Volumen II. 5. Jugar como una experta

70 13 12
                                        

—Yo... — empezó, ciertamente nervioso —. Como comienzo a conocerte, sé que querrás que empiece por el inicio, por lo que me ahorraré preguntártelo.

Asiento con la cabeza, muy atenta, únicamente esperando el dichoso el momento en que empiece a hablar sobre de lo que interesa.

—Bien, eh... — dejó la frase al aire un segundo, quizá acomodando sus palabras —. Como pudiste darte cuenta, que yo haya ido a parar a tu casa no fue mera coincidencia. Estuvo planeado desde el principio — mi rostro debió transmitir algo como que quería que diera más detalles sobre eso, ya que continuó rápidamente —: Verás, mi jefa Margaret Windsor, o mi madre adoptiva así como Reginald es el tuyo, fue la que me envió con ustedes con el fin de cumplir una misión. 

»Además de las habilidades sobrenaturales, tu familia y la mía compartimos diversas similitudes; Margaret nos adoptó así como Reginald a ti y a tus hermanos, ¿Nunca te preguntaste qué había sido del resto de los niños superdotados que tu padre no adoptó? 

De hecho, sí que me lo pregunté toda mi vida.

—Más de alguna vez — respondí.

—Pues, respondiendo a ello, en algún lado del planeta hubo una mujer que tuvo la misma idea de sacar provecho de aquellos niños, entrenándolos para ser alguna clase de superhéroes como los pintaban en los cómics, sólo que... Para un fin un poco distinto al de tu padre. 

—¿Distinto? — fruncí el ceño —. ¿Por qué sería distinto? Dices que ambas familias fuimos entrenadas para ser superhéroes.

Cinco se relamió los labios como si no supiera cómo explicarlo.

—Digamos... Que esa pequeña diferencia fue lo que llamó la atención de Margaret y lo que la hizo enviar a uno de sus hijos para indagar más sobre ello. 

Me incorporé un poco sobre mi cama, pensativa, tratando de hallar algo coherente en lo que dijo, pero algo no conseguía entender. Me crucé de piernas sobre el colchón.

—¿Qué tendríamos nosotros de diferente como para que necesiten investigarnos? ¿Y cómo supo ella de nosotros en primer lugar y nosotros no de ustedes?

—Porque, en el principio, T/n, Margaret y Reginald se conocieron en algún punto cuando nosotros éramos lo suficientemente pequeños como para acordarnos de que probablemente nos hayamos conocido mientras ellos mantenían una relación cercana. 

»Todo porque cuando Margaret fundó nuestra Academia haciéndonos llamar Teen Academy, donde nos iba la vida siendo los justicieros de la ciudad, el rumor de una nueva Academia que estaba sonando más que la nuestra llegó a oídos de nuestra jefa. Ella, curiosa de aquel nuevo grupo, quiso conocer a quienes estaban siendo más preponderantes que nosotros, así que contactó a tu padre para un saludo amistoso. 

»Cuando ambas familias nos reunimos para conocernos, hubieron lazos. Reginald, con mente de tiburón, empezó a creer en un futuro prometedor si fusionábamos fuerzas para ser unos solos, una sola Academia, un sólo nombre y una sola familia. A Margaret no le pareció una idea tan mala, que quiso aceptarla. Entonces, en el proceso de fusionamiento, hubo más confianza de por medio, lo que llevó a tu padre a hablar de su proyecto más importante con ella, el verdadero motivo por el que creó a la Academia Umbrella con la esperanza de que Margaret lo apoyara y las fuerzas de ambos funcionaran como el motor perfecto para lograrlo... Pero después de aquella revelación, se desvinculó totalmente de él, llevándonos a nosotros con ella y lejos de ustedes.

Lo miré con el ceño fruncido. Él estaba sentado en su cama, inclinado hacia delante y su mirada seria. Con eso no podía ni considerar que estuviese jugando o mintiendo.

The HargreevesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora