CAPÍTULO XLVIII - DONDE TODO CAMBIA

106 10 0
                                        

Habíamos terminado las clases más temprano de lo habitual, y como el clima lo permitía, Pansy y yo decidimos salir un rato a los jardines

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Habíamos terminado las clases más temprano de lo habitual, y como el clima lo permitía, Pansy y yo decidimos salir un rato a los jardines. Nos sentamos en uno de los bancos de piedra, cerca del lago. El sol tibio de la tarde y la brisa suave hacían que el ambiente se sintiera más liviano que en los últimos días. Nos quedamos en silencio unos minutos, hasta que ella me miró de reojo.

- ¿Estás bien? — preguntó, con voz seria. Asentí sin decir nada — No me mientas, Hermione. Has estado con mareos, náuseas... y todo el tiempo estás pálida. Y no me digas que no has descansado, porque sé que has estado durmiendo con Draco. No tienes que fingir conmigo.

Solté una pequeña risa sin alegría. Me llevé una mano a la frente, cerrando los ojos por un segundo.

- Está bien... — admití finalmente — No me siento del todo bien, no desde hace un tiempo. Pero prométeme que no le vas a decir nada a Draco ni a Harry.

- Por supuesto — dijo sin pensarlo — Esto queda entre tú y yo.

- Llevo unas tres semanas así. Me mareo apenas me levanto, hay comidas que no soporto... y me cuesta concentrarme. Pensé que era el estrés, pero ya no sé.

Pansy no respondió de inmediato. Solo me observó, como si estuviera atando cabos en silencio. Luego giró un poco el cuerpo hacia mí.

- Hermione... ¿puedo preguntarte algo... íntimo — asentí despacio — ¿Tú te estás cuidando con Draco?

- Yo... yo... — balbuceé, intentando ordenar mis pensamientos — No creo que sea lo que tú piensas, Pansy.

Sentí cómo me puse aún más pálida de lo normal. No podía ser posible... porque yo me cuidaba, siempre lo había hecho. Pero al repasar mentalmente cada momento, empecé a dudar. ¿Realmente había sido tan cuidadosa como pensaba?

- Hermione, tienes todos los síntomas. No es algo que puedas ignorar — dijo con firmeza, aunque su voz mantenía un tono comprensivo.

- No puede ser posible... — repetí, más para mí misma que para ella — Siempre me he cuidado.

- Hay casos. No siempre es infalible. Si quieres, podemos ir a mi casa. Mi abuela fue medimaga. Puede ayudarte a salir de dudas.

- ¿Pero... cómo vamos a salir de aquí?

- Tengo un permiso al mes para visitar a mis abuelos. Puedo decir que necesito consultarle algo urgente, y te llevo conmigo.

La idea me revolvía el estómago, pero sabía que no podía quedarme con la incertidumbre.

- Está bien... es mejor saberlo.

Nos levantamos sin decir mucho más y nos dirigimos juntas hacia la oficina del profesor Dumbledore. Él nos recibió con amabilidad, aunque algo sorprendido, y sin hacer demasiadas preguntas, nos permitió usar su chimenea para aparecernos en casa de los abuelos de Pansy.

𝒜𝓂𝑜𝓇 𝒮𝑒𝒸𝓇𝑒𝓉𝑜Donde viven las historias. Descúbrelo ahora