El amanecer del cuarto día llegó tímido, apenas un destello en el horizonte, pero Creus ya estaba despierto. Había pasado una noche inquieta. No podía sacudirse la sensación de que la isla, y más aún el mar que la rodeaba, le hablaban de alguna manera. Había algo profundo, antiguo, que resonaba con la oscuridad en su interior. Sentía que la batalla contra el *Kraugmar* solo había sido un preludio.
El viento había cambiado de dirección. Ragnar, al timón, fruncía el ceño mientras el *Aurora* avanzaba lentamente por aguas más turbulentas. "El mar está inquieto," murmuró para sí, pero Creus, que se encontraba cerca, lo escuchó claramente.
"Algo se avecina," dijo Creus en voz baja, más para sí mismo que para Ragnar. No era solo el viento, ni las aguas que comenzaban a oscurecerse, sino esa misma oscuridad que latía en su ser. Podía sentirlo en lo profundo del océano, como una presencia observando, esperando.
Cuando la tripulación se reunió en la cubierta para preparar el desayuno, notaron el ambiente enrarecido. El cielo, antes despejado, ahora se tornaba gris, y un denso banco de niebla comenzaba a rodear el barco, como si emergiera desde el propio mar.
"Esto no es normal," dijo Elara, sus ojos escudriñando la niebla que se espesaba a cada minuto.
Creus sentía un peso creciente en su pecho. Mientras caminaba por la cubierta, algo en su interior lo guiaba hacia la proa del barco. Una voz, apenas un susurro, comenzó a formarse en su mente. Era un eco distante, pero inconfundible.
"Creus..." La voz era profunda, resonante, como si viniera desde lo más oscuro del océano.
Se detuvo en seco, su corazón acelerado. ¿Lo había imaginado? Cerró los ojos por un momento, intentando escuchar con más atención. La oscuridad dentro de él se agitaba, y una sensación de desasosiego lo invadió. Algo en el fondo del mar lo llamaba.
El *Aurora* avanzaba con dificultad a través de la niebla. El ambiente se había vuelto sofocante, y la tripulación estaba alerta. Fue entonces cuando ocurrió. El agua bajo el barco comenzó a vibrar, emitiendo un sonido grave que sacudió la madera del casco.
De repente, una enorme sombra apareció bajo las olas. Creus, con el corazón palpitando, sintió la oscuridad que emanaba de esa presencia. Era inmensa, más allá de cualquier criatura que hubiera enfrentado antes.
Sin previo aviso, el mar se abrió y de sus profundidades surgió una torre oscura, como una aguja de obsidiana, elevándose hacia el cielo. Alrededor de ella, el agua se arremolinaba con fuerza, y la niebla parecía consumir todo a su paso.
"¡¿Qué demonios es eso?!" gritó Jorin, su voz ahogada por el rugido del agua.
"Es una estructura... o una criatura..." murmuró Elara, incapaz de apartar los ojos de la colosal figura.
Creus no lo dudó ni un segundo. Sin decir una palabra, activó su *Void Armor*. Las volutas de oscuridad comenzaron a emanar de su piel, envolviéndolo en una armadura de sombras que brillaba con la intensidad del abismo. El casco de lobo cubrió su rostro, y sus ojos brillaron como brasas entre la negrura.
"Esto... me está llamando a mí," dijo con voz baja, apenas audible para los que estaban cerca de él. Sabía que debía descender. Algo en esa torre negra, algo en las profundidades del océano, lo estaba atrayendo.
La tripulación intentaba mantener el control del barco mientras las aguas se volvían más violentas. Ragnar maniobraba como podía, pero era obvio que no podrían mantenerse a flote mucho más tiempo.
Creus se dirigió a la proa, su armadura resonando con la energía oscura que fluía desde la estructura. Con su espadón en mano, lanzó una mirada a Elara y Jorin, quienes asintieron, entendiendo que debía hacer esto solo.
Sin pensarlo más, se lanzó al vacío. El agua lo recibió con un frío glacial, pero su armadura lo protegía. A medida que descendía hacia la base de la torre, sentía la oscuridad a su alrededor abrazándolo, guiándolo.
Al llegar al fondo, la torre se alzaba ante él, monumental e imponente. Un portal se abrió en su base, un vórtice de sombras que giraba lentamente, como una boca hambrienta.
"Es aquí," murmuró, su voz resonando en las profundidades. Dio un paso hacia el portal, su armadura vibrando con energía oscura. Sabía que, al cruzar, descubriría los secretos que tanto había buscado. Pero también comprendía que no había marcha atrás.
Con un último respiro, se adentró en la negrura.
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Two Coins And One Side
Fantasytodo comienza con un joven Creus de 16 años , que es esclavo en el castillo de un noble llamado Sir Gerath , Creus con su ferviente deseo de libertad empieza con su plan
