CAPÍTULO XLVI - DESANGRÁNDOSE EN SILENCIO

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-	¿Estás bien? Te noto pálida — me preguntó Pansy mientras me observaba con atención

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- ¿Estás bien? Te noto pálida — me preguntó Pansy mientras me observaba con atención.

- Sí... solo es todo el disgusto de las últimas horas — respondí con un suspiro.

- Todo se va a resolver, no te preocupes — dijo con una sonrisa suave antes de rodearme con un brazo y abrazarme mientras caminábamos juntas por el pasillo — Ahora que no tenemos más clases... ¿qué te parece si tenemos una tarde de chicas?

- ¿Qué tienes pensado? — le pregunté con una ceja alzada. Pansy sonrió como si llevara horas planeándolo.

- Tarde de chicas. Nada de deberes, nada de drama... solo tú y yo, Hogsmeade y algo de chocolate.

La miré con duda.

- ¿Hogsmeade? No sé si nos dejarán salir...

- Confía en mí —dijo con seguridad, tomándome del brazo.

No sé cómo lo hizo, pero minutos después ya estábamos caminando por el sendero que llevaba al pueblo. El clima estaba agradable, cálido sin ser sofocante.

Fuimos entrando a diferentes tiendas sin rumbo fijo, sin ningún plan más que distraernos. En una tienda de accesorios nos probamos toda clase de sombreros ridículos: uno que cantaba villancicos al mover la cabeza, otro que soltaba burbujas cada vez que hablabas. Pansy encontró uno con cuernos torcidos y peluche alrededor, y me lo plantó en la cabeza sin avisar.

- Perfecto — dijo con una sonrisa traviesa — Estilo "minotauro chic".

- No me hagas posar con esto...

- Ya es tarde —dijo, sacando una pequeña cámara mágica del bolso — Sonríe, Granger.

Resoplé con una sonrisa, pero al final cedí. Me puse una mano en la cadera y levanté la otra como si estuviera lanzando un hechizo dramático, todo mientras hacía una mueca exagerada.

- ¿Así está bien o quieres que conjure un arcoíris también? — dije entre risas. Pansy soltó una carcajada mientras tomaba la foto.

- Perfecta. Esta va directo al álbum de los momentos más ridículos de nuestra vida.

Después fuimos a una tienda de túnicas donde encontramos una sección de ropa absolutamente ridícula. Nada era serio. Todo tenía lentejuelas, colores imposibles, o algún hechizo absurdo incorporado. Pansy se puso una capa llena de lentejuelas que cambiaban de color según el estado de ánimo y giró sobre sí misma con pose dramática.

- Esto dice que estoy aburrida. Obvio. Necesita más estilo.

- Parece que vas a un concierto de Lady Gaga —respondí, conteniendo otra carcajada.

- Excusa barata para decir que me veo fabulosa — dijo, alzando una ceja — ¿Y tú? Prueba esta — me tendió una túnica con rayas plateadas y unos lazos enormes en las mangas.

𝒜𝓂𝑜𝓇 𝒮𝑒𝒸𝓇𝑒𝓉𝑜Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora