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Parte 2



Decidida a mantener esta nueva dinámica, comenzaste crear conversaciones, aunque fueran breves con él.

Y poco a poco notaste que aquella fachada que tenía se iba cayendo.

Cada día, descubrías un detalle nuevo sobre él: su sutileza al sonreír cuando algo le divertía, la forma en que sus ojos se suavizaban al hablar de su madre, o cómo su postura se relajaba ligeramente cuando estaban solos. Te sorprendiste al darte cuenta de que esperabas con ansias estos pequeños momentos de conexión.

Una tarde, mientras caminabas por los pasillos del palacio con Ben siguiéndote de cerca, te detuviste frente a un gran ventanal que daba al jardín. El sol del atardecer bañaba el paisaje con tonos dorados y rojizos, creando una vista espectacular.

—Es hermoso, ¿no crees? —comentaste, girándote ligeramente hacia Ben.

Por un momento, notaste que su mirada no estaba en el paisaje, sino en ti. Sus ojos se encontraron con los tuyos, y por un instante, el tiempo pareció detenerse.

—Sí, lo es —respondió suavemente, y por primera vez, sentiste que no se refería solo al atardecer.

Tu corazón dio un vuelco, y te sorprendiste al darte cuenta de que tus sentimientos hacia Ben habían cambiado. Ya no era solo tu guardaespaldas; se había convertido en alguien importante para ti, alguien en quien confiabas y con quien te sentías cómoda.

Pero con esta realización también llegó el peso de tu posición. Eras la princesa heredera, y él era tu guardaespaldas. Las implicaciones de estos sentimientos emergentes eran complicadas y potencialmente peligrosas.

Mientras volvías tu mirada hacia el atardecer, te preguntaste cómo manejarías esta nueva y delicada situación. El futuro, que una vez parecía tan claramente definido, ahora se sentía incierto y lleno de posibilidades emocionantes y aterradoras por igual.

No estabas segura que era lo que debías hacer, pero tampoco estabas dispuesta a renunciar tan fácilmente.

Los días siguientes fueron un torbellino de emociones y pensamientos contradictorios. Por un lado, sentías una creciente atracción hacia Ben, una conexión que iba más allá de su deber como tu guardaespaldas. Por otro, eras dolorosamente consciente de las barreras que existían entre ustedes: tu posición como princesa heredera, las expectativas de la corte y el pueblo, y las propias responsabilidades de Ben.

A pesar de todo, no podías evitar buscar su compañía, crear pequeños momentos de intimidad en medio de tus ocupadas jornadas. Una mirada compartida durante una reunión aburrida, una broma susurrada mientras caminaban por los pasillos del palacio, un roce "accidental" al pasar junto a él. Cada interacción, por pequeña que fuera, alimentaba tus sentimientos y te hacía anhelar más.

Sin embargo, la realidad de tu situación siempre estaba presente, como una sombra persistente. ¿Qué pensaría tu familia si descubrieran tus sentimientos? ¿Cómo reaccionaría el público ante una posible relación entre la princesa y su guardaespaldas? Y lo más importante, ¿qué sentía Ben realmente?

Estas preguntas daban vueltas en tu mente, sin respuestas claras. Pero una cosa era cierta: estabas dispuesta a luchar por esta conexión, a explorar estas emociones, sin importar los obstáculos que se presentaran. Después de todo, ¿no merecías también la oportunidad de encontrar la felicidad, incluso si venía de una forma inesperada?

Recordaste lo que te había dicho tu padre, aquel consejo que aun perduraba en tu memoria. Y ya no querías esperar a que los planetas se alinearan.

Pero antes de intentarlo debías hablar con él. Si los sentimientos eran correspondidos, estabas segura de que querías enfrentar lo que sea que viniera junto a ti.

Aprovechaste que estaban solos en la oficina para por fin preguntarle, tomaste aire profundamente antes de hablar.

—Ben, hay algo importante que necesito preguntarte —dijiste, tu voz ligeramente temblorosa por los nervios. Él te miró con atención, su expresión era seria pero expectante. Respiraste hondo una vez más, reuniendo el coraje para continuar—. ¿Qué sientes... por mí?

Notaste como se sus ojos se abrieron de sorpresa, pero no quito su mirada de ti. Se acerco hacia a ti a paso seguro colocándose enfrente tuyo, podías sentir su respiración cerca de tu rostro y como su mirada te atrapaba mas y mas.

Aunque lo que recibiste no fueron palabras, sino un beso que te dejo estática en tu lugar.

Al principio ni si quiera sabias que hacer, pero te dejaste guiar por él. Sus manos aprisionaban tu cintura sin dejarte posibilidad alguna a alejarte de él. Sus labios encajaban perfectamente con los tuyos y podrías jurar que se comenzaban a poner hinchados. Cada roce te llevaba a abrazarlo aun mas, desear que el tiempo se congelara y que nunca lo olvidaras.

Para cuando se separo de ti, había un brillo en sus ojos. Pero lo que te hizo perder el aliento fue lo que dijo.

—Por si aun no te queda claro, te amo. Te amo lo suficiente como para arriesgarlo todo por ti, para enfrentarme al Parlamento si es necesario con tal de tenerte. No podrás escapar de mi tan fácilmente princesa.

✧༺♥༻∞



Se supone que ayer debía salir el especial de las flores amarillas pero hubo un ligero cambio y lo tendrán mañana. ⸜(。˃ ᵕ ˂ )⸝♡

♡ᴡɪᴛʜ ʏᴏᴜ...ɪɴ ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ʟɪғᴇ°࿐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora