Cinco
Observé con atención el minúsculo copo de nieve que se incrustó en el vidrio de mi ventana, hasta que probablemente me quedé mirando más tiempo de lo normal porque ese solo copo de nieve fue acompañado por centenares de miles de copos más.
Era invierno. Más concretamente, Navidad.
Pero no me emocionaba como a otras personas, a decir verdad. Cada Navidad la pasaba como cualquier día normal, exceptuando el hecho de tener que ver a personas caminando felices con familia por las calles nevadas, usando suéteres ridículos de elfos y tantos clichés navideños.
Y quizá era ese el problema.
Pero yo, a pesar de haber estado entre tantas familias, no conocía el verdadero significado de una familia. Porque supongo, es ese el verdadero color de la Navidad. Pasarla con tus seres queridos.
Pero ese no era el asunto de ahora.
Tras apretar mi mandíbula en mi seriedad absoluta, fui hasta mi escritorio donde había estado haciendo mil anotaciones, cálculos de física teórica como la relatividad general y espacial, y entre otras matemáticas que me serían de ayuda para hacer más preciso mi trabajo. Pero necesitaba estar preparado, eso lo sabía de sobra, porque del contrario todo se iría al carajo.
Por eso mismo me encaminé con mi cuaderno y lápiz a la biblioteca de la Academia, donde día tras día estuve sumergido en los libros de ciencia y matemáticas de Reginald para informarme bien sobre teorías y procedimientos de Einstein, principalmente.
Entonces, apenas bajé las escaleras, me topé con los hermanos de T/n en los sofás de la sala, quienes me miraron brevemente. No era algo nuevo mi comportamiento para ellos, por lo que no dijeron nada y yo pude continuar mi camino a la biblioteca.
Estando ahí busqué los libros que necesitaba y me senté en uno de los escritorios y me dispuse a escribir más y más fórmulas y ecuaciones que estaba a punto de terminarme el cuaderno, pero es que necesitaba encontrar la ecuación perfecta.
Estaba claro el hecho de mi desarrollada capacidad de inteligencia, pero tenía que admitir que esto era complicado hasta para mí. Pensar en teorías, paradojas, relatividad, y más cosas era ensordecedor en cierto punto. Pero el tiempo se me agotaba, asi que no podía rendirme aún. Estaba a nada de descifrarlo. Pero entonces...
—¡Hey, pero si cerebrito sigue aquí! — uno de mis hermanos adoptivos canturreó, con toda la bola por detrás —. ¿Hace cuánto tiempo que estás aquí? ¿Cuatro horas?
—Necesito sumo silencio para realizar esta tarea, Allison. Agradecería tu aporte — vocalice sin dejar de hacer ecuaciones en la libreta.
—Eso lo dices todo el tiempo, ¿Podemos saber qué tanto tienes qué hacer? ¡Hasta T/n ha preguntado por tí! No puede ser que estés tan ocupado como para verla en más de un mes. Creíamos que ustedes dos eran cercanos.
T/n....
Por un segundo me tensé al escuchar ese nombre que tuve que parar de hacer mis anotaciones. Sí, era consciente de que había estado ingorándola por mucho tiempo y de forma tan repentina, pero no era por mí, jamás desaparecería si tuviera opción.
Continué escribiendo después de esa repentina pausa.
—Creo haberles dicho que no se entrometieran en mis asuntos.
—Y ahí está el amargado de nuevo — Luther se cruzó de brazos.
—Si tanto detestan mi mal humor, ¿Qué hacen aquí poniendo a prueba mis límites? — por primera vez levanté la mirada hacia ellos, sólo que sin mucha delicadeza.
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The Hargreeves
FanfictionUna academia. Una familia disfuncional. Seis raritos con superpoderes. Heroes de la ciudadania. ¿Que podria salir mal con una vida tan perfectamente falsa como la de ellos? Ah, si. Ese nuevo integrante a la academia que por meras coincidencias acab...
