CAPITULO 21

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Artem


La veo comer tratando de ignorar mi presencia, sé que a Tori le gusta la comida, la he visto muchas veces ir a ese lugar o pedir comida por encargo, los chicos me tienen informado de todo lo que hoy hizo y no hizo mi esposa, tratan de ver desde af...

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La veo comer tratando de ignorar mi presencia, sé que a Tori le gusta la comida, la he visto muchas veces ir a ese lugar o pedir comida por encargo, los chicos me tienen informado de todo lo que hoy hizo y no hizo mi esposa, tratan de ver desde afuera de la pequeña tienda, una vez Iris tomo el atrevimiento de entrar y salió con una cesta llena de productos, que la ajil empleada de Tori le hizo comprar, ya había conocido a la chica, fue la misma que me hizo comprar la misma cesta de productos que ahora uso; Tori tiene un talento en lo que hace, sus productos son buenos y de muy buena calidad, necesita saber que puede crecer y ser conocida, solo necesita ser más aplicada y ordenada, claro, tener un buen personal que se ocupe de sus relaciones públicas, eso es crucial para abrirse en su campo, pero es algo que ella luego entenderá.

Tuve un mal día, si, había cosas que debía encargarme y mis padres no han dejado de molestarme con que me case y no les informe. Soy un hombre adulto y puedo hacer lo que desee, creen que Tori podría ser un caza fortuna y que quizás caeré igual que Alek, pero lo que ellos no saben, es que mi obstinada esposa es todo lo contrario a lo que pueden creer, me he dado cuenta que cada vez que le ofrezco algo, sea dinero o atención, más se aleja de mi.

Sé bien que ni siquiera la ayuda de su padre quiso para pagar sus estudios y abrir su tienda, y tener su pequeño laboratorio, tardó mucho en conseguir los permisos para poderlo tener en el mismo lugar donde vende sus productos, es inteligente y le gusta eso de ser independiente.

Por esa razón, no entiendo como la engañaron.

Y ahora dándole un vistazo a todas las deudas que tiene, se que debo hacer.

— Puedo hablar con mi contador para que te ayude con esto — le ofrezco mientras ella termina su cena y yo reviso la cantidad de facturas que tiene sobre el escritorio, trató de esconderlo para darle espacio a las bandejas de comida, pero no pudo hacerlo bien, tengo muy buena vista y he logrado leer, los sobres provenientes del banco y hasta de la arrendadora del local.

Se ha atrasado con los pagos y los prestamos, no soy tonto, sabia de sus deudas antes de casarme.

Pero esto también es parte de mi plan. Quiero que se apoye en mí, pero la terquedad de Tori es un obstáculo.

— No te metas en los problemas de los demás — me dice mientras me quita los sobres del banco y las facturas que tomé mientras estaba distraída. — ¿no te enseñaron a que dejaras de meterte en lo que no te llaman? no es tu problema, es mi negocio y yo tengo un contador.

Casi río porque sé que no tiene uno, si fuera así también le debiera, sus empleados casi trabajan ad honorem.

— Filippo es bueno en lo que hace — le insisto — le pediré que venga y traiga a Madara, es su asistente, te ayudará en organizar...

Me mira como si estuviera loco, ya me acostumbre a sus miradas.

— Necesitas ayuda — hablo y veo como empieza a recoger el resto de la comida, en silencio. — estuviste ausente y necesitas ayuda, ella es buena asistente, es organizada y pobra...

— Estuve ausente de mis obligaciones por tu culpa — me acusa — tu fuistes quien me secuestro.

No hablo al momento, y admito que es verdad, pero era con un solo fin, casarnos.

— Soy responsable y me haré cargo — me mira mientras suspira derrotada.

— No importa si te mando a mierda ¿cierto? ¿igual lo harás? traerás a tu gente, controlaras mi negocio y lo perderé todo — sus hombros bajan derrotada y exhalo.

— Perderás todo si no te organizas y pagas tus deudas, malýshka — le hablo mientras la sigo, ese lugar es demasiado pequeño para mi, quizás para ella estaría bien, pero al moverme note que casi rompo ángulos francos y tuve que maniobrar para que no cayeron al suelo.

— No solo te quedarás con todo, si no que lo romperás — su tono es triste mientras me quita los frascos de las manos.

— Mañana vendrás y te ayudaran, miýshka. No perderás nada — insisto — ahora vámonos que es tarde — le insisto y la veo recoger sus cosas, no se queja y en parte me preocupa, ella no es así, pero creo que está cansada del día que tuvo hoy.

Yo igual lo estoy.

Salimos del lugar y mi celular no deja de vibra, es mi padre que he ignorados su llamadas durante todo el dia, y al llegar a casa veo la insistencia, habían viajado desde San Petersburgo hasta New York, estaban los dos, mi madre y mi padre frente a mi casa, y no se porque nadie me aviso.

¡Mierda! miro a Tori que ve a la pareja con curiosidad, y tal cual como hizo Mika, ellos estaban aquí, sin avisar.

— Les dije que no era necesario que vinieran — les digo al bajar de la camioneta y encontrar el ceño fruncido de mi padre, mientras les hablo en ruso para que mi obstinada esposa no nos entienda.

— ¿Haces una locura como esta y pretende que no nos preocupemos? ¡no seas insolente! — Ivan Sokolov es un militar retirado que cree que yo debería estar a su merced y obediencia, nunca lo hice y nunca lo haré.

Me importa lo que piense referente sobre Tori, este no es su problema.

— No mande a preparar ninguna habitación para ustedes — insisto mientras voy hasta mi madre, ya que mi padre entró a la casa refunfuñando mientras sacaba su celular, seguro hablando con mi hermano.

— Hola, soy Ania, la madre de Artem — mi madre va hacia Tori y le habla con un acento muy pronunciado.

— Ah ok, mucho gusto — respondió Tori y le estrechó la mano — creo que ya habíamos hablado antes.

Mi esposa me mira sin entender qué pasa, yo si sé, pero le doy la espalda a ambas y busco entre mi alrededor a alguien que saque las maletas de mis padres de su auto, que imagino que alquilaron con chofer y todo, mis padres son personas muy influyente en gran parte de Rusia, mi madre es familia cercana a algunos políticos y mi padre tiene una ascendencia militar, y el gen de los gemelos vine de él, ya que tiene un hermano gemelo, militar igual que el pero que tiene un puesto importante en el gobierno actual.

— Artem no nos invitó a la boda, así que su familia decidió venir, este fin de semana vendrán sus hermanos — escucho a mamá decirle a Tori y la miro.

— ¿Cómo? — preguntó indignado, no los invité porque no los quería aquí, ahora ellos vienen como si fueran bienvenidos.

Por mi parte, no lo son.

No los odio, solo que luego de la muerte de Alek no me gustó la manera que tomaron todo, dándole la razón a los investigadores que dijeron que él se lanzó desde el balcón de su apartamento, yo no creí esa historia y por esa razón preferí alejarme.

Mi padre como buen militar trato eso como autoridad, prácticamente culpo a Alek de todo, y aunque en parte fue así, mi hermano ya se había arrepentido, yo lo sé, pero él no lo tomo así y como conozco a Sergei, piensa igual a mi padre y para no llamar la contraria igual esta Shana, mi hermana es mas complaciente, en la familia Maki y yo somos los únicos rebeldes, ella tardó más en revelarse que yo, y sé que Alek tuvo problemas con mis padres por apoyarme en todo desde joven y ayudarme a ser independiente, pero ahora aquí no los quiero que crean que dejare de hacer lo que hago, porque ellos vengan.

Es mi casa, mi vida y son mis reglas, y Tori es mi esposa aunque ellos no lo acepten.

Me robe a la noviaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora