Omnisciente
—¿Alguien sabe por qué nuestra hermana y el rarito de Cinco ahora no quieren ni verse? Pareciera que ambos tuvieran enfermedades incurables — Diego comentó alternando la vista entre Cinco y T/n desde un sitio confidencial en la sala de entrenamientos, donde ninguno de los dos podían verlos chismorreando en lugar de entrenar.
—Es verdad — Luther se colocó a su lado, percatándose de que era cierto cuando se dispuso a observar con los demás a aquellos dos entrenando con cierta incomodidad —. ¿Se habrán peleado? — frunció el ceño.
—No lo creo, han estado demasiado cercanos últimamente como para haberse peleado tan pronto — opinó Diego de vuelta.
—Bueno... Sus actitudes son bastante similares en términos de orgullo y esas cosas. Era de esperar que sus temperamentos chocaran y terminaran queriendo asesinarse entre los dos. Lo que no entiendo es por qué no han destruido la Academia aun — Klaus observó muy tranquilamente, a lo que los demás presentes se le quedaron mirando como si estuviera hablando en un chino antiguo.
Bueno, la verdad es que con cada cosa que su cuarto hermano decía, a todos les parecía una reverenda bobada, así que mejor decidieron ponerse a entrenar de nuevo antes de que su muy querido entrenador se volteara y los descubriera en medio de un buen chisme de señoras.
#
T/n
—Sospecho que no sólo puedes manifestar tu poder a través de tus manos — en el momento que Cinco pronunció aquello, recopilando lo que observó de los ejercicios que me puso para comprender mejor mi poder, parpadeé ilusa —. ¿Quieres intentarlo?
—Siempre lo he hecho con las manos, ¿De qué otra manera se te ocurre?
Cinco lo pensó.
—Mhm... A través de tus ojos, por ejemplo.
—No lo creo — negué al instante, muy segura de que no iba a ser posible.
—¿Y por qué no? Todo es posible, y descartar ideas podría ser como echar algo importante a la basura.
Negué por segunda vez soltando un suspiro, pero me atreví a intentarlo.
—Bien, ¿Qué tengo que hacer primero? — agregué, preparándome, incluso tronando un poco los huesos de mi cuello.
—¿Qué te parece esto? — dio un par de pasos hasta tomar un peluche que usábamos para las prácticas y lo colocó sobre una base de metal —. Quiero que lo mires e intentes incendiarlo.
—¿Hablas enserio? ¿Y si sí se incendia?
—Pues supongo que montaremos una fiesta — sonrió sarcásticamente.
—No, quiero decir... ¿Quién lo va a apagar antes de que incendie la Academia?
—Klaus.
—Pero si él está...
—¡Klaus! — Cinco llamó a mi hermano. Lo buscamos con la mirada y lo encontramos cuchicheando con Luther y Diego, que cuando Cinco lo llamó, dio un brinco y se separó automáticamente de nuestros hermanos para fingir seguir haciendo sus ejercicios. ¿Qué estaban haciendo? —. Trae el extintor y te sumaré tres puntos. Créeme, los necesitas.
Mi hermano holgazaneó, replicando que a él lo mandan a hacer todo pero salió de aquí a por el extintor, muy obediente.
—Muy bien, haz tu mejor intento.
Moví los dedos a mis costados, nerviosa, y exhalé hondo, preparándome. Y cuando creí estar lista, cerré un momento los ojos buscando esa sensación calorífica en mi interior para hacerla salir y después abrí los ojos nuevamente, mirando fijamente al peluche. Sentí un escalofrío, ese que sentía cada que usaba mi poder pero... Esta vez no lo sentí en donde lo sentía antes. Ahora lo sentía en... La cabeza y en la nuca.
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The Hargreeves
FanfictionUna academia. Una familia disfuncional. Seis raritos con superpoderes. Heroes de la ciudadania. ¿Que podria salir mal con una vida tan perfectamente falsa como la de ellos? Ah, si. Ese nuevo integrante a la academia que por meras coincidencias acab...
