En un remoto pueblo envuelto en misterios y leyendas, una joven llamada Sidney llega para quedarse con su primo, Scott, después de un largo viaje de intercambio. Pronto, Sidney descubre que el lugar está impregnado de una magia ancestral y oscuros s...
Scott, Alison, Isaac y yo nos dirigimos al apartamento Argent en busca de respuestas ante la extraña situación de la noche. Oficialmente se iban a cumplir las 24 horas sin dormir, pero por suerte el sol de la madrugada me ayudó a recuperarme del alcohol.
Dejamos a Piper en su casa y tuvo que escabullirse en su habitación para no ser descubierta.
Recapitulando un poco, Argent había conocido a estos hombres oscuros en sus épocas adolescentes. Asesinaron a muchos de sus compañeros y él le había disparado a una de sus máscaras que ahora guardaba casualmente en sus cajones y creía que por eso iban tras él. También mencionó que solo iban tras personas relacionadas con lo sobrenatural, algo que me dejó pensando sobre las razones por las que atacarían a Piper y no pude evitar sentirme culpable por meterla en este problema.
Luego de la entretenida charla en la que definitivamente no me iba a quedar dormida, fuimos a casa con Scott para comer algo y alistarnos para ir a la escuela.
Salimos en la moto y en el camino los gemelos nos adelantaron. Scott aceleró dejándolos atrás pero ellos hicieron lo mismo nuevamente llegando a nuestro lado al segundo.
En el estacionamiento nos detuvimos y nos sacamos los cascos cuestionando a los gemelos con la mirada. Ellos nos respondieron con una sonrisa.
—¿Harán esto todo el día? —preguntó Scott.
—Todo el día.
—Toda la noche.
—¿Es por estar en mi manada? —bajé de la moto.
—Es porque eres el objetivo de los ninjas demoniacos —alcé una ceja.
—Yo también podría estar en peligro —me quejé cruzándome de brazos. Los dos se quedaron callados y yo chasquee la lengua sujetando mi maleta —¿Saben qué? Scott no necesita de su patética protección y espero que uno de esos ninjas demoniacos los atraviese con su espada como brocheta de hombres lobo —me di la vuelta y me alejé rápidamente.
Entré a la escuela caminando por los pasillos con los ojos entre cerrados por el sueño. Tal vez hoy faltaría a la práctica. De todas formas, ni Scott ni Stiles estaban asistiendo.
Hablando de Stiles, iba tan perdida en mis pensamientos que no me di cuenta cuando el chico se paró en frente mío. Alcé la vista algo cansada pero cambió al verlo.
—Hey ¿dónde estabas? No contestaste mis llamas, anoche fue una locura...
—Hay algo que debo mostrarte —me quedé callada y lo dejé tomar mi mano para arrastrarme al salón vacío de química —¿Recuerdas la llave que te mostré anoche?