CAPITULO 35

226 14 2
                                        

LORENA.

Luego de haber desayunado, Ivy me dijo que me fuera a cambiar para ir a la playa. La idea de estar tan cerca del mar me emocionaba, a tan solo unos pasos ya estaríamos frente a ella. Me encantaba este tipo de clima; era cálido y me gustaba el hecho de poder escuchar las olas del mar a tan poca distancia, era relajante.

Me quité la ropa que llevaba puesta y comencé a ponerme el traje de baño con cuidado. Una sonrisa apareció en mi cara al recordarme de la reacción de Ivy cuando comenzó a revisarme el equipaje.

Al fin podrá verme en este traje de baño.
Pensé, sintiendo un cosquilleo de nervios en el estómago. Me pregunto, ¿qué pensaría ella de mí al respecto?

Me miré al espejo detallando cómo la apretada tela se ajustaba a mi cuerpo; un movimiento en falso podría dejarme completamente expuesta. ¿Pensará ella que soy atrevida al usar algo así? ¿Creerá que actúo de esta forma con todos o que simplemente estoy jugando?

¿Qué pensará Ivy sobre mí?

Me miré una vez más en el espejo, sintiendo un leve rubor en mis mejillas y salí del cuarto con cierta vergüenza. Mientras bajaba los escalones, la busqué con la mirada y al encontrarla, caminé hacia su dirección, pero en ningún momento levantó la vista, su cabeza estaba cabizbaja observando detenidamente el suelo.

Mis pies quedaron frente a ella que, llevaba puesto un traje de baño de una sola pieza con un tareo atado alrededor de su cintura. La toqué suavemente del hombro, llamándole la atención y levantó la cabeza con lentitud. Parecía evitar verme por completo hasta que sus ojos se encontraron con los míos, haciéndome sonreír una vez más.

-¿Cómo me veo? -cuestioné, jugueteando con su mechón rosa, esperando por su respuesta.

-Bien -respondió con un tono distante sin siquiera mirarme a los ojos.

-¿Solo bien? Mírame, dime la verdad -tragué saliva con la expectativa de recibir un cumplido.

-Te ves bonita -apartó su mirada y quitó mis manos de su cabello, cortando nuestra conexión.

-Gracias -me acerqué lentamente a su rostro con la intención de darle un beso en la mejilla, pero se apartó rápidamente poniéndose de pie y adelantándose hacia la puerta de salida.

Solté un suspiro, volviendo a componer mi postura rígida y la seguí desde atrás, bajando algunos de los escalones que daban vista a la piscina de la casa.

《Esta gente rica que no se conforma con el agua de la playa》Pensé.

-Oye, Ivy, espérame -la llamé y se detuvo justo antes de salir del cerco que separaba la casa de la playa. Me apresuré en alcanzarla, y cuando me situé a su lado, volteó a verme sin una pizca de emoción.

-No vamos en carrera -le recordé antes de tomar su mano y entrelazarla con la mía.

Sentí su cuerpo tensarse levemente y me acerqué más hacia el suyo, rozando nuestros hombros, buscando su contacto.

-Tienes dejar de hacer eso, lo sabes, ¿cierto? -la miré con confusión sin saber qué quería decirme en realidad -. Ser tan cariñosa -explicó, desviando la mirada hacia el horizonte como si le costara mantener contacto visual -. La gente podría malinterpretar.

-¿Por qué no? Así soy, n-no puedes decirme que no lo sea -me detuve en seco por unos segundos, tratando de entender en qué le afectaba todo esto.

-Solo digo, no te lo tomes personal -exclamó, rodando los ojos como si yo le hubiera hecho algo. Volteó a ver hacia enfrente y continuó caminando mientras que yo seguía aferrada a ella, dando cortos pasos desde atrás. A pesar de sus palabras, en ningún momento Ivy soltó mi mano.

Inevitablemente TuyaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora