LORENA.
Miré el último mensaje que le envié con recelo, luego de que ella no hubiera contestado. Mis dedos golpetearon nerviosamente la pantalla, con el pensamiento de que si debería escribirle algo más que no empeorara la situación.
¿Fui demasiado ruda?
—¡¿Por qué no simplemente dejas las cosas así y dejes de echar más sal a la herida, Lorena?! —me regañé en voz alta en el espejo del tocador, sintiéndome estúpida por esta situación.
Yo la quiero, eso es innegable y sabía que ella también a mí, ambas nos queremos, pero...
¿Por qué siempre hay un pero? Eso lo arruina todo.
Dejé mi cuerpo caer sobre la cama, mi respiración se volvió irregular mientras miraba el nítido techo que siempre me hacía sobrepensar.
¿Hice lo correcto?
No quise lastimarla, pero aún así terminé haciéndolo.
La confusión me atormentaba y no quería entrar en una relación más profunda, una que exigiera que me olvidara de alguien que había estado en mis pensamientos desde mucho antes. Mi intención nunca fue ilusionarla; incluso sigo batallando con mis propios sentimientos. No quiero herirla, solamente necesito tiempo para saber qué estoy sintiendo de verdad.
Necesito olvidar a alguien más para dejarla entrar a mi corazón.
《¿Entonces por qué la hiciste creer que te gustaba? ¿Qué fueron los besos, las caricias?》
Simplemente, quise hacerlo, porque no pude resistirlo. Mis sentimientos fueron difíciles de controlar. Lo hice porque anhelaba sentirla, porque ambas deseábamos lo mismo y no podía hacer nada para evitarlo.
Cerré mis ojos por un instante, y de inmediato, sentí sus labios presionarse contra los míos en un roce cálido y demandante, mientras que su lengua hacía el intento de entrar a mi boca, buscando la mía. Me succionó como si estuviera ansiosa por ello y solté un largo jadeo al quedarme sin aire mientras ella se subía sobre mí.
Se detuvo por un instante y sus besos comenzaron a deslizarse hacia mi cuello, provocándome escalofríos. La sentí succionar mi piel e hice una mueca al saber que eso dejaría una marca, pero no podía negar que quería ver esa zona rojiza en mi piel para recordar este momento.
Sus manos encontraron mi cintura, apretándome suavemente, mientras que sus labios, impregnados del dulce sabor del pocky, me hacían desear más. Cada toque, cada roce, era un claro recordatorio de lo que pronto sucedería. No había duda; yo lo quería. Podía sentir el latir de mi corazón retumbar con fuerza contra mi pecho, mientras que Ivy hacía todo lo posible en causarme placer.
Mientras que nuestros suspiros se unían en uno, sus manos hábiles comenzaron a desbotonar mis pantalones. Nuestras miradas se encontraron de una manera fugaz que comenzó a encender mis alarmas. Sus labios buscaron nuevamente los míos, saciando mi aliento y, de repente, su cabeza descendió con determinación hacia mi entrepierna, su cabello rozó mi piel y le envió escalofríos a todo mi ser.
La sostuve suavemente de los hombros, intentando apartarla al ya estar completamente desnuda frente a ella. Sus caricias, ahora más intensas, exploraron mi cuerpo, provocando que mis jadeos escaparan sin control. De repente, percibí la yema de su dedo deslizarse con suavidad, trazando círculos en mi zona íntima mientras apretaba mi pezón y...
Mis ojos se abrieron de golpe, sintiendo el latir acelerado de mi corazón y mi respiración agitada. Me encontré con la oscuridad rodeándome, mi cuerpo permanecía extendido en la cama boca arriba. Desde la ventana, entraba la tenue luz de la luna que me indicaban que, en esos breves minutos de ilusión, cayó la noche tan pronto como dejé mi cabeza caer.
ESTÁS LEYENDO
Inevitablemente Tuya
ChickLit¿Y si por accidente te reencuentras con el chico que te botó la maleta en el metro? ☪ Lorena acaba de mudarse a Brooklyn y para su mala suerte se encontró con Iván, el chico que le botó la valija y no paró de mirarla fijamente desde su encuentro. Am...
