El corazón me latía a mil por hora.
Mi respiración era descontrolada.
... ¿Mamá?
La cara de horror y perplejidad al mismo tiempo era sólo visible para el ojiverde, quien no había cambiado la posición de estar frente a mí, mi espalda contra la pila de paja y mirándonos fijamente el uno al otro, pasmados, mientras que su mano aún no descubría mi boca. Quizá porque era muy probable que volviera a emitir un sonido involuntario considerando que justo ahora no me encontraba en mi estado más normal.
Cinco abrió la boca para decir algo pero fue interrumpido porque la voz de la mujer sonó de nuevo por detrás de esta pila de paja.
—¡Ah! Ahí estás, querida.
Fue inevitable que yo quisiera voltear nuevamente a ver lo que sucedía allá, por lo que Cinco no puso resistencia a que no lo hiciera, específicamente porque él también quería observar. Así, no le quedó de otra mas que soltarme y posterior a eso ambos estábamos asomados y atentos a lo que pasaba.
Lo que percibí fue que la mujer de pelo blanco se dio la vuelta, quedando de espaldas, para acercarse de la forma más simpática y amable a la pequeña niña que observaba todo con un poco de miedo y desconfianza, pero la alegre voz de la mujer pareció apaciguar considerablemente ese miedo.
—Jugando a las escondidas, ¿Eh? — se inclinó frente a la niña —. Eres muy buena jugando, pequeña — por el tono de su voz asumí que le sonrió ampliamente a la niña para después pellizcar una de sus mejillas con cariño —. Dime, además de ser buena jugando a las escondidas... ¿Eres buena jugando a "Simón dice"?
Oí un quejido por alguna parte, el cual provino de la garganta de Cinco... O mejor dicho, de la otra versión de él. La versión que luchaba por sobrevivir, pero algo mucho más que eso, la versión con una determinación clara, dispuesto a no permitir que la mujer no se acercara a la niña. Costara lo que le costara. Eso se observaba por la forma en que los miraba fijamente, atento a sus movimientos, mientras que al mismo tiempo intentaba ejercer fuerza en sus puños sobre la tierra a cada costado suyo, y por donde comenzaba a emanar una chispa de poder azulada...
Pero estaba más que herido para incrementar esa chispa. De sólo apreciar el hilo de sangre seca en las comisuras de su boca, la tierra humedecida con algo oscuro debajo de él y de la otra versión de mí más el hecho de que la mujer cargaba un fusil en sus manos... No era muy difícil atar los cabos y asumir que les había disparado.
O debería decir... ¿Nos?
Volteé lentamente a mirar al chico que tenía a mi lado, y por la forma que tenía puesta la atención en ellos antes de devolverme la mirada... Supe que estaba tan desconcertado como yo.
Por otro lado, la mujer esperaba pacientemente la respuesta de la niña, quien al conisderar un poco en si confiar en ella o no, al final terminó asintiendo con la cabeza un poco insegura sobre lo que le había preguntado. En ese momento, la mujer emitió un sonido alegre.
—¡Grandioso! ¿Te apetecería jugar un poco?
Para sorpresa de todos, la niña volvió a asentir, ahora con un poco más de confianza y con cierta emoción por jugar.
—Eso es, pequeña. Juguemos una ronda — le pellizcó la mejilla por segunda vez —. Simón dice: date la vuelta y tapate los oídos.
Lo ordenó con la voz más cálida que había escuchado justo antes de ponerse de pie y recargar las balas de su arma.
Se sintió libre de sujetar con firmeza el arma, ya que la niña había tomado más confianza y le había hecho caso, por lo que ahora estaba de espaldas sin posibilidad de ver el arma. Pero cuando la mujer estuvo lista para darse la vuelta y dirigirse a las otras versiones de nosotros, la niña volvió a voltear y la otra tuvo que esconder el arma detrás de ella y fingir otra de sus amplias sonrisas cuando volvió a mirarla.
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The Hargreeves
FanficUna academia. Una familia disfuncional. Seis raritos con superpoderes. Heroes de la ciudadania. ¿Que podria salir mal con una vida tan perfectamente falsa como la de ellos? Ah, si. Ese nuevo integrante a la academia que por meras coincidencias acab...
