir que sean verdad, es que no quiero perder tiempo con necedades. Lo que tú ves como fracaso para mí ha sido el triunfo más grande de la vida, me siento orgullosa de terminar con una relación de la que era completamente dependiente para lograr ser una mujer autosuficiente. Estoy felíz por haber tenido el valor y la fortaleza que no tuviste; preferiste seguir tu relación con papá hasta que la muerte los separó, con amargura, pleitos espantosos y agresiones culpando a tus hijas y poniéndonos de pretexto; mi vida se ha enriquecido y no necesito hostigar a mis hijos en sus vidas porque yo, sí tuve el coraje de enfrentarme a mis miedos, en vez de seguir desquitando mi frustración en mi pareja. Y no soy una prostituta como me llamas, me he bastado a mi misma con una ocupación honesta, pero si lo fuera es mi cuerpo y yo decido sobre él, además déjame decirte que respeto la difícil labor de las personas que se dedican a eso, no será algo recomendable, pero la falta, si hay alguna, la veo en el cliente nada más y eso según el caso-.

Creo que se me pasó un poquito la mano, mi madre parecía dispuesta a sacar un cuchillo de la cocina para terminar con mi cándida vida, desde que me casé, nadie le había reprochado por sus errores como yo lo hacía de soltera.

Se veía impotente, siempre se había sentido orgullosa de mantener su matrimonio a costa de lo que fuera por miedo al mencionado fracaso del que hablaba. Desde pequeña escuchaba conversaciones que tenía con sus hermanas, "ah sí, la hija de Doña María, ya sabes, la que fracasó"..."no te acuerdas? la muchacha que vivía aquí cerca, que tuvo su fracaso y luego se casó bien con el señor de la otra calle". Todo era tener un matrimonio como fuera pero no "fracasar".

Después de toda una vida que era un fiasco, sosteniendo su relación tóxica con papá, se sentía orgullosa de no fracasar y no admitía ni a diablazos que eso nos hiciera infelices, pero ahora tenía dos hijas divorciadas. En su mundo estaba frita.

Cuando encontró otro argumento hiriente continuó su ataque

-Todo es porque sales con esa mujer Gabriela, maldita la hora en la que te relacionaste con ella, esa se la pasa saliendo con hombres desde que enviudó y vete a saber si desde antes lo hacía, es una desvergonzada, no se como la admitían en tu casa, sus pobres hijos están cargando con la pena de tener una madre así, y ahora quieres volverte igual, ¡me sales con que respetas a las mujeres así! eres una sucia, maldita la hora en la que te parí ¿qué no piensas en tus hijos?-

Sus argumentos cada vez me importaban menos.

-Mis hijos están contentos de verme feliz y me apoyan, conocen a qué hora salgo y entro de mi casa, porque quiero que cuenten conmigo en todo momento si lo necesitan, pero no controlan mi vida, ellos entienden que mis amigos son personas agradables y de confianza. Mientras yo esté segura y con mi conciencia tranquila, nada hay que pueda reprocharme nadie, Gabriela por su parte no está para ser blanco de tus maledicencias, es una mujer honesta y libre, si ejerce o no su sexualidad es cosa que no te incumbe ni a tí ni a nadie pero para que te lo sepas es muy respetuosa de su cuerpo y no se lo anda prestando a cualquiera así que déjala en paz. Me apena mucho que te sientas tan decepcionada de haberme concebido pero te aviso que tu opinión y tu cariño para mí, ya no son algo que me importe ni me haga falta-.

Se le acababan los argumentos y veía claramente que no hacían mella en mí como antes, poco a poco ví como su poder de dañar, menguaba conforme yo me sentía más segura.

-Mira mamá, yo te comprendo, la vida y la sociedad son distintas a las de tu época, fuiste criada de otra manera y tus valores no fueron formados por personas adecuadas, has tenido una vida dura y saliste adelante con las herramientas que tenías, un padre borracho y golpeador te hizo osca y brutal, una madre estresada y agresiva, te hizo fría e hiriente; te fuiste de casa a muy temprana edad y tu duro esfuerzo por ganarte la vida te hicieron dura e inflexible. Yo te admiro por todo eso, formaste una familia, te hiciste de un carácter y aquí estamos, yo no te odio, te compadezco y no quiero irrespetarte sino acompañarte, pero respeta mi vida y mis decisiones o tendré que alejarme de tu vida por el bien de las dos-.

Estuvo llorando un rato sin decir nada, se dió cuenta, en la serenidad de mis palabras y la resolución de mi mirada, que aquello no era una amenaza, dijo al fin con tono de cansancio, 

-yo solo hice lo que pude por que estuvieran bien, tal vez les hice daño, porque sí me llevaba muy mal con su padre, pero no tenía quién me apoyara y me quedé por tí y tu hermana, yo no quiero que las vean mal en la calle y que hablen de ustedes, solo quiero lo mejor-

Era inútil explicar algunas cosas, parte de su disculpa también era una manipulación pero lo dejé pasar 

-Lo sé mamá, pero no te preocupes por nosotras, sabemos manejarlo bien, mejor preocupate por manejarlo bien tú, comienza por no hablar mal de nadie para que no tengan oportunidad de sacar tus trapitos al sol ¿sale?- Le sonreí levemente para acordar la paz.

-Maldita escuincla rebelde, no sé en qué momento se me ocurrió nombrarte así-

Hoy amanecí cansadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora