Tori Rusell, una química cosmetóloga en crecimiento, se entera en la noche de su boda, que su esposo la estaba engañando con su hermana menor, así que huye de la recepción, y en medio de su escape sufre un accidente que la lleva a la casa de un ele...
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No, no esperaba ese beso, pero me beso y en verdad me di cuenta, que ese ruso loco tiene una boca para besar. Fue posesivo, rudo y hasta apasionado, no me crean, pero sentí tantas cosas luego que me soltó y no podía entender, mi corazón latió con desenfreno y mi mente estaba en blanco.
¿Cómo puede hacer eso solo con un beso?
Ahora estoy como idiota pensando en ir a su habitación, y hacer lo que me pidió: dormir con él.
Camino hasta la puerta de mi habitación y luego me arrepiento, pienso que solo será lo que me dijo: dormir junto. ¿Pero? Y si su intención ¿no es solo dormir junto? Y yo ¿por qué decidí hacerlo? ¿Será que eso quiero?
Estás completamente loca Tori — me reprendo en el minuto en que abri la puerta y salgo.
¿Qué estoy haciendo? — me cuestiono en el momento en que tocó y él inmediatamente abre.
Miro su rostro y luego su pecho.
Lleva su camisa blanca desabotonada y mis ojos no pueden dejar de mirarlo. ¿Por qué está tan bueno?
— ¿Pasa algo? — me preguntó y lo miró.
Sus ojos parecen hielo, pero noto curiosidad en ellos.
— Si...bueno...puedo pasar...— se me atragantan las palabra de los nervios.
Mis manos sudan y mis piernas tiemblan.
— Claro — dice y se trata dejándome entrar.
Doy unos pasos y me sorprendo al sentir que cierra la puerta, lo miro.
— Dime — disimulo y trato de desviar mis ojos de su pecho casi desnudo.
— Es sobre...bueno lo que dijistes...yo...solo... — ¿Por qué es tan difícil?
— ¿Vienes a dormir conmigo? — dice él sin problemas.
Asiento con duda.
— Bien...— camina hasta la cama — duermo del lado derecho, el otro es todo tuyo.
Me muestra la cama enorme y mi corazón no sé tranquiliza.
— Si, está bien — no me quejo, no acostumbro a dormir con nadie.
Estuve muchas veces con Paul pero jamás amanecimos juntos, esta sería mi primera vez. Es irónico cuando solo lo hago para poder complacer a este hombre y conseguir algo de libertad.
Camino hasta la cama y me quito la bata de baño que cubría mi pijama color violeta. Lo miro, pero Artem me da la espalda.
¿Me está ignorando? — pienso un poco indignada.
— Tomaré un baño — dice y lo veo desaparecer detrás de una puerta.
Exhalo un suspiro de alivio cuando estoy sola y miro a mi alrededor mientras me subo a la cama. Miro una habitación grande y espaciosa, tiene un sofá tipo L en un rincón donde está un escritorio con una laptop, veo un tv plana en la pared que da hacia el sofá y otras puertas con espejos que parecen un closet.