CELINE.
Mis pies divagaron por sí mismos, solo para llegar al apartamento de Timothy. Mi celular seguía en mi mano, iluminado con el nombre de Ivy en la pantalla, quien no quería responder mis llamadas. ¿Qué le sucede ahora? ¿Está mal de la cabeza?
Agh. La peor decisión que ella pudo haber tomado.
Me enteré de lo que había pasado por el estúpido de Eliot, a quien se le safó la boca y ni siquiera supo contarme bien lo sucedido. Estoy tan harta de ella, le dije desde un principio que tenían que coger. Es obvio que lo ansian, pero las dos son lo suficientemente insensatas como para hacerlo. ¿Qué tiene de malo tener relaciones sexuales? ¿Es vergüenza lo que sienten? Pero si hay tanta tensión...
Ivy no me ha contestado desde aquel incidente, y sé perfectamente que Eliot no tiene idea de la mitad de lo que ocurrió. Solo hace lo posible por seguir del lado de Iván y dejar mal a su hermana. Hombres, cómo los odio. Estúpidos, ignorantes e insensibles...
Toqué la puerta del apartamento de Timothy con impaciencia y nada. No hubo ni una señal de que detrás de esa pared, pudiera estar alguien. ¿Habrá salido? No es precisamente social.
Vine aquí por nada, hijo de pu...
La puerta se abrió de inmediato y me encontré cara a cara con él, luciendo con seriedad como si lo hubiera interrumpido. Su cuerpo estaba chorreando; las gotas de agua continuaban deslizándose con rapidez, descendiendo por su pecho desnudo, mientras que una ligera toalla blanca se encontraba envuelta alrededor de su firme torso.
Qué asco.
Mis ojos se detuvieron por un segundo sobre una parte larga de su cuerpo que se asomaba con curiosidad. Un buen elemento.
—¿No pudiste vestirte rápido? ¿Qué te costaba? —entré por mi propia cuenta, pasando por debajo de su brazo que aún reposaba contra la madera, para evitar mi entrada.
Él se mantuvo en silencio del tremendo extrovertido que es y me digné en sentarme en el pequeño sillón de su sala, cruzando mis piernas de manera involuntaria.
Lo vi soltar un largo suspiro y cerró la puerta, poniendo el seguro nuevamente. Caminó con lentitud hacia mi dirección como si tan solo verme le causara cansancio. ¿Tan fastidiosa soy?
Mi vista se detuvo en su rostro; era extraño verlo sin lentes. Su cabello mojado se pegaba a su frente, dándole un aire misterioso que le favorecía demasiado.
—¿Qué haces aquí? —fue lo primero que salió de su boca con demasiada seriedad. Fruncí mi ceño, intentando parecer ofendida.
—¿Por qué todos me hacen la misma pregunta? —me miré las uñas recién pintadas con desinterés.
—Iré a cambiarme. No toques nada —señaló el televisor que estaba pausado en una de sus tantas partidas de juego. Rodeé los ojos con desinterés ante la estupidez que dijo.
—No pensaba tocar nada tuyo —elevé mi voz al verlo caminar hacia su habitación, sus pasos empapando todo el suelo hasta que cruzó la puerta.
Dejé mi pequeño bolso a un lado, esperando con paciencia su regreso, mientras que mis ojos se inmutaban en detallar cada detalle de mi alrededor. Tiene un buen sentido para la decoración, el color de los muebles combinaba perfectamente con la pared y la decoración.
Escuché la puerta de su habitación abrirse y me enderecé nuevamente. Esta vez estaba mejor vestido, con un atuendo que al parecer él lo veía como de "casa". ¿Por qué se ve tan jodidamente bien en algo que, en parte, es y no es elegante?
Llevaba sus lentes en la mano y al ya estar lo suficientemente cerca, se detuvo frente a mí.
—¿Supongo que quieres que te hable acerca de la situación entre Ivy, Lorena e Iván...?
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Inevitablemente Tuya
Chick-Lit¿Y si por accidente te reencuentras con el chico que te botó la maleta en el metro? ☪ Lorena acaba de mudarse a Brooklyn y para su mala suerte se encontró con Iván, el chico que le botó la valija y no paró de mirarla fijamente desde su encuentro. Am...
