Tori Rusell, una química cosmetóloga en crecimiento, se entera en la noche de su boda, que su esposo la estaba engañando con su hermana menor, así que huye de la recepción, y en medio de su escape sufre un accidente que la lleva a la casa de un ele...
Despertar en la misma cama con dos Sokolov fue algo nuevo para mi, ya que no era nada que ver con lo que estamos haciendo Artem y yo las últimas horas. El pequeño Maikeli era algo malhumorado y parecía que el gen de los Sokolov tiene que ver con eso, tener odio o rabia a todos. No fue incomodo, ya que la cama de Artem era lo suficientemente grande para todos, si no, que al quedarme dormida, y como soy, no recuerdo nada más hasta que desperté en la mañana y estaba abrazada a un pequeño cuerpo delgado y la mirada de Artem en los dos.
Nunca he pensado en tener hijos, cuando decidí casarme con Paul, le dije claramente que no quería tenerlos hasta que me sintiera segura, quería seguir trabajando y ser una empresaria reconocida y sabía que un hijo no me permitiría hacerlo, es alguien mas que necesita de mi cuidado, de mi tiempo y no estaba preparada para ceder mi tiempo si no para mi trabajo y mi esposo, cuando pensé en eso siento que ahora era un pensamiento lejano y extraño, porque ese pequeño, el cual creo que no le gusto, estaba aquí a mi lado abrazándome, me hacia sentir la calidez y la paz de la cual nunca he experimentado y se siente tan bien.
Levanté mi mano para tocar su cabello que olía a hierba y cítricos, pero Artem me detuvo tomando mi muñeca.
— Deja, yo lo despierto — dijo e hizo que me sintiera mal.
No me molestaba que estuviera a mi lado, no me molesta que su pequeño cuerpo respire tan lentamente y calmado pegado a mi costado, tampoco me molestaba su delicioso olor, era un niño pequeño y sus brazos rodeaban mi cuerpo, se sentía bien. Era cálido.
Artem se acercó a su cabeza y susurro palabras que me parecieron tiernas, aun sin saber que le decía, pero lo que más me inquietaba era los ojos azul grisáceos fijos en los míos mientras lo hacía.
Mi corazón comenzó a golpear de una manera desenfrenada y sin control mientras él se inclinaba mucho más pero en vez de acercarse a Maikeli se acercó a mi boca. A centímetros de mí, sus ojos se cerraron un poco y pude sentir su aliento, tibio y con olor a menta y hierbabuena. Yo también cerré mis ojos esperando su beso pero un movimiento hizo que mis ojos se abrieran y bajará hasta la cabecita rubia, el pequeño Maikeli, como le dice su familia; el pequeño se movió de manera perezosa y luego me miró, con ojos llenos de confusión luego miró hacia Artem en cuanto este le habló, así que se alejo de mi sin decir nada, y vi como ambos salían de la habitación.
— Hoy se va mi familia luego del desayuno — me había dicho Artem antes de salir de la habitación, asi que me apresure para acompañarlos, eso debía decir ¿no?
Baje luego de tomar una ducha rápida y tratar de arreglar mi cabello que hoy estaba más rebelde que nunca, lo recogí en una cola lata y me senté en el mismo lugar y por alguna razón los hombres Sokolov no estaban en la mesa, y las mujeres apenas hablaban, se escuchaban más las voces de los niños mientras trataban de desayunar.
La tensión no disminuyó cuando todos llegaron y por una orden las que estaban en la mesa la abandonaron, no se que pasaba pero la cara de disgusto de Artem me decía que algo no estaba bien, no sabia que hacer.
Fui de manera cautelosa hacia la sala donde había evidencia de una discusión entre todos, muchos gritos y cuando vi que Shana abandonó el lugar llevándose los niños seguida de Mika, los gritos y las pelas aumentaron.
Me quedé petrificada cuando el padre de Artem lo empujo y este dio un paso adelante y pensé que lo golpearía pero su cuñado se interpuso entre ambos y luego Sergei tomó a su padre por el brazo.
Cuando pensé que todo estaba calmado al escuchar como el cuñado, Valeri, hablaba entre todos y se fijó en mí, todos voltearon a verme y quería en ese momento que la tierra me tragara.
— Solo... solo vine.. vine a despedirme — dije casi sin voz por que mirada de todos era de furia.
¿Discuten por mi?
¿Yo soy la culpable que toda la familia en vez de disfrutar se peleen?
Me siento tan mal, y desubicada que quería correr pero mis pies están pegados al piso de mármol.
— ¡Eto moy dom! — (¡esta es mi casa!) grita Artem y sin saber que decía imagino que para terminar la discusión.
Pero nadie dijo nada, ni se movieron pero ya no me miraban y de repente Artem volvió a gritar, soltándose del agarre de Valeri
— ¡Eto moy dom! — y repite hasta que prácticamente los empuja fuera de la casa, mientras estos se quejan y discuten en ruso.
Mi corazón estaba tan acelerado que me sentía cansada, y luego trate de recuperar la calma, los ojos de Artem me miran y se sorprende al ver la manera en que se acerca hacia mi.
Doy un paso atrás en cuanto la distancia es tan poco que mi pecho golpeó su cuerpo, pero él sostuvo mi cabeza con sus dos manos y chocó mi boca con la suya, el beso fue tan arrollador y posesivo, sus lengua entro de una manera abrupta a mi boca al momento que la abría por la sorpresa de sentir como me sostenía con tanta fuerza. me agarre de sus brazos y entonces él soltó su agarre de una de sus manos y bajó hasta mi cintura apretando tan fuerte que me hizo quejarme, parece que eso le gusto porque gruño y rodeo mi cuello con su mano, hasta enterrar sus dedos en mi nuca.
Jadeo.
El se aparta solo un poco y susurra algo en ruso que parece más una súplica. Muerde mi labio y lo jala, yo trato de apartarme de él pero no lo permite tomando otra vez mi boca y arremete con mi interior mientras la mano en mi cintura baja hasta apretar mi trasero y eso hace que me pegue mas a el y puedo sentir lo duro que está.
— Necesito... necesito respirar — pido pero él no me escucha, sigue tomándome sin control en mi boca y me rindo, aprieto mis manos a sus hombro y entierro mis uñas, y eso hace que enloquezca aún más porque muerde mi labio y siento el almizcle de la sangre enrasada con el fluido que estamos compartiendo desde que empezó este beso.
Artem gruñe y cuando me doy cuenta se inclina sin dejar mi boca y me suelto tomándome desprevenida, me levanta entre sus brazos haciéndome gritar.
— Ay.. ¿Qué haces? — pero él solo muerde mi cuello y se voltea hasta llegar hasta llegar a la escalera.
— Ahora si puedes gritar todo lo que quieras malýshka, mi familia no esta — hablo y eso me hizo saber lo que vendría, y mi corazón enloqueció más por la anticipación dándome cuenta que no tendrá salida, y no la deseo, mas que estar sola en la habitación el ruso loco que me secuestro y termine casándome con él, ahora no sería una cautiva, ahora sería su esposa y disfrutaría cada momento a su lado.
¡ESTAS LOCA TORI, COMPLETAMENTE LOCA!
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