CAPÍTULO 52

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Tori

— La señora Tori, soy Mac'klein su abogado —  el hombre alto y de traje negro entra al lugar, no sé cuanto tiempo he estado aquí, pero estoy cansada, apenas he dormido algunas horas y los interrogatorios cada vez son mas intensos y agotadores, no ...

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— La señora Tori, soy Mac'klein su abogado — el hombre alto y de traje negro entra al lugar, no sé cuanto tiempo he estado aquí, pero estoy cansada, apenas he dormido algunas horas y los interrogatorios cada vez son mas intensos y agotadores, no se que mas quieren que les diga.

Ahora este hombre que no conozco viene y dice que es mi abogado.

— No he llamado a un abogado, lo siento, soy inocente y no tengo que probarlo — le digo con voz cansada al hombre.

— Lo sé, lo sé muy bien, por eso la familia Sokolov me envió — lo miro entrecerrando los ojos.

Dijo la Familia Sokolov, no dijo Artem, y tampoco me llamó por mi nombre de casada, ¿Qué tipo de juegos es este?

— Bien, porque creo que ellos son los que me retienen aquí con falsas acusaciones — le informo.

— No es así, la familia me dijo que estaban al margen de todo lo que sucede y que necesitan que usted esté fuera de este lugar lo antes posible, y según me han informado, es ilegal tenerla cuando no tiene nada que ver con la investigación, no hay pruebas en su contra — dice algo que yo ya sé.

— Pero Artem me acusó de algo que no hice — me defiendo — vaya y pregúntele.

— No sé de lo que habla, lo que si sé, es que estoy terminando el papeleo para que se vaya a su casa — el hombre toca la puerta y lo dejan salir.

Media hora después salgo de ese lugar con el sol golpeándome el rostro, confundida y cansada.

Suspiro la libertad y la amargura de mi realidad.

— ¿Quiere que la lleve a su casa? — me dice el hombre trajeado, y lo miro.

Mi casa

¿Cuál casa?

La de Artem o aún peor, la casa en la cual me mintieron desde que nací.

— Estoy bien, gracias — le respondo aun sabiendo que no tengo donde ir.

— ¿Está segura? no me importa llevarla donde desee — me dice el hombre y entonces veo una figura conocida, Iris.

— Estaré bien — le respondo y sin saber porque, o quizás porque él quiso ayudarme, no se, voy hasta el policía.

— Señora Tori — me dice inclinando la cabeza como un saludo, se que debo oler horrible y verme aún peor — venga, la llevaré donde quiera.

Sin decir palabras lo seguiré hasta un vehículo verde oscuro, muy antiguo pero en buen estado.

— Este es un lindo auto, Iris — le digo mientras entro.

— Gracias, pero mi nombre en realidad no es Iris — lo miró con tristeza.

Me robe a la noviaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora