CAPÍTULO XL - A CONTRACORRIENTE

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El ambiente era tenso, casi irrespirable

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El ambiente era tenso, casi irrespirable. Estábamos todos reunidos en el cuartel de la Orden del Fénix, en lo que fácilmente podría confundirse con un juicio. Ron, en un principio, se había negado rotundamente a que me trajeran aquí, pero al final cedió, entendiendo que no había otro lugar seguro a dónde ir.

Habíamos logrado controlar el incendio en la Madriguera y, con la ayuda de la magia, reconstruimos la casa en poco tiempo. Aun así, por precaución, y por miedo a que los mortífagos volvieran, se decidió no pasar la noche allí. El cuartel era nuestra mejor opción.

Ahora estábamos todos sentados alrededor de la gran mesa del comedor. Yo, justo en el centro. Me sentía como si estuviera en el banquillo de los acusados. Por suerte, tenía a Harry a mi derecha y a Hermione a mi izquierda. No estaba sola. Eso, al menos, era un consuelo.

- Y bueno... ¿cómo sucedió esto? — fue Tonks quien rompió el silencio, mirándonos con curiosidad mientras cruzaba los brazos sobre la mesa.

- Hace tres años, cuando estábamos a punto de empezar tercero, Pansy y yo nos encontramos en una isla donde solo había muggles. Fue un encuentro... un poco accidental — dijo Harry, soltando una risa al recordar el momento — Pero desde ahí, decidimos dejar las diferencias a un lado y empezar a conocernos.

- Pero... ¿no estabas comprometida con Malfoy? – preguntó Ginny con el ceño fruncido.

- Sí... y no — respondí con calma — Fue un compromiso pactado por nuestras familias, pero hace poco descubrimos que no es un pacto de sangre. Eso quiere decir que puede romperse cuando llegue el momento. Y, sinceramente, ahora no es el mejor momento para enfocarnos en eso.

- ¿Y cómo sabemos que no eres una infiltrada? —preguntó Ron, fulminándome con la mirada. Sabía que en este momento no era precisamente de su agrado. Aun así, entendía sus razones. Si mi casa hubiera sido atacada por mortífagos y, de la nada, apareciera una Slytherin diciendo que es la novia de mi mejor amigo... yo también lo dudaría todo.

- Ron, ya te dije... — empezó a decir Harry, pero lo interrumpí.

- Porque amo a Harry — le dije sin dudar, clavando mis ojos en los suyos — Aunque tú no lo creas, él y yo hemos pasado por mucho para poder estar juntos. Jamás le haría daño. Yo, más que nadie, quiero que todo esto termine... especialmente porque la vida de la persona que amo está en el centro de esta guerra — Hice una pausa, tragando el nudo en mi garganta — No he tenido una vida fácil. Por muchos motivos decidí alejarme de mis padres y ahora vivo con mis abuelos. No quiero ser parte de ese mundo que me impusieron. No me asusta que descubran de qué lado estoy... lo que me asusta es lo que pueda pasarle a Harry.

El silencio volvió a llenar la sala por unos segundos. Nadie dijo nada, pero pude notar que algunos bajaban la mirada. Hermione apretó suavemente mi brazo, en señal de apoyo. Y Harry, sin decir palabra, entrelazó sus dedos con los míos.

𝒜𝓂𝑜𝓇 𝒮𝑒𝒸𝓇𝑒𝓉𝑜Donde viven las historias. Descúbrelo ahora