Capítulo 68

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Fingir estar dormido nunca había sido tan fácil.

La habitación no estaba completamente iluminada, la chimenea estaba apagada y eran un par de velas que encendió nuestro único método de iluminación.

Al desnudarme para limpiar mi cuerpo con un trapo al que humedeció en agua tibia, dejé que me acariciara con calma, algo que fastidiosamente hacía sin malicia.

No me tocaba como me hubiese gustado, él simplemente me quitó el sudor que podría tener mi cuerpo y finalmente trató de vestirme, dejando el pijama cerca para poder ponérmelo.

Como no deseaba vestirme, preferí girarme, lo hice mientras gruñía un poco, simulando que estaba completamente dormido y que no deseaba ser molestado.

Me puse boca abajo, mi cabeza apuntaba a la izquierda, mientras levantaba mi pierna derecha, casi formando un 4 con mis piernas, lo que abría y exponía mi cuerpo de un modo más coqueto.

Él suspiró, me hizo feliz oírlo suspirar al verme desde ese ángulo, incluso se atrevió a masajear mi trasero, apretándome con cierta suavidad, atreviéndose a rozar sus dedos por mi agujero.

No los metió, él acarició el contorno, haciendo un círculo con sus dedos en sentido contrario de las manecillas del reloj, cambiando la dirección sutilmente, casi tratando de explorar por completo la zona.

—Sigue igual de suave...— susurró bajito, casi seducido por mi cuerpo, dejándose llevar de tal forma que acabó metiendo un dedo.

Ambos suspiramos, la única diferencia es que yo lo hice ahogándolo en la almohada, mientras que él no podía ocultarlos, moviendo aquel primer dedo con cierta urgencia.

—No... no... esto está mal— se dijo así mismo, retirando su dedo, girándome segundos después para intentar ponerme el pijama nuevamente.

Debido a lo nervioso que estaba, me giró un poco fuerte, aunque a pesar de que abrí los ojos un poco sorprendido, los cerré rápidamente para que él no se diera cuenta.

Él se mostraba acalorado, se quitó un poco de ropa, liberando su cuello de la corbata que parecía quitarle el aire, quedándose únicamente con su camisa blanca, llegando al punto de arremangarse para estar más cómodo y vestirme con rapidez.

Patrick estaba planteándose como hacer esto rápido y sin despertarme, frustrándose un poco debido a la vista que le regalaba.

—Incluso dormido me la pones dura...— suspiró con agobio, llevando su mano a su entrepierna, casi tratando de acomodarla por lo molesta que le resultaba ahora.

Yo reí internamente, adoraba saber que era así, aunque cuando se acercó para meter mi cabeza dentro del camisón, manteniendo mi papel de dormido, preferí abrazarlo, acomodándome en la cama, obligándolo a caer conmigo en la cama.

Su perfume me gustaba, era uno que jamás le había visto utilizar. Eran detalles pequeños, pero no podía evitar sentirme un poco frustrado por no saber que su perfume había cambiado.

Él se quedó rígido, sobre todo cuando levanté mi pierna para pasarla por su cuerpo, manteniéndolo recluso, usándolo como si fuese una almohada a la que podía abrazar. Yo sé que él no sospecharía justamente porque cuando duermo suelo buscar algo que abrazar, aunque sentirlo tan rígido bajo mi cuerpo era curioso.

Casi ni respiraba, él trataba de no pasar sus manos por mi cuerpo, pero al cabo de un rato, gracias a que estaba aplastando su brazo, lo pasó por debajo de mi cintura, animándose a rozar sus dedos por mi piel.

Él batallaba conmigo y al mismo tiempo con su propia borrachera, lo que le jugaba en contra cuando sus dedos deseaban dirigirse a mi agujero, animándose a rozarlo nuevamente.

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