IVÁN.
Con el corazón acelerado corrí hacia la puerta, dejando atrás cualquier otro pensamiento. Al abrirla, vi a Lorena; sus dedos presionaban los botones del ascensor con desesperación hasta que este abrió. Mis pies parecían moverse por sí mismos, mientras mi mente aún intentaba procesar lo que había ocurrido.
—¡Lorena! —grité con fuerza y nuestras miradas se encontraron fugazmente, solo para que ella desviara la vista, justo cuando mis pies ya habían pisado el elevador que apenas daba señales de querer cerrarse —. Oye, ¿qué fue eso? —me acerqué lentamente, pero ella retrocedió varios pasos hasta que su espalda chocó contra la fría barrera de metal.
De repente, el ascensor comenzó a ascender lentamente y solté un suspiro, acercándome un poco más a ella. Mis manos se apoyaron en la pared, mientras miraba hacia abajo, al ser más alto. Su larga cabellera cubría su rostro al tenerlo agachado; se veía tan tierna estando vulnerable.
—Iván, yo... no quería interrumpir —murmuró aún evitando mi mirada, pareciendo avergonzada.
El silencio reinó entre nosotros, mi vista seguía fija sobre su cuerpo gélido, que parecía estar a punto de desmoronarse en mis brazos.
—¿Qué fue lo que escuchaste? —tragué con dificultad, temiendo que hubiera oído "esa parte".
—Yo... —balbuceó, incapaz de encontrar las palabras adecuadas.
—¿Puedes mirarme a los ojos? —negó repetidas veces, dejándome en claro su decisión, pero yo simplemente no quería hablar con ella de esa manera.
Mis dedos temblaron al alcanzar su mentón; en cuanto mis yemas la tocaron, supe que había contenido la respiración. Lentamente, alcé su rostro, revelando su expresión que, a pesar de estar frente a mí, no se atrevía a mirarme.
—No fue mi intención, ya te dije —soltó con furia —, pero tampoco negaré que no escuché nada porque te estaría mintiendo —en un acto rápido, alejó su rostro de mí, abrazándose a sí misma con fuerza, pegándose más a la fría pared.
Mi mano quedó en el aire, atónito por su acción. Poco a poco la bajé y me enderecé, buscándola nuevamente.
—Entonces escuchaste casi todo... —me moví nuevamente, posicionando mi cuerpo frente al suyo. Ella dejó escapar un largo suspiro con pesadez. En ningún momento me miró; sus dientes estaban apretados y mis ojos se fijaron en sus manos, cerradas en un puño.
Ella parecía estar conteniéndose en decirme algunas cosas y no sabía si sentirme bien o mal por ello. Me pregunto si ella es el tipo de persona que con solo una palabra podría destruirme destruir o si eran sus acciones y miradas las que causaban tanto impacto.
El ascensor se detuvo, avisándonos que ya estábamos en su piso. Sin darme tiempo a reaccionar, ella salió rápidamente, evitando el más mínimo de contacto conmigo.
La seguí por detrás, casi corriendo para alcanzarla y al tenerla lo suficientemente cerca, la detuve de las manos, forzándola a girar hacia mí. Nuestros ojos se encontraron brevemente, y pude sentir la mirada de desprecio que me lanzó. Su brazo se liberó de mis manos con una fuerza inesperada, dejándome adolorido por la fricción.
—Solo quiero decirte algo —la llamé nuevamente mientras ella se apresuraba a caminar.
—Con toda la verdad, no quiero escuchar nada venir de ti, Iván —vociferó, intentando abrir la puerta. Pero al tenerla frente a mí por tercera vez, la sostuve de las manos, deteniéndola. Lorena dejó escapar un quejido al intentar soltarse y sentí la tensión en su cuerpo, mientras yo la sostuve con mayor fuerza. Solo quiero que me escuche...
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Inevitablemente Tuya
Genç Kız Edebiyatı¿Y si por accidente te reencuentras con el chico que te botó la maleta en el metro? ☪ Lorena acaba de mudarse a Brooklyn y para su mala suerte se encontró con Iván, el chico que le botó la valija y no paró de mirarla fijamente desde su encuentro. Am...
