Capítulo 61

521 57 6
                                        

Son apenas las cuatro, nuestro pequeño bebé suele dormir su siesta hasta las cinco, lo que nos permitía tener unos minutos para permanecer en la cama jugueteando bajo las sábanas, dándonos tiernos besos que nos ayudan a transmitir el amor que nos tenemos.

Estoy feliz, sé que debemos levantarnos para bañarnos y acomodar el desastre que creamos, partiendo por el hecho de que debo elegir un nuevo vestido para recibir al príncipe.

Él dijo que vendría cerca de las cinco, así que no teníamos una hora específica para verlo, sino que esperábamos que fuese entre las 4:30 a 4:40

El estar desnudos bajo las sábanas nos permitía acariciar al otro, tratando de ser sensatos, pero sus coquetas manos no parecían pensar lo mismo, además entre risitas nos mirábamos a los ojos.

Me gusta esto, Conrad está recostado de lado sobre la cama, deslizando su mano izquierda a través de mi mejilla, mientras que yo estoy boca arriba viendo sus hermosos ojos brillantes que me miran con ternura.

Su amor es evidente cuando nos miramos a los ojos, sé que me ama, su sonrisa me lo comprueba y no puedo evitar sentirme afortunado de estar con él.

Él ha cambiado por mí, es evidente que soy su prioridad, actualmente sé que es capaz de hacer toda clase de locuras sólo por hacerme feliz.

—Deja de mirarme así— le pedí robándole un beso en los labios— vamos a bañarnos.

—No, vamos a jugar un poquito más— me pedía juguetón.

Sus labios se acercaron a mi cuello para darme tiernos besos que me hacían liberar risitas, aceptando sus coquetas propuestas por última vez.

—Una vez y ya— le dije e inmediatamente se subió sobre mi cuerpo.

¿Cómo podría decirle que no? Su sonrisa coqueta y esos ojos obviamente saben cómo conseguir una respuesta afirmativa.

Sólo será una vez más, dudo que el príncipe llegue pronto de todos modos.

...Narra el príncipe...

¡Estoy muy feliz! Hoy conoceré al bebé de Ryan, es obvio que muero de ganas por conocer a su pequeño que ha llenado de alegría el castillo de sólo conocer su existencia.

Mi madre parecía igual de emocionada que yo por conocer a la criatura, sin embargo, a diferencia de mí, hoy ella tuvo que viajar en compañía de mi padre y eso le impedía venir.

Por supuesto que envió regalos, ella esperaba poder enviar ayudantes para Dafne, sin embargo, aquella vez en la que Ryan se acercó al castillo para anunciar la llegada de su hijo, él aseguró que no era necesario, ya que su esposa esperaba tener el completo dominio de esta experiencia, así que no querían a sirvientes.

Entendíamos su punto, aunque mi madre ha estado un poco preocupada, preguntándose constantemente si la pobre esposa de mi amigo ha estado descansando bien.

Como ella sabía que vendría hoy, me pidió traer muchos obsequios que con mi esposo metimos en el carruaje, justo al lado de los cientos de regalos que yo también había adquirido para el pequeño.

—¿Cuánto falta?— preguntaba mi esposo mientras guiaba a los caballos por un sendero rodeado de árboles.

—Según las indicaciones, la casa de Ryan debería aparecer pronto— comenté, pasando por un puente antes de ver una pequeña casa a la distancia— ¡esa debe ser!— chillé.

—¿Esa? —preguntó confundido— pensé que tendría un sitio más grande.

—Si lo tiene, Ryan tiene un palacio, pero a su esposa le gusta una vida más tranquila y lejos de la ruidosa ciudad— anuncié con una sonrisa, apreciando el hermoso jardín principal y lo increíble que lo han decorado.

De AlquilerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora