Dear- Eric Wilhelm
Las luces del atardecer entraban por la ventana, bañando las paredes con un cálido resplandor dorado. El sol descendía lentamente, tiñendo el cielo de un rosa suave que contrastaba con las sombras cada vez más profundas del departamento.
Estabas allí, frente a tu computadora portátil, el cursor parpadeando en la pantalla en blanco como un recordatorio constante de las palabras que no salían. Habían pasado semanas desde que habías escrito algo digno de continuar en tu segundo libro. Tu primer trabajo había sido un éxito rotundo, tanto así que te habías ganado un reconocimiento mundial que nunca hubieras esperado. Sin embargo, ese mismo éxito ahora pesaba sobre ti, aplastándote bajo la presión de las expectativas.
Habías estado intentando escribir toda la tarde, pero las palabras no llegaban. Tus dedos tecleaban esporádicamente, pero todo lo que escribías terminaba siendo borrado segundos después. La frustración te dominaba. El cuarto se sentía pequeño, el aire espeso de ansiedad.
-¿Cómo va el capítulo? -La voz de Ben rompió el silencio suave de la tarde. Lo viste levantar la vista de su libro, mirándote con una mezcla de curiosidad y preocupación. Él había estado acompañándote durante horas, respetando tu espacio, pero ahora se acercaba al límite de lo que podía soportar verte sufrir en silencio.
Suspiraste, dejando caer tus manos sobre el teclado -No va -contestaste, con un tono más seco de lo que pretendías, al darte cuenta de tu tono agregaste -Lo siento, es solo que no tengo nada, ninguna idea es suficiente.
Ben cerró su libro, colocándolo sobre la mesa de centro. Lo viste levantarse del sofá con la gracia que siempre lo caracterizaba, acercándose a ti como si supiera que estabas al borde del colapso. Él se sentó en el brazo de la silla que ocupabas, observando la pantalla en blanco.
-No tienes que forzarlo, sabes -dijo suavemente, mientras sus dedos acariciaron tu hombro de manera tranquilizadora.
-Lo sé -contestaste, pero la frustración en tu voz era evidente -Pero todos esperan algo grande después del primer libro. No puedo decepcionarlos.
Ben ladeó la cabeza, considerándolo. Sabía que eras demasiado dura contigo misma, que la presión de los demás había empezado a filtrarse en tu propia percepción. Sus dedos se deslizaron hasta tu cabello, acariciándolo mientras te observaba. Sabía que lo que necesitabas no era un sermón, ni una solución mágica, sino un pequeño impulso para que volvieras a confiar en ti misma.
-¿Recuerdas cómo empezó el primer libro? -preguntó en voz baja.
Lo miraste por un segundo, confundida por el giro de la conversación, pero asintiendo -Sí, claro. Era solo una historia pequeña en mi cabeza, algo que quise escribir para mí. Simplemente era algo que deseaba leer, la idea llego y la materialice.
-Y no lo escribiste pensando en que se convertiría en un éxito, ¿verdad? -continuó Ben -No tenías expectativas. Solo escribiste lo que te apasionaba. Lo que alguna vez tu querías leer pero nadie lo había hecho, tomaste la iniciativa y resultado te gusto, mas allá de que les gustaran a los demás fue especial porque fue de tu agrado.
Sus palabras flotaron en el aire, resonando contigo más de lo que querías admitir. Lo sabías, pero habías olvidado lo esencial. Habías comenzado a escribir porque amabas contar historias, no por la fama, no por los números de ventas o las críticas. Sin embargo, ahora, después de todo lo que habías logrado, esa chispa original parecía haberse perdido entre la presión y el miedo al fracaso.
-Lo que quiero decir -continuó él -es que no tienes que escribir pensando en lo que la gente espera. Solo tienes que escribir lo que tú quieres contar
El silencio que siguió a sus palabras era profundo, lleno de una comprensión tácita entre ambos. Miraste a la pantalla, donde el cursor seguía parpadeando, y luego de vuelta a Ben, quien ahora sonreía con esa suavidad que tanto te gustaba.
-Es más fácil decirlo que hacerlo -murmuraste, apoyando tu cabeza en su hombro -Pero no sé si puedo volver a escribir como antes. Ahora todo parece... insuficiente
Ben deslizó su brazo por detrás de ti, abrazándote con cuidado -No lo parece desde donde yo estoy. Tú tienes mucho que decir. Tal vez solo necesitas un poco de espacio para recordarlo
Ben se levantó, alejándose de ti solo para caminar hacia la ventana. Corrió las cortinas, dejando que los últimos rayos del sol llenaran la sala con una luz suave y anaranjada. Desde donde estabas, lo viste inclinarse hacia el alféizar de la ventana, observando el mundo exterior como si estuviera buscando algo más allá de las sombras alargadas que cruzaban la calle.
-Ven -dijo finalmente, extendiendo una mano hacia ti.
Lo miraste, algo desconcertada, pero te levantaste de la silla, aceptando su mano. Ben te llevó hasta la ventana, donde el aire fresco de la tarde te envolvió, despejando un poco la nube que se cernía sobre tu mente.
-Recuerdo cuando solías salir a caminar para encontrar inspiración -comentó mientras te señalaba el parque que se veía a lo lejos -Podríamos ir allí ahora, despejar tu mente un poco. Tal vez las palabras vuelvan después
Asentiste, dándote cuenta de lo encerrada que te habías sentido en los últimos días, atrapada entre las paredes de tu propio estrés. Ben tenía razón. Necesitabas salir, alejarte de la pantalla en blanco, del peso de las expectativas. Así que, sin pensarlo dos veces, tomaste una chaqueta ligera, y juntos salieron del departamento.
El parque estaba casi desierto, con solo algunas personas paseando a sus perros y unas pocas parejas disfrutando del final de la tarde. Caminaste junto a Ben por los senderos empedrados, el sonido de las hojas crujientes bajo tus pies creaban un ritmo tranquilizador. El aire fresco acariciaba tu rostro, despejando poco a poco la pesadez que habías sentido durante días.
Ben no dijo mucho mientras caminaban, pero su presencia a tu lado era suficiente. Te hizo sentir apoyada, sin necesidad de palabras. A veces, la compañía silenciosa era lo que más necesitabas, y Ben lo entendía mejor que nadie.
Tras unos minutos, ambos se sentaron en una banca bajo un roble gigante. Las sombras del árbol se proyectaban en el suelo, creando formas irregulares que se movían con la brisa. Te quedaste mirando el paisaje, sintiendo cómo poco a poco el nudo en tu pecho comenzaba a aflojarse.
-¿Sabes qué? -rompiste el silencio finalmente -Creo que tengo una idea
Ben se giró hacia ti, sonriendo -¿Sí?
-Sí -dijiste con una ligera sonrisa en los labios -Creo que solo necesitaba recordar por qué empecé a escribir en primer lugar. Es verdad que aun le tengo miedo a las expectativas, pero si en el primero no esperaba nada y aun así fue un éxito, nada me impide hacer lo mismo -Finalizaste sonriendo mas relajada de lo que habías estado antes.
Ben entrelazó sus dedos con los tuyos, apretando tu mano suavemente -Lo sabía. Solo necesitabas un poco de tiempo. Además sabes que leeré lo que sea que escribas, mientras me sigas incluyendo como personaje principal claro -dijo divertido, provocándote una risa que pronto le contagiaste
-Es una pena, yo pensaba matar a tu personaje en el segundo capitulo -dijiste aun sonriendo, Ben hizo un justo dramático en alusión a que se sentía ofendido -pero no te preocupes tendrás un final feliz
Mientras el cielo se oscurecía y las estrellas comenzaban a aparecer, sentiste que algo en ti había cambiado. El bloqueo creativo que te había atormentado durante semanas no desapareció por completo, pero se sintió menos amenazante, como una sombra que se desvanecía lentamente con la luz de la luna.
︶꒦꒷♡꒷꒦︶
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♡ᴡɪᴛʜ ʏᴏᴜ...ɪɴ ᴀɴᴏᴛʜᴇʀ ʟɪғᴇ°࿐
Romance✧Fanfic de Ben Pincus ✧Historia ficticia!! ✧En su mayoría serán escenarios con este personaje ✧Evitar malos comentarios hacia la obra ✧Actualizaciones los lunes ✧Hay algunas faltas de ortografía ✧Todos los derechos reservados ✧Espero lo disfruten y...