CAPÍTULO XLIII - CUANDO NADIE MIRA

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-	¿Te puedo preguntar algo? — murmuré, mientras con mi dedo dibujaba formas distraídas sobre su pecho

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- ¿Te puedo preguntar algo? — murmuré, mientras con mi dedo dibujaba formas distraídas sobre su pecho.

Draco, medio adormilado tras lo que habíamos compartido hace apenas unos minutos, asintió con un leve sonido, animándome a seguir — ¿Mantendrías la tradición de los Black, poniéndole nombre de constelaciones a tus hijos? — pregunté, alzando ligeramente la mirada para observar su reacción. Él soltó una risa suave y, apretándome contra su cuerpo, me besó en la coronilla.

- Nuestros hijos, Hermione — corrigió en un susurro cargado de ternura —, porque no habría otra persona con quien quisiera tenerlos.

Cerré los ojos, sintiendo cómo mi corazón latía con fuerza, acompasado a todo lo que él significaba para mí. Porque, aunque no se lo hubiera dicho en voz alta tantas veces, yo también lo sentía así. Era el único hombre con quien imaginaba un futuro... con quien soñaba formar una familia. Y lo sabía, porque incluso en mis sueños más profundos, era su rostro el que aparecía junto a los hijos que algún día querría tener.

- Y sí — añadió —, me gustaría mantener esa tradición. Siempre me ha gustado... tienen un significado poderoso.

- ¿Qué nombre te gustaría? —pregunté con curiosidad.

- Si es un niño... me gustaría llamarlo Scorpius — dijo tras pensarlo un momento — Es el nombre de la constelación del Escorpión. Es una de las más antiguas y visibles en el cielo. Pero lo que realmente me gusta es lo que representa: fuerza oculta, instinto protector, emociones profundas... y, sobre todo, transformación. — su voz bajó un poco — Vengo de un linaje oscuro, Hermione... y quiero que mi hijo lleve un nombre que no cargue con ese peso, sino que lo trascienda. Scorpius sería el símbolo de que todo puede evolucionar, de que se puede romper con el pasado... de que la verdadera fuerza está en el interior, no en la arrogancia ni en el apellido.

- ¿Y si es niña? — susurré.

- Si es niña... — hizo una pausa, como saboreando la idea — sería tan hermosa como su madre —sentí mis mejillas arder de nuevo, pero no dije nada — Entonces me gustaría llamarla Cassiope — prosiguió — Una constelación que representa nobleza, belleza y fuerza interior. No solo sería bella por fuera, sino también por dentro. Una chica capaz de defenderse sola, de mantener la cabeza en alto ante las adversidades... y de brillar en su propio cielo, sin necesitar la aprobación de nadie.

- Me encantan. Los dos son nombres preciosos — susurré, acariciando suavemente su pecho mientras sentía los latidos de su corazón bajo mi mano.

- Quiero que algún día nuestros hijos lleven esos nombres — murmuró Draco, con una seriedad que me hizo mirarlo directamente a los ojos — Quiero construir algo distinto... algo mejor, contigo. Un lugar donde todos sean libres, donde no existan los prejuicios de sangre. Donde nuestros hijos no tengan que ser Slytherins por obligación, sino lo que realmente deseen ser.

𝒜𝓂𝑜𝓇 𝒮𝑒𝒸𝓇𝑒𝓉𝑜Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora