IVY.
Me despierto sobresaltada por una pesadilla y me envuelvo completamente con la sábana. El pensamiento de qué hubiera pasado si me hubieran atrapado los chicos inunda mi mente negándose a desaparecer. La escena se repite una y otra vez haciéndome sentir temor, pero por otra parte, aliviada de que la situación no haya sido tan grave.
Cierro mis ojos con la intensión de volver a dormir y los abro nuevamente cuando comienzo a escuchar diferentes sonidos a mi alrededor.
《Ivy, cálmate, solo son los ruidos cotidianos de una casa. Probablemente uno de ellos sea el del zumbido del refrigerador, algo completamente normal.》Me digo a mí misma tratando de tranquilizarme.
Mi corazón comienza a palpitar con fuerza contra el pecho y un abrumador sentimiento de angustia se extiende por todo mi cuerpo. Comienzo a sudar bajo las sábanas, el calor era asfixiante, pero no tenía las agallas de destaparme. El miedo se apoderaba de mí por una aparente pequeñez.
Me negaba a moverme ni un centímetro y era una tortura.
¿Qué hora será? Una sensación de desesperación se apoderaba de mí mientras pasaban los minutos y no podía reconciliar el sueño. Mis sentidos permanecían alarmados ante cualquier cosa, privándome de descansar con tranquilidad.
Por un momento, pensé en Lorena, pero no quería molestarla. De seguro dirá algo como: qué molesta eres.
De por sí ya me odia.
De pronto, un nuevo e inquietante sonido cerca de mí me deja completamente inmóvil acelerándome el corazón de manera incontrolable.
No, no puedo seguir aquí.
Busco desesperadamente mi celular en la oscuridad, palpando el sofá y cuando lo encuentro, enciendo la linterna. Sin perder el tiempo, me cubro de pies, a cabeza con la sábana y procedo a correr hacia la habitación de Lorena.
—¡Lorena! —toqué la puerta con manos temblorosas mientras que el miedo se apoderaba de mí, teniendo la sensación de que algo estaba a mi lado me mataba—. ¡Lorena!
Seguí llamando a su puerta, pero en ningún momento quise abrirla sin más y entrar sin su permiso. Ya habían pasado algunos minutos antes de que finalmente la puerta se abrió ampliamente. Ella apareció para encender el interruptor de luz bostezando frente a mí.
Llevaba puesto un camisón similar al mío y pude notar sus pezones erectos repintados a través de la delgada tela. Tragué saliva absorta en su cuerpo, apreciando cada una de sus curvas y su figura fascinante. Reaccioné con un pestañeo ante mis acciones apartando mi mirada completamente avergonzada, reprimiéndome por lo lejos fueron mis ojos.
—¿Puedo entrar? —pregunté, pero antes de que me respondiera entré sin más y cerré la puerta detrás de mí.
—¿Qué quieres? —dijo somnolienta, haciendo el gran esfuerzo de mantener sus ojos abiertos.
Intentó mirarme directamente, pero sus ojos volvieron a cerrarse inmediatamente mientras que su larga y sedosa melena caía frente a su rostro.
—Es que me dio miedo. ¿Puedo dormir contigo?
—Ya qué. Ve —asentí en silencio y me hizo una seña para que me dirigiera hacia la cama, apagando el interruptor de inmediato.
Quedamos envueltas en penumbra oscuridad y volví a sentir inquietud cuando no la sentí a mi lado. De repente, la tenue luz de una lámpara se encendió frente a mí haciéndome sobresaltar enseguida luego de visualizar a Lorena parada a las orillas mirándome fijamente.
Se recostó con cuidado al espacio vacío de la cama, dejándome cerca de la luz.
—Gracias —susurré por alguna razón.
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Inevitablemente Tuya
ChickLit¿Y si por accidente te reencuentras con el chico que te botó la maleta en el metro? ☪ Lorena acaba de mudarse a Brooklyn y para su mala suerte se encontró con Iván, el chico que le botó la valija y no paró de mirarla fijamente desde su encuentro. Am...
