—Hey, ¿Estás bien? Te... ¿Te duele algo?
T/n trató de ser cortés y regalarle una sonrisa que fuera lo suficientemente convincente para él porque, conociéndolo, no sería algo sencillo de lograr.
Ya lo había apartado una vez cuando él intentó agacharse para ayudarla a levantarse, no porque quisiera hacerse la fuerte, sino porque ya no sabía cómo actuar frente a él, ya no sabía cómo sentir otra cosa que no fueran escalofríos cuando su piel tocaba la suya. Parecía que de un momento a otro se había convertido como en un extraño... O como si todo fuera lo suficientemente incómodo e inconcluso para decir que todo estaba bien entre ellos.
Porque por culpa suya... Por no haberlo detenido... Habrían llegado a tiempo para socorrer a Adel y a Eve y sólo quizás habrían logrado salvarlos. Pero no, se entretuvieron tanto que dos vidas se perdieron. Y por poco perdían a Liv también.
—No me duele nada, está bien — le dijo sólo por cumplir con ese tono neutro, pues además de la asfixia a la que fue sometida, otro agente le provocó esa herida en la sien. Menos mal, el gaje del oficio la tenía acostumbrada a esas heridas que apenas le importaba el dolor.
Tan sólo estaba cansada porque, al final, cuando entendió que eran demasiados agentes para ella sola, supuso que una explosión sería suficiente para acabar con todos y al mismo tiempo, aunque eso fuera exhaustivo.
Por desgracia, las dos personas que más quería ver arder en esas llamas lograron predecir lo que haría y pudieron escapar con sus maletines justo antes de la explosión. Eso le generaba ese molesto sentimiento de impotencia, pero al menos, la Comisión estaba lejos de ellos por el momento. Y eso debía ser suficiente.
Cinco soltó un suspiro cargado de frustración para sí mismo, pues T/n ni siquiera volvió a mirarlo a la cara... Y eso le inquietaba. Lo molestaba. Lo hacía sentir menospreciado. Ignorado. Pero sin duda, lo hacía sentir mucho más como un completo idiota.
Y observar la forma en que cada vez ella iba creando ese muro entre los dos le... Dolía.
Sí, carajo. Dolía que lo alejara y ni siquiera lo dejara acercarse más de diez centímetros para quizá abrazarla y decirle que esos minutos después de la explosión fueron los minutos más desesperantes y torturosos de su vida. Donde creyó que la había perdido para siempre y que jamás pudo disculparse o que simplemente la dejó ahí a su suerte. En que no iba a soportar el peso de la culpa de una tercera muerte más y mucho menos la de ella. Realmente fue de las peores sensaciones que experimentó, donde casi perdía la cabeza y mucho más con esa pregunta:
¿Salvar a Liv o a T/n?
Porque algo todavía más jodido le hizo creer que podía salvar a ambas cuando fácilmente no pudo ser así, menos en el estado en el que se encontraba.
Menos mal, no tuvo que responder a la pregunta, T/n pudo librarse sola. Y aunque no lo dudó, odió no estar para ella.
Pero ahora, pareciera que ella no quería tener qué ver con él. Tan sólo observó que le sonrió a Liv, y esta le devolvió la sonrisa al comprobar que ambas estaban bien.
—¿Quieres irte a casa, pequeña? — le preguntó con voz suave, consiguiendo que Liv meditara la pregunta aún en los brazos de Cinco, sintiéndose emocionada con la idea. Lo triste era que no se trataba de una emoción de como cuando vas a visitar a tus tíos casualmente, sino una emoción que se interpreta mejor como una necesidad por volver a casa lo antes posible a rodearse de su familia y sentirse protegida luego de haberse sentido tan sola y asustada en esa fábrica.
Después de eso, caminaron un tramo corto hasta una esquina donde había un teléfono público. Cinco trató de ignorar las sirenas de los bomberos y policías que llegaban una tras otra a apagar el incendio de la fábrica que iban dejando a sus espaldas, pues ahora más que nada debía concentrarse en sus propios pasos para no tropezar. Andaban lento, pero eso aún significaba un reto para él. Al menos le fortalecía que su sobrina — que con una mano tomaba la suya y con la otra tomaba a T/n— volteara la cabeza de vez en cuando para comprobar que él estuviera bien.
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The Hargreeves
FanfictionUna academia. Una familia disfuncional. Seis raritos con superpoderes. Heroes de la ciudadania. ¿Que podria salir mal con una vida tan perfectamente falsa como la de ellos? Ah, si. Ese nuevo integrante a la academia que por meras coincidencias acab...
