Omnisciente
Año ?
—¡Auxilio!
Aquel repentino llamado sonó casi como a través de un megáfono en las solitarias y nocturnas calles de la ciudad, pero en especial, en los oídos alertas de aquel enmascarado que deambulaba por las mismas calles con la esperanza de poder encontrar algo de acción y heroísmo antes de dormir.
Asi que sí, ese llamado actuó como el perfecto aliento de vida que él siempre buscaba recuperar.
—¡Alguien ayúdeme, por favor! — gritó nuevamente la mujer, desamparada.
El enmascarado, motivado y guiado por el sonido de sus gritos, apresuró el paso hasta correr, sintiendo cómo sus músculos reaccionaban positivamente y su sangre se oxigenaba con gozo al sentir nuevamente esta adrenalina que tanto lo emocionaba.
Mejor que las drogas, pensó él.
Y mientras más se aproximó a la voz, vio a tres personas en el escenario: a una mujer atemorizada implorando auxilio mientras veía a dos encapuchados huyendo con un un bolso rojo y con pintas de ser costoso. Debía ser de ella.
Entonces, el enmascarado no dejó de correr al analizar aquello, sino que corrió más, pasó por el lado de la mujer y alcanzó al primer encapuchado, quien al darse cuenta de estar siendo perseguido, abrió mucho los ojos con sorpresa antes de que el enmascarado se lanzara sobre él y ambos cayeran al suelo. El último que quedaba, y quien corría por delante con el bolso, rió de felicidad al darse cuenta que al menos él había podido salirse con la suya...
Hasta que de pronto, sintió su ropa negra engancharse a algo cuando pasó al lado de un poste, cosa que le impidió seguir avanzando. Abrumado, dió tirones a su ropa, maldiciendo por lo bajo el hecho de que ésta no se desenganchaba por más que tirara y, además, desde la penumbra, una silueta iba acercándose poco a poco hasta él.
Debe ser la policía, pensó.
Siguió tirando y tirando, ansioso, pero esta seguía sin ceder. Entonces, como un pensamiento apresurado, decidió revisar qué lo tenía atado al poste, y al hacerlo se encontró con un cuchillo enterrado en el poste, que sujetabq y enganchaba un buen trozo de su ropa.
¿Un cuchillo? ¿Cómo demonios llegó eso ahí?
Ahora, quiso intentar desencajando el cuchillo, todo mientras alternaba la vista en la silueta que cada vez se aproximaba más. Estaba evidentemente desesperado, pero se sorprendió cuando de pronto em cuchillo salió volando como si algo lo hubiera jalado en el aire. Obviamente tuvo dudas sobre cómo pudo haber pasado eso, pero lo que más le importó, fue su felicidad de que fue mágicamente liberado y ahora podía escapar de la estúpida policía. Ya podía imaginarse el aroma de los billetes cuando vendiera esa costosa bolsa...
Entonces, sin que pudiera preverlo, sintió una hoja afilada rozarle los dedos con los que sujetabq el bolso, lo que lo llevó a soltarlo para atender el asunto de su mano, que cuando la revisó confirmó que no fue obra de su imaginación: algo le había hecho un corte es sus dedos porque notó laa gotas de sangre en ellos. Maldijo, pero de nuevo no le importó, no hasta que se agachó para recoger la bolsa y, con su mirada en el suelo, vió unos zapatos negros frente a él, y cuando levantó la vista, confundido, era demasiado tarde.
El estruendoso ruido se creó cuando el enmascarado estampó la espalda del ladrón contra la pared de un rincón alejado de la vista de cualquiera que estuviera rondando cerca. Aunque no era muy necesario, ya que era de madrugada. Su hora favorita.
—Con que robando los bolsos de las mujeres, ¿Eh? — le arrebató el bolso al ladrón, que estaba temblando de miedo frente a él —. No lo vuelvas a hacer, o créeme; no me molestará en lo absoluto volver a perseguirte, aunque te advierto que seré mucho más directo y menos gentil que en esta.
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The Hargreeves
FanfictionUna academia. Una familia disfuncional. Seis raritos con superpoderes. Heroes de la ciudadania. ¿Que podria salir mal con una vida tan perfectamente falsa como la de ellos? Ah, si. Ese nuevo integrante a la academia que por meras coincidencias acab...
