30. Meredith

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El juego había sido cancelado.

Garret había desaparecido.

Stiles se había llevado a Brett con Deaton, pues al parecer él era el hombre lobo al que estaban buscando.

Y la chica asesina había intentado matar a Scott. Claramente subestimó el poder de un Alfa.

¿Y yo? Yo había encontrado mi nombre en la lista ¿por cuánto? 30 millones de dólares.


—¡Sidney! —unas manos grandes sujetaron mis mejillas —Sid —podía escuchar su voz, pero mi nombre en la lista seguía rondando por mi cabeza —Sid —me sacudieron haciéndome salir del trance. Parpadee varias veces fijando mi vista en el hombre frente a mí. Rafael —¿Estás bien? ¿Te hicieron algo? —negué tontamente.

—No, no, estoy bien —sonreí falsamente.

—Lo siento, debí estar aquí —negué alejando sus manos con cuidado.

—Está bien no pasa nada, no sabíamos lo que iba a pasar.

—Pero debí estar acá, dije que vendría a sus juegos, lo siento —me quedé unos segundos mirando sus ojos, así pude saber que lo que estaba diciendo, y sintiendo, era genuino.

—Pero estás acá ahora —sonreí levemente para calmarlo. Él asintió complacido.



El agua caliente recorría mi cuerpo mientras recordaba la noche anterior en la escuela. Tal vez el hecho de que hay personas afuera buscando mi cabeza, me estaba haciendo apreciar mi vida un poco más.

Sabía que a Melissa siempre la había podido llamar mamá, pero ¿llamar papá a Rafael? o si quiera, algo cercano a una figura paterna.

Era extraño. Pero sabía que realmente estaba intentando volver a mi vida y a la de Scott y odiaba decir que muy en mis adentros, mi niña interior lo apreciaba.

Cerré la llave y me envolví en la toalla saliendo del baño. Me puse algo de ropa, y sequé mi cabello para luego recogerlo en una baja cola.

Me apliqué un poco de maquillaje y abrí la puerta para bajar por comida. Claro que no esperaba con que Stiles estuviera del otro lado y su mano alzada apunto de tocar.

Solté un grito y retrocedí tropezando con mi propio pie hasta caer al suelo de espaldas.

—¡Por Dios Stiles, casi me da un infarto! —él puso sus manos en sus caderas.

—¿Eres una criatura sobrenatural y no supiste que estaba acá? ¿Nada? ¿Olor, sentidos, sonidos? ¿Qué hubiera pasado si no fuera yo? ¿Si fuera el asesino? Entré por la puerta de atrás y estoy seguro de que hice ruido suficiente —sacudí mi cabeza procesando sus palabras.

PRAGMA - Stiles StilinskiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora