CAPÍTULO 36

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IVY.

Hoy era el día y lo odiaba tanto con todo mi ser. El último día de mis mini vacaciones con Lorena y lo peor es que, en primer lugar, ni siquiera la invité a un fin de semana de relajación, sino para confesarle mis verdaderos sentimientos.

《Este era el peor día de mi vida.》Pensé, mirándome por el reflejo del espejo.

Lorena me estaba esperando en el piso de abajo, ansiosa para que nos metiéramos en la alberca juntas. Su piel estaba tan afectada por el sol que ni siquiera se inmutó en pedirme que fuéramos nuevamente a la playa.

La luna nos avisaba de su entrada, mientras que el sol se escondía. La naturaleza parecía estar de mi lado, creando un hermoso atardecer en el cielo con tonos rosados y morados. ¿Qué más quería yo? Era el momento perfecto, pero yo no estaba preparada. Sin embargo, el pensamiento de que si no le decía hoy, podría perder la mejor oportunidad de mi vida.

Y quizás, solo quizás, ella podría corresponderme.

Mi teléfono comienza a vibrar, interrumpiendo mis pensamientos. Era Celine, y contesté rápidamente, sintiendo cómo la ansiedad se apoderaba de mí.

—¿Entonces? Ya no me conoces, no me has dado detalles de nada, Ivy Olivia Jones Nowak —exclamó con un tono irritado que resonaba en mis oídos y asentí dándole la razón, pese a que no podía verme.

—Estoy en un lío en estos momentos —hice una pausa, buscando las palabras indicadas —. Me da miedo decirle. ¿Qué pasaría si ella...?

—Ok, ya —me interrumpió de inmediato con un tono firme —. Sabía que esto iba a pasar. Maldición, Celine, tenías que llamarla antes —la escuché susurrar por lo bajo, haciéndome fruncir el ceño. ¿De qué hablaba?

—¿Qué dices?

—¡Nada! —se recompuso rápidamente, aclarándose la garganta —. Tú aprecias mucho a Lorena, ¿cierto?

—Eh... sí, claro.

—No han hecho cosas que todas las amigas harían, ¿cierto? —miré a la pantalla, sintiendo mi garganta resecarse y mis mejillas comenzaron a arder ligeramente.

—Di lo que tengas que decir, ella me está esperando —respondí, impaciente.

—¿Por qué te gusta? —su pregunta fue directa como un disparo.

—Celine, en serio... —miré hacia la puerta, con cierta sospecha de que ella pudiera estar escuchándonos sin que yo lo supiera —. Ya te lo dije.

—Y yo hablo muy en serio —solté un suspiro, resignada al no tener otra opción. Jugueteé con los mechones de mi cabello, impaciente, mientras apretaba los labios, buscando la forma de expresar lo que realmente sentía.

—Ella es totalmente mi tipo —confesé, sintiendo un nudo en el estómago de los nervios.

—Escúchame bien, Ivy, y con esto voy a colgar la llamada —me silencié un momento, intentando comprender su consejo —. Cuando le digas lo que sientes, procura en expresarlo muy bien. No solo le digas un "me gustas porque eres mi tipo". Cuéntale todo, desde qué momento te diste cuenta, hasta el porqué. Lo que queremos es que llegue a tomar en serio tus palabras y que se dé cuenta de que tus sentimientos son más profundos de lo que ella supone. Dile que tú la miraste y supiste inmediatamente qué era el amor —la escuché suspirar al otro lado de la línea y rodé los ojos de inmediato.

—Eso es...

—¿Meloso? —interrumpió, completando la idea por mí y asentí con una sonrisa que comenzaba o a formarse en mi rostro.

—Sí.

—Lo sé, lo sé, pero a las chicas les gusta eso —terminó diciendo con un tono coqueto, a lo que puse los ojos en blanco.

Inevitablemente TuyaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora