IVY.
Cerré la puerta de golpe, el estruendo resonó en el pasillo vacío y esperé unos segundos tratando de convencerme de que esto de verdad había pasado. Una pequeña sonrisa se dibujó en mis labios al recordar sus palabras. Su "te quiero" despertó algo profundo en mí, pero la pregunta me devoraba. ¿Por qué decirlo ahora, cuando durante tanto tiempo necesité oírlo?
—Huh —suspiré pesadamente, dejando escapar un aire denso de frustración.
Supongo que el amor aparece de la manera más inesperada.
Me arriesgué a decirle desde un principio que me gustaba, que quería más de lo que una amistad permitía. Pudo haberme respondido un no rotundo, pero sus señales confusas me hicieron dudar de sus propios sentimientos.
De verdad me gustas.
No sé qué más hacer si no estás dispuesta a darme una oportunidad para explorar lo que podríamos ser. Mi mayor temor es no volver a recibir una respuesta de ti.
Salí del apartamento con rapidez, no podía soportarlo, era complicado contenerme. En cualquier instante podría correr de vuelta hacia ella y rogarle que yo quería que fuéramos algo más.
Lorena me gusta demasiado. Ahora, ¿qué hago con estos sentimientos que parecen inquebrantables? Desde el principio dudé de lo que sentía, mirándola con una profundidad que sabía que podría afectar nuestra amistad. Lo arriesgué todo al declarar mi amor, consciente de que ella no estaba preparada para escucharlo. Me confesé tres veces, buscando en sus ojos un destello de correspondencia, pero no fue así...
¿Es porque ambas somos mujeres que la vida nos lo complica tanto? Mis pensamientos se entrelazaban con el temor que había sentido desde el principio; nunca volver a recibir una respuesta de ti. ¿Debería obedecer a mi madre, quien siempre tenía la razón?
Pero no tiene sentido obligarme a sufrir por el resto de mis días, atormentándome con la idea de que pude haber hecho algo diferente y encontrar al fin la felicidad junto al amor de mi vida.
•○•○☆○•○•
LORENA.
Cuando la puerta se cerró de golpe, el eco aún resonaba en la habitación, dejándome envuelta en un pesado silencio que parecía asfixiarme.
¿Por qué no lo vi venir?
Caminé lentamente hacia mi cuarto y me recosté en la cama, observando fijamente el techo como si pudiera encontrar respuestas en las sombras. La voz de Ivy seguía repitiéndose en mi mente, cada vez más fuerte, más urgente.
Recordé mis propias inseguridades, las dudas sobre mi sexualidad y las expectativas de mi familia. ¿Estaba lista para esto?
¿Qué pasaría si su familia no me acepta? ¿Y si se siente avergonzada al caminar entrelazadas de manos en la calle? ¿Podrá soportar la mirada juzgadora de la gente por mí?
Si Ivy había tenido el valor de declararse, yo también podía encontrar la valentía. Pero, aún así, estoy aterrada. ¿Cómo le digo que siento lo mismo, pero que mi corazón tiembla de miedo? ¿De verdad ella me gusta o es solo una reacción instantiva al saber que ella siente algo por mí?
—¡Maldición! —tomé mi almohada entre mis manos y grité con todas mis fuerzas, hundiendo mi rostro en ella.
Si no hacía algo pronto, corría el riesgo de perderla. Sabía que no podía esperar eternamente a que Ivy hiciera el primer movimiento. La ansiedad me invadía y el silencio de la casa se tornaba inquietante sin su presencia. Me he acostumbrado tanto a su presencia que, en cuestión de segundos, me resulta difícil imaginarme sin ella. ¿En qué momento comenzamos a tratarnos como una pareja? ¿En qué momento ella comenzó a llegar más a mi casa que a la suya? Sin dudas no fue culpa suya, ella solo quería hacerse notar, mostrarme lo que sentía...
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Inevitablemente Tuya
Chick-Lit¿Y si por accidente te reencuentras con el chico que te botó la maleta en el metro? ☪ Lorena acaba de mudarse a Brooklyn y para su mala suerte se encontró con Iván, el chico que le botó la valija y no paró de mirarla fijamente desde su encuentro. Am...
