LORENA.
—¡Vamos, Lorena! —me animó Celine, mientras golpeaba el balón que venía hacia mí a gran velocidad.
Me coloqué en posición, lista para golpearlo, y corrí con todas mis fuerzas hacia la dirección en la que se dirigía. La arena se hundía bajo mis pies, como si intentara atraparme y cuando quise dar un paso más, me tropecé con mi propia pierna. Sentí cómo se me doblaba el pie derecho y, antes de que pudiera reaccionar, caí al suelo en un golpe sordo.
—Ah —dejé escapar un quejido por el dolor, apretando mi tobillo con fuerza al sentir el dolor punzante —. Maldición.
Quedé recostada en la caliente arena, incapaz de moverme, hasta hacer el arduo intento de sentarme.
—¡Lorena! —escuché el fuerte grito de Celine, resonando en mi oído, lo que me hizo llevarme la mano a la cabeza y cerrar los ojos con fuerza, tratando de bloquear el ruido.
El retumbo de las voces a mi alrededor, comenzaba a convertirse en un eco doloroso en mi mente.
•○•○☆○•○•
IVY.
Observé hacia el campo de juego de los chicos y veo que alguien se ha caído en la arena. De inmediato, todo el bullicio se detuvo y todas las miradas se centraron en esa persona. Me quité los lentes intentando ver mejor, desde mi distancia.
—¿Quién fue esa la que se tropezó sola? —me cuestioné curiosamente.
La persona se sienta de repente y pude reconocer quién era por el gran camisón que llevaba puesto.
Pero si es Lorena.
Sin pensarlo, me levanto rápidamente y corro preocupada hacia ella que se estaba sosteniendo el tobillo visiblemente adolorida.
—Lorena, déjame llevarte —gritó Iván corriendo hacia nosotros con el mismo gesto de preocupación.
—Acabas de quitarte el yeso, ni fuerza tienes en los brazos —lo devolvió a la realidad Eliot, dándole un leve golpe en el hombro.
—Yo te llevaré —le digo a Lorena mirándola directamente sin dudarlo dos veces. Timothy hizo el ademán de decir algo y lo amenacé con la mirada para que se quedara callado.
Terminé ayudando a Celine a ponerla de pie. Me agaché un poco para cargarla en mi espalda y de inmediato, sentí su peso devolverme a la realidad soltándome un suspiro involuntario.
—¿Todo bien? —pregunté para confirmar, buscando su mirada.
—Sí —contestó, volteando su rostro hacia otro lado. Sus manos se aferraron a mi cuello y comencé a caminar hacia donde teníamos nuestras cosas—. Oye, estoy bien, en serio —susurró a mi oído y tuve que concentrarme para no perder el equilibrio.
Lorena, no hagas esas cosas por favor.
—¿Pudiste levantarte sola? No, ¿verdad? Así que solo déjame ayudarte. ¿Por qué dejas que los demás te ayuden y a mí no? —le reclamo, claramente molesta.
Estaba preocupada por ella y no quiero que considere su situación como algo menor.
—Me estás ayudando, te dejé ayudarme —volvió a susurrarme al oído con un tono suave, causándome un leve escalofrío por todo el cuerpo.
Si vuelve a hacer eso, juro que la voy a dejar caer.
—Sabes que no me refería a eso, Lorena.
—¿Ah, no?
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Inevitablemente Tuya
Chick-Lit¿Y si por accidente te reencuentras con el chico que te botó la maleta en el metro? ☪ Lorena acaba de mudarse a Brooklyn y para su mala suerte se encontró con Iván, el chico que le botó la valija y no paró de mirarla fijamente desde su encuentro. Am...
