XXXVIII.

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Bastian

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Bastian.

Veo como la camioneta avanza saliendo del estacionamiento, ¿En qué momento mis guardias habían dejado de hacerme caso para hacerle caso a una cría? Me doy la vuelta caminando hacia la moto que estaba aparcada entre mis autos, enciendo el motor y luego paso una de mis piernas para sentarme.

— Bastian. —Wasler se atraviesa en mi camino. — Tenemos cosas más importantes de las que encargarnos.

— Quítate Wasler.

— ¡Es solo una cría! —comienza a gritar agudizando su voz. — ¡No tiene lo necesario para portar un hijo tuyo!

Muevo la moto rozando su pierna con la rueda delantera, ella retrocede un paso pero sigue bloqueandolo. Observó el carro que estaba a mi lado, un McLaren que se había vuelto mi favorito y podía rayarlo si pasaba por ahí.

— ¡Bastian entra en razón de una puta vez! —vuelve a gritar. — ¡Escúchame!

— Te estoy escuchando.

— Nosotros podemos intentar aceptar tu irracional capricho de tenerla, pero sabes que los del consejo no lo aceptarían. —sus cejas se curvan con dolor como siempre que va a nombrarla, frunzo los labios en una fina línea. — Ellos nos quitaron lo más preciado, Bas, deben pagar.

— Ella tenía quince cuando sucedió. —murmuro entredientes.

— Eso no le quita responsabilidad. —gruñe Adrián.

— Si quieres ve, ponle nuestro apellido y ensucialo con esa cría. Eso no quitará el hecho de que es una Fletcher y que su padre mató a tu hija.

La última oración me hace fruncir los labios, me jode que me hable como si soy un crío y más que nombren a mi hija. Miro la entrada del estacionamiento debatiendome mentalmente si ir o no.

— Son ratas, Bastian. —la secunda Adrián. — Están destinadas a un solo propósito, infectar todo a su paso.

A mi mente vienen recuerdos de sus atrevimientos de cuando era una cría de quince, nunca le faltó atractivo y siempre podía decir que tenía más edad porque era lo que aparentaba. Aún así, seguía siendo una infante para mí. Suelto el acelerador de la moto y finjo que apagó el motor, les asiento.

— Sabía que ibas a entrar en razón.

Ambos me dan la espalda para comenzar a caminar devuelta a ver las grabaciones del aeropuerto, en ese momento aprovecho para encender la moto y salir a toda velocidad del estacionamiento escuchando una maldición por parte de ambos.

Si, es una cría ¿Y qué?
Es la cría que me saca de mis casillas con sus malditos berrinches.
Es la maldita cría que me obliga a salir corriendo y dispararle a mis camionetas porque se le dio la estúpida gana de ser suicida.

Y es por la única que salgo como un demente en una moto a toda velocidad, en busca de ese beso de despedida que no me dio.

Aprieto el acelerador impulsando a la motor que vaya más rápido, cuando lo hace llegó en menos de nada al aeropuerto privado de mi familia. Su camioneta está aparcada en medio del lugar y el avión sigue intacto en su sitio. Avanzó por el lugar, me asomo en la camioneta y no hay nadie, continuó abordando el avión.

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⏰ Última actualización: Sep 12, 2024 ⏰

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