La vida de Dave Callen ha dado un giro inesperado desde que Erebus, una organización de asesinos subvencionada por el estado norteamericano, decidió brindarle una oportunidad de redención a cambio de un alto precio: su propia identidad.
Por el camin...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—¿Por qué? —Preguntó Dave rompiendo el silencio que había entre ellos desde lo sucedido en el piso. Se habían subido al vehículo de Red y se encontraban de camino a Erebus, o lo que era lo mismo, Future Corporation. Red negó con la cabeza.
—¿A qué te refieres? —Contestó relajadamente. Lo observó de reojo mientras miraba por el retrovisor central. Aquella indiferencia hacía dudar incluso a Dave de si había ocurrido algo o si tan solo había sido fruto de su imaginación.
—A lo que ha pasado hace unos minutos en... casa. —Respondió Dave confuso. Todavía no se acostumbraba a utilizar esa palabra. —¿Qué coño ha pasado? ¿Por qué demonios no me dijiste que también te gustaban los tíos?
—Porque no me gustan. Normalmente. —Aclaró imponente y muy serio, casi amenazante. —Y tampoco le importa a nadie, es más fácil así. —Explicó con tono tosco. Dave asintió. —Llevo dándole vueltas desde la noche en que me lo dijiste. Pero dios... —Continuó riendo. —Estabas temblando como una hoja cuando me he acercado a ti, parecías más valiente y testarudo en los entrenamientos. Ha sido tocarte y tiritar... quizá me equivoqué contigo... o quizá debería haber empleado ese método desde el principio del entrenamiento contigo... para que me obedecieses más. —Advirtió observando a Dave de reojo y guiñándole el ojo con una media sonrisa.
—Que te den. —Respondió Dave realmente molesto con el comentario. Red reaccionó con una simple risa. —Solo estaba sorprendido. —Matizó. —El instructor que me odiaba ha pasado a frotar su... rabo con el mío de repente y sin previo aviso ¿sabes? Todavía lo estoy digiriendo.
Respondió excusándose. Si algo sabía Dave es que odiaba sentirse de aquella forma, odiaba sentirse más pequeño o dominado, y Red se lo hacía sentir a diferencia de sus anteriores parejas y ligues. Eso le asustaba más de lo que podía imaginar.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Red atravesó la enorme puerta principal acristalada de Future Corp. Junto a Dave, quien volvió a quedar tan fascinado como cada vez que entraba a ese edificio futurista y destacable. Ambos ascendieron por el elevador hasta llegar al despacho de Markus.
Antes de que las puertas del ascensor se abriesen, Red se aproximó a Dave bajando el tono y le advirtió tranquilamente junto a su oído:
—No creo que sea necesario decírtelo, novato, pero ni se te ocurra mencionar nada sobre lo que ha pasado en tu piso... o eres hombre muerto —Agregó con una sonrisa irónica emperifollando el cuello de su camisa y causando total confusión en Dave. Aquel chico era un salvaje en todos los aspectos, sin lugar a duda.