CAPITULO 65 FINAL

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un año después...

Tori


Emigrar es la cosa más difícil que se puede hacer, no solo el papeleo que debes tener al día, si no tener que mentalizarte que la decisión que tomaste es la correcta, y principalmente mantenerte firme en cada dificultad que se te presenta hasta el llegar el día del viaje. Durante seis meses estuve tratando de que cada dificultad que se me presentara, no bajara el ánimo de la decisión que había tomado.

Me mudara a Rusia, y aunque nunca creí en ser el destino que soñaba, fue mi mejor oposición, o más bien mi única opción.

Seis meses mentalizándome que dejaría todo atrás y que comenzaría otra vez, no me importo, lo necesitaba, necesitaba salir de estados unidos, dejar a mi familia delincuencial y seguir mis sueños.

¿Cuál sueño? ser una cosmetóloga conocida, el cual ellos con sus actos pisotearon.

Solo había algo que aún arrastraba, ser la esposa de Artem Sokolov, pero en alguna parte de mi desdichada vida eso no me importo, al contrario, facilitó muchas cosas al momento de huir hacia su país de nacimiento, si, es cierto, Artem no estaba en Rusia, por algún motivo él me hacia saber de algún modo el lugar donde estaba, y no era en esa parte del mundo donde luego de nuestro arrebato de locura y lujuria, nos separamos, él no se encontraba en Rusia.

El no me busco mas.

Yo hice cualquier cosa para importarme menos si él me seguía o me acosaba.

Ignorar a Artem fue mi defensa para tomar la decisión que tome.

Pero ahora luego de tanto tiempo sin vernos, estoy esperándolo en el lobby del edificio donde esta oficina de la empresa que aún tenía con su hermano, si, esa misma empresa que se arruino, Artem se dedicó a levantarla, y aunque estaba aún en el suelo, el desde donde estuviera en el planeta, se había empeñado en seguir adelante, creo que fue la razón por la cuál él y yo, nos ignoramos, Artem se estaba ocupando de levantar todo lo que habían arrebatado a su hermano y yo trataba de mantener mi nombre en alto.

Supe por Shana que estaría de visita, así que me levanté con todo el valor que tenía, ya había pasado demasiadas cosas, me mude, deje todo atrás y ahora solo soy una chica con un sueño.

Se que puedo hacerlo, ya por lo menos con el apoyo de Shana y Maki, aunque no lo creía, ellas han sido parte importante en este cambio, y aunque al comienzo elimine todo contacto con ellas luego de ese encuentro con Artem, no podía negar que necesita una mano, y ellas me la dieron.

Claro, que sabía que quizás Artem estaba escondido entre sus buenas intenciones de sus hermanas, pero no me importo, tenia que dejar que mi orgullo me mandara, es cierto, Artem me quiso ayudar muchas veces y yo lo rechazaba porque estaba segura que podía hacerlo sola, pero ahora estaba segura que una mano de vez en cuando no estaba mal.

Por lo menos no vivo con Sahan, como ella quiso al comienzo, eso sería demasiado, pero si aceptaba sus múltiples invitaciones a comer, además me había mudado a Samara, que es la ciudad donde ella vive con su familia, sus padres viven a casi 2 mil kilómetros, para mi estaba bien, ya que se que aun me odian.

Estoy impaciente aún más porque el idioma es un gran problema y apenas pude explicarle al hombre que custodia la puerta del lugar, que vengo a ver a Artem, se supone que hoy estaría aquí, ¿Cómo lo se? bien, tuve que pedirle a Shana que lo llamara y que no le dijera que yo vendría, no se si ella le advirtió y por esa razón no ha llegado.

Entonces me levanto, creo que hablaré luego con él, cuando la puerta giratoria de entrada hace pasar su enorme figura envuelta en un abrigo marrón que le cubre hasta los tobillos, y su gruesa bufanda apenas me deja ver el gris de sus ojos, hacia un frio de mil demonios, aun no me acostumbro a vestir con ropa de invierno tan gruesa que apenas puedes caminar.

Me robe a la noviaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora