¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Estaba preocupada. Desde aquella conversación con Harry, no lo habíamos vuelto a ver, ni siquiera al bajar del tren. Mis ojos se dirigían una y otra vez hacia la entrada del comedor, esperando que apareciera en cualquier momento.
También buscaba a cierto rubio entre los Slytherin, pero no lo encontraba. Justo cuando empezaba a preguntarme dónde estaría, apareció. Su cabello rubio destacaba mientras caminaba decidido hacia la mesa de Slytherin, donde se sentó junto a Theo.
- Tranquila, no debe tardar – dijo Ron, interrumpiendo mis pensamientos mientras se metía un bocado de comida en la boca.
- ¿Quieres dejar de comer? – le respondí, golpeándole suavemente con el libro – Tu mejor amigo está perdido y tú sigues comiendo como si nada.
- ¡Oye! Cálmate, mira quién viene ahí – me reprochó Ron mientras señalaba con la mirada la entrada del Gran Comedor.
- Otra vez tiene sangre... – dijo Ginny, frunciendo el ceño – ¿Por qué siempre está sangrando?
- No sé, nunca he entendido eso – respondí en voz baja – ¿Dónde estabas? – le regañé mientras lo veía sentarse y presionar un paño sobre su nariz – ¿Qué te pasó en la cara?
- Luego te cuento – me respondió, encogiéndose de hombros – ¿Qué me perdí?
- El sombrero nos exhortó a ser valientes en estos momentos difíciles – dijo Ron, mirándolo con desdén – Es fácil decirlo... ¡Es un sombrero! – replicó sarcásticamente, mientras Harry le daba la razón con un gesto.
Ginny, al ver la sangre en la cara de Harry, tomó un pañuelo y le limpió la nariz con cuidado. Sin embargo, en ese momento, Dumbledore interrumpió la escena.
- Primero, buenas noches a todos... – Comenzó Dumbledore con su voz tranquila, que resonó por todo el Comedor – Quiero presentarles al nuevo miembro de la facultad, Horace Slughorn. – Todos aplaudieron mientras el profesor Slughorn se levantaba, sonriendo tímidamente – El profesor Slughorn ha tenido la amabilidad de asumir su puesto como maestro de Pociones, por ende, el puesto de Defensa Contra las Artes Oscuras será ocupado por el profesor Snape – La sala se llenó de murmullos, mientras los de Slytherin aplaudían con entusiasmo. Dumbledore levantó la mano, pidiendo silencio para continuar – Como saben, todos fueron registrados al entrar esta noche, y tienen derecho a saber por qué... - hizo una pausa, observando a todos con seriedad – Hubo una vez un joven que, como ustedes, se sentó en este mismo salón, caminó por los mismos pasillos de este castillo y durmió bajo su techo, y a todos les parecía un estudiante como cualquier otro... Su nombre... Tom Riddle... – Los murmullos empezaron a aumentar en volumen, y los ojos de todos se fijaron en él, reconociendo la gravedad de sus palabras. – Hoy, claro, el mundo lo conoce por otro nombre, y es por eso que, al tenerlos frente a mí esta noche, pienso en un hecho perturbador, algo que me inquieta cada día, cada hora... tal vez incluso en este mismo instante... Diversas fuerzas oscuras quieren penetrar los muros de este castillo, y al final, nuestra arma más poderosa, nuestra única esperanza, son ustedes – Dumbledore dejó que sus palabras calaran profundamente en la sala, mientras sus ojos recorrían lentamente a cada uno de los estudiantes – Quiero que piensen en eso... ¡Ahora, a la cama todos!