CAPÍTULO 31

188 10 3
                                        

LORENA.

Me recosté en mi cama pensativa, mirando el blanco techo con una mezcla de ilusión y nerviosismo.

Hoy me desperté y me di cuenta de que había pasado la noche en casa de Ivy. Todo fue tan inesperado, después del tremendo beso que nos dimos, caí completamente rendida en su cama, abrazada a ella. Pero ahora, cada momento de esa noche se repite en mi mente una y otra vez sin dejarme pensar en nada más que sus suaves labios contra los míos, sus cálidos dedos recorriendo mi piel, su respiración agitada contra mi cuello...

—¿En qué lío te has metido, Lorena? —susurré para mí misma, sintiendo un nudo en el estómago —. ¿Qué se supone que debo de hacer ahora?

¡¿Cuándo dejarás de actuar antes de pensar?! Estúpida, estúpida. Golpeé mi frente con el puño, sintiendo la angustia mezclarse con mis emociones.

《Y lo peor es que lo disfruté.》 Pensé, volviendo a sonreír para mí misma.

No... ese fue el mejor beso de mi vida. Ay, Ivy, ¿qué se supone que haré contigo?

•○•○☆○•○•

¿Qué se supone que estoy haciendo aquí?

Recapacité sobre mi situación mientras me daba cuenta de que me encontraba en el trabajo de Ivy, sentada en una de las sillas bebiendo un batido de lo más normal.

《Ella ni siquiera está de turno.》Supuse luego de que otra empleada se acercó a tomar la orden.

Vine aquí con la intensión de encontrarla y tener una excusa para verla una vez más, pero no está. La desilusión se reflejó en mi rostro, cambiando por completo mi estado de ánimo y comencé a cuestionarme en el porqué de todo esto.

Habían pasado un par de días desde aquella noche, y luego de eso, no volví a saber nada de ella. Sabía que no iba a llamarme; nunca lo hace y dudo que tenga mi número para hacerlo. Y si fuese de otro modo, conociéndola, no lo haría en primer lugar. Pero luego estaba yo, sí tenía su número de teléfono, pero sentía demasiada vergüenza en el hecho de querer contactarla. Pensé que sería una molestia, lo que me conllevó a llegar a este punto.

Así pasé toda la semana, viniendo a la cafetería día tras día esperando encontrármela. 《Ilusa.》Pensé.
Solo pude haberla ido a visitar a su casa, pero claro, me daba más pena eso que darle un beso francés.

Me levanté una vez que terminé mi bebida y comencé a caminar hacia la salida.

—Disculpa —percibí el toque de alguien en hombro y volteé a ver —, ¿puedo decirte algo?

Dijo una figura bastante familiar, a lo que entrecerré mis ojos suspicaz con el intento de recordar quién era exactamente. Un vago recuerdo pasó por mi mente y lo identifiqué como el señor quien le avisó a Ivy de mi presencia la segunda vez que vine aquí.

—Oh, hola, señor —le sonreí inmediatamente luego de recordarlo —. ¿Qué sucede?

—No es por entrometerme ni nada en tu vida, pero últimamente te he visto venir todos los días por acá, entrando con una radiante sonrisa en el rostro y luego simplemente tu expresión cambia por completo al momento de retirarte. Toda tu buena energía parece ser removida por desilusión. Así que, ¿ha sucedido algo? —cuestionó a baja voz con una leve preocupación, por lo que también me puse a pensar en ello.


¿Ha sucedido algo, Lorena? Hmm...

—Eh... —las palabras no lograron salir de mi boca y terminé balbuceando algo sin sentido.

Inevitablemente TuyaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora