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Escenario basado en Twisted Lies

Parte 1


Observaste la puerta de la oficina con el corazón latiendo con fuerza. No porque estuvieras nerviosa, al menos eso te repetías, sino porque no querías estar ahí. Durante semanas habías intentado resolver el problema por tu cuenta, explorando opciones que no implicaran involucrarte con él. Pero ninguna funcionó. Cada paso que diste para solucionar las cosas te llevó de regreso al mismo lugar: esta oficina, este hombre.

Ben.

No lo conocías personalmente, al menos no más allá de lo necesario. Sus caminos rara vez se cruzaban a pesar de pertenecer al mismo círculo social. Lo único que sabías con certeza era que no era alguien que se mezclara por cortesía. Lo que sí conocías eran las historias: Ben tenía conexiones que otros no se atrevían a cuestionar, y una reputación que hacía que nadie quisiera estar en su lista de enemigos.

Y ahora estabas a punto de pedirle un favor.

Diosito te prometo que si me ayudas en esta te estaré eternamente agradecida. Pensaste antes de que la voz de una mujer te sacara de tu mente.

—Pasa, te está esperando —te indicó la recepcionista con una sonrisa profesional, como si lo que estuvieras a punto de hacer fuera algo cotidiano y no el mayor desafío de tu orgullo.

Tomaste una respiración profunda antes de empujar la puerta.

Ahí estaba él, sentado detrás de un escritorio imponente. El contraste entre su postura relajada y la frialdad de su mirada era desconcertante. Ni siquiera levantó la vista cuando entraste, lo que de alguna manera hizo que te sintieras aún más fuera de lugar.

—¿Qué quieres? —preguntó finalmente, sin molestarse en ser cordial.

Te quedaste en silencio un segundo, recordando por qué estabas allí. Era él o nadie. Nadie más tenía el tipo de influencia que Ben podía ofrecer. Nadie más podía garantizar que todo terminaría antes de salirse completamente de control.

—No es exactamente lo que quiero, sino lo que necesito —respondiste, tratando de sonar más firme de lo que realmente te sentías.

Él arqueó una ceja, un gesto que ya conocías demasiado bien. Había algo en su presencia que lograba sacar lo peor de las personas, como si disfrutara exponiendo inseguridades que ni siquiera sabías que tenías.

—Qué interesante. Tú, necesitándome. ¿Por qué siento que hay algo de ironía en esto?

Cerraste la puerta detrás de ti y avanzaste hacia su escritorio, ignorando el comentario.

—Esto no es un juego, Ben. Necesito tu ayuda, pero no porque quiera.

Por un momento, sus ojos parecieron suavizarse, como si estuviera evaluándote más allá de tus palabras. Pero la expresión desapareció tan rápido como llegó.

—Estoy escuchando —dijo, cruzando los brazos sobre el pecho.

Te mordiste el labio. Habías practicado este momento en tu cabeza, pero ahora que estabas frente a él, las palabras se sentían torpes e insuficientes.

—Es algo... complicado. Necesito que finjas ser mi pareja por un tiempo.

La risa que soltó resonó en la habitación, baja y profundamente irritante.

—¿Perdón? ¿Estás hablando en serio?

—No estaría aquí si no lo estuviera —respondiste, alzando la barbilla con determinación.

—¿Y por qué, exactamente, crees que yo haría algo así?

Lo sabías. No iba a ser fácil convencerlo, pero tenías un as bajo la manga.

—Porque tú eres el único que puede garantizar mi seguridad —contestaste, con la voz más firme esta vez.

Ben se inclinó hacia adelante, sus ojos ahora llenos de interés.

—Explícate.

Suspiraste, sabiendo que no podías contarle todos los detalles, pero lo suficiente para que entendiera.

—Digamos que alguien se está entrometiendo en mis asuntos de una manera que me pone en riesgo. Necesito que parezca que estoy... comprometida, para que esa persona entienda que no puede seguir interfiriendo.

No era toda la verdad, pero era lo más cerca que estabas dispuesta a llegar.

Ben se quedó en silencio por unos segundos, evaluándote. No podías descifrar qué estaba pensando, pero esa mirada intensa comenzaba a ponerte nerviosa.

—¿Y qué gano yo con esto? —preguntó finalmente.

Ahí estaba. Sabías que no lo haría sin algo a cambio.

—Lo que quieras. Dentro de lo razonable —añadiste rápidamente.

Sus labios se curvaron en una media sonrisa, pero no había calidez en ella. S

—Muy bien. Entonces aquí está mi condición: durante el tiempo que dure este acuerdo, haces exactamente lo que yo diga. Sin preguntas, sin quejas —dijo mientras se levantaba y comenzaba a acercarse a ti lentamente.

Abriste los ojos con sorpresa.

—Eso no es razonable.

—Entonces busca a alguien más —respondió, encogiéndose de hombros.

Sabías que no podías.

—Está bien —cediste, aunque cada fibra de tu ser se rebelaba contra la idea.

Ben asintió, como si ya hubiera anticipado tu respuesta.

—Perfecto. Entonces vamos a establecer algunas reglas básicas. Si vamos a fingir ser una pareja, tienes que entender algo: no soy del tipo romántico, así que no esperes grandes gestos o palabras dulces —dijo lo suficientemente cerca de ti para que su colonia inundara tus fosas nasales. Menta y algo un poco mas caro sin llegar a ser abrumador.

—No las necesito –respondiste rápidamente.

—Bien. Y tú... ¿algún problema con fingir que me amas? —preguntó, inclinándose un poco hacia adelante, casi llegando a rozar tus labios.

Sentiste un calor incómodo subir por tus mejillas, pero mantuviste la compostura.

—Ninguno, siempre que tú puedas fingir lo mismo.

Ben se aparto mientras soltaba otra risa, esta vez más baja, casi como si estuviera disfrutando del desafío.

—Esto va a ser interesante.

—Lo dudo mucho —dijiste en un tono bajo pero que el alcanzo a escuchar. Le diste un leve gracias antes de retirarte.

Al estar fuera de la oficina sintiendo una mezcla de alivio y ansiedad. Sabías que habías hecho un trato peligroso, pero también que no tenías otra opción. Ben no era alguien fácil de tratar, pero si alguien podía mantenerte a salvo, era él.

Lo que no sabías era que este acuerdo sería mucho más complicado de lo que cualquiera de los dos imaginaba.

Probablemente acabo de agrandar el problema.

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Adivinen quien volvió jaja, bueno técnicamente no me fui pero siento que no les he puesto la suficiente dedicación a los últimos capítulos como antes. Pero como ya estoy de vacaciones vuelven los capítulos diarios, menos los domingos. Y es de mi agrado anunciar que se viene un nuevo proyecto, y que estamos a poco de acabar esta historia llena de escenarios diferentes con Ben Pincus, de todo corazón muchas gracias por seguir.

♡ᴡɪᴛʜ ʏᴏᴜ...ɪɴ ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ʟɪғᴇ°࿐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora